- Buscarán terreno para reubicarlos
CORRESPONSAL/ CHINANDEGA
Una marea agitada, aunque con menos fuerza que la de hace tres días, recibió ayer a las 29 familias de Jiquilillo, quienes permanecieron refugiadas después que un fuerte oleaje destruyera e inundara varias casas en este balneario de Chinandega.
El capitán Carlos Cáceres, jefe de la Defensa Civil en Chinandega, acompañado de tropas del Destacamento Militar de Occidente y empleados de la municipalidad, colaboraron para agilizar el retorno de los refugiados a Jiquilillo, ubicado a 50 kilómetros de Chinandega.
Con miedo
La comunidad rural de Jiquilillo se mostró valiente al regresar al sitio, considerado como vulnerable a los fenómenos naturales. “No hay condiciones, pero unidos necesitamos limpiar esto y seguir laborando porque hay que ganarse el pan de cada día”, dijo Zoilo Concepción Reyes Rivera (64), líder comunal de ese sector playero.
El viejo pescador estimó que fueron unos 300 metros los que el mar recobró. “Nosotros no fuimos afectados porque no perdimos nuestros equipos de trabajo y aunque con miedo debemos enfrentarnos al trabajo”, se resignó.
Un informe del Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter), emitido ayer, dice que el oleaje ya bajó su intensidad y estiman que en las próximas 12 horas las condiciones del oleaje volverían a su normalidad.
Reubicación
Los comunitarios están conscientes de que vuelven al peligro, pero las autoridades municipales de El Viejo les hicieron saber que es temporal. “Estamos resolviendo la distribución de agua potable, porque las fuentes están contaminadas, tienen alimentación para 15 días y buscamos lotes para reubicar a los que perdieron todo”, dijo Mauricio Rivera, funcionario municipal.
Rivera insistió que la Alcaldía de El Viejo se reunirá hoy con instituciones del Estado para analizar otras formas de ayuda, mientras se encuentra el terreno óptimo que se urbanizará y acondicionara para reubicar a la comunidad de Jiquilillo, pero no dijo cuándo.
