- Víctima de un penalti, Australia fue eliminada
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ITALIA PASA A CUARTOS DE FINAL
Ver Infografia > Después de tanto batallar con uñas y dientes, y con los corazones rugiendo, ¡Qué pena morir a última hora por un penalti convertido en “puñalada”!
Eso le ocurrió al equipo australiano ayer ante Italia, que con un hombre menos desde el minuto 51, ofreció una impresionante demostración defensiva sin renunciar a sus posibilidades ofensivas.
El único gol del juego, en el último instante del tiempo reglamentario, fue un disparo desde los doce pasos, implacablemente ejecutado por Francesco Totti, que entró zumbando como un rocket junto al poste derecho de Mark Schwarzer.
Cuando todo parecía indicar que el desplazamiento hacia tiempo extra después de 90 minutos agitados pero improductivos, era inevitable, pese a la superioridad numérica de los australianos, apareció en pantalla la jugada clave del juego. Un largo pase llegado desde el centro del terreno, fue tomado por el defensor Fabio Grosso, proyectándose por el sector izquierdo y metiéndose al área. Lucas Niell fue al cierre desesperadamente y se barrió, haciendo perder el equilibrio a Grosso.
Parecía penal, pero no lo era. Lo siento, el árbitro español Luis Medina Cantalejo se dejó llevar por la primera impresión, y no titubeó en su sentencia. Desgraciadamente no hay repetición de imágenes para evitar la falla humana.
La cámara lenta, inútilmente mostró que la acción de Niell, fue fuerte dentro de lo tolerable, pero leal, y que Grosso pegó contra su cuerpo y cayó. Fue todo tan rápido, que la protesta de Neill se la llevó el viento, porque incluso sus propios compañeros no estaban lo suficientemente claros.
Esa decisión sacó de dificultades a Italia, que se fajó fieramente en desventaja desde el minuto 51, cuando Marco Materazzi fue expulsado en una jugada discutida que no pareció ser merecedora de tarjeta roja.
Italia pudo haber sacado provecho de su mejor manejo y mayor dominio en un primer tiempo de gran movilidad y despliegue de esfuerzo por parte de Australia, pero el arquero Mark Schwarzer realizó intervenciones de mucho mérito frente a disparos de Alberto Gilardino y Luca Toni, en tanto Alessandro Del Piero era bloqueado en una gestión que estaba empequeñeciendo a la defensa del técnico Gus Hiddink.
En el minuto 22, Schwarzer, abrazado a la rueda de la fortuna, desvió con sus piernas un disparo de Toni, luego de estirarse hacia el lado contrario, el derecho. Esa fue una brillante opción que el técnico italiano Marcello Lippi vio apagarse sintiéndose sentado sobre las brasas.
Australia también fue creativa ofensivamente, exigiendo al portero itiliano Gianluigi Buffon, quien realizó un par de estupendas atajadas sobre remates de Chipperfield y Viduka, con mucho veneno.
En el segundo tiempo, Australia con un hombre más y casi 40 minutos por delante, tuvo más tiempo la pelota y ejerció control territorial, pero el gran oficio, determinación y clase de los defensas italianos, evitó la materialización de esa ventaja, sobreviviendo al desgaste físico.
En un juego de vencer o morir, Italia tuvo que tomar riesgos para buscar el gol. No podía refugiarse en la especulación, aún con menos personal disponible, y eso propicio la excelente gestión manejada con habilidad y firmeza por Grosso, que terminó sepultando a Australia cuando el pito estaba por sonar.
¡Qué pena morir por un penalty que no lo fue!, pero ni modo. Fue la impresión del árbitro Medina Cantalejo la que tuvimos todos antes de ver la repetición.
