Convertidos en el mayor comercio on line de la región, con operaciones en 2005 por US$600 millones, MercadoLibre.com no sólo sobrevivió a la batalla. Podría decirse incluso que ganó la guerra. Uno de los más expuestos protagonistas de la juerga puntocom precrash, se enfrentó a su archirrival DeRemate.com por el dominio del naciente mercado de las subastas electrónicas y ganó. En 2001, el líder mundial en la categoría, eBay, adquirió el 20 por ciento de la compañía, dando un golpe de efecto que dejó a sus competidores boquiabiertos y que marcó el inició de la madurez. “Fue un acuerdo muy bueno, que incluyó una parte de complementación y de transferencia de conocimientos. En términos operativos y estratégicos fue una asociación muy útil”, dice Marcos Galparín, CEO de MercadoLibre.
La firma posee hoy subsidiarias en México, Colombia, Venezuela, Chile, Brasil y Argentina. Además, operan sitios con oficinas desde otros países en Uruguay, Perú y Ecuador. Aunque el negocio de las subastas —un vendedor ofrece un producto a un precio mínimo y otros van subiéndolo hasta quedarse con él— nunca funcionó realmente, hoy MercadoLibre es un market place donde más de 250,000 vendedores ofertan productos a precio fijo y donde el año pasado hubo 800,000 compradores. “Más del 80 por ciento de las transacciones son a precio fijo y la mitad son productos nuevos”, dice Galparín. Con esto, creen haber creado una nueva forma de comercio. Estiman que hay cerca de 20,000 personas en toda la región que viven exclusivamente de las ventas que realizan a través del sitio y que incluso algunos llegan a tener 40 empleados.
