- En la Florida no durmieron esperando al club
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HEAT LLEGA A MIAMI CON EL TROFEO
Jessica Gresko
Después de 18 años de afanes, el Miami Heat finalmente pudo traer la copa del campeonato de la NBA al sur de la Florida.
Los flamantes campeones arribaron ayer poco antes de las 7:00 de la mañana. Una gran cantidad de aficionados se agolpó en el aeropuerto y recibió el avión con gritos y aplausos. Carros de bomberos arrojaban chorros de agua sobre el avión cuando recorría lentamente la pista.
El pivot estelar Shaquille O’Neal alzó el trofeo dorado con una mano mientras agitaba el otro brazo y bajaba sonriente del avión. O’Neal había prometido al llegar a Miami, hace dos años, que ganaría el campeonato.
Horas antes, el Heat había vencido a los Dallas Mavericks 95-92 en el sexto partido de la serie final. Miami ganó la serie 4-2, el primer título nacional de su historia.
El técnico Pat Riley dijo que el equipo bebió 22 botellas de champaña durante el vuelo. “No vamos a dormir. Tendremos tiempo para dormir en el verano”.
“Estoy gastando los restos de energía. Estoy tan emocionado”, dijo Alonzo Mourning, que ganó un campeonato después de 13 temporadas interrumpidas dos veces por el retiro y una vez por una enfermedad grave de riñón.
Una hora después de aterrizar, el equipo partió en una caravana de limusinas. Los festejos de la noche anterior, según la Policía, transcurrieron en paz.
Dwayne Wade anotó 36 puntos para la victoria que dio a O’Neal su cuarto campeonato de la NBA y a Pat Riley el quinto. Después festejaron con champaña en el vestuario y continuaron en un hotel de Dallas antes de abordar el vuelo de regreso.
Las autoridades municipales anunciaron un desfile de la victoria, posiblemente para esta tarde.
“Gracias por el apoyo y la paciencia de todos”, gritó Mourning, empapado en champaña en medio del vestuario, cuando le preguntaron si tenía un mensaje para los aficionados. “Los queremos a todos, sin ustedes no lo hubiéramos logrado”.
El Heat es el tercer equipo de la NBA que gana el campeonato después de perder los dos primeros partidos de la serie. Y no veían la hora de volver a casa.
“Prepárate, Miami”, dijo Gary Payton al partir de Dallas, con una amplia sonrisa.
Francisco Sarazia, profesor de biología en Miami, inició su festejo en el estadio American Airlines Arena, donde siguió el partido en pantalla gigante con otros 10,000 aficionados. Después salió a chocar manos con la gente que pasaba en autos y fue al aeropuerto a esperar el equipo.
“Uno siente orgullo de pertenecer a una comunidad que abraza al equipo”, dijo.
