Lazos de esclavitud
Sangre ghanesa probablemente corre por las venas de algunos jugadores brasileños que enfrentarán a Ghana hoy, en un duelo entre dos países de continente diferente que estuvieron unidos hace muchísimos años por el tráfico de esclavos.
País costero del oeste africano, Ghana era uno de los principales puertos de África. Los numerosos fuertes, a lo largo de la costa ghanesa, fueron construidos por los países que explotaban el negocio de la “esclavitud” de los negros.
Esas fortalezas también se utilizaban para albergar a los negros que eran tomados como prisioneros por los blancos, aunque en algunos casos eran vendidos por los propios tribunos que se aprovechaban de ese negocio.
Se estima regularmente en un 40 por ciento el número de negros que fueron trasladados a Brasil, el primer país importador de esclavos de la historia. De hecho, alrededor de 4 a 5 millones de individuos fueron llevados a la fuerza a Brasil.
Allí, los hombres trabajaban en general en las cosechas de caña de azúcar, mientras muchas mujeres eran usadas como amantes por sus “ilegales propietarios”. Por ese motivo, Brasil es uno de los países con mayor cantidad de mestizos del planeta.
Los Ronaldinho, Ronaldo, Dida o Robinho tienen, por lo tanto, descendencia africana de alguna forma u otra.
Es difícil rastrear con exactitud la proveniencia de los negros brasileños, ya que los propietarios intentaban separar etnias y familias para evitar rebeliones generadas por las condiciones particularmente difíciles de vida.
Controlado políticamente por los grandes terratenientes y agricultores, Brasil, pese a la masiva inmigración del siglo XIX, intentó conservar el sistema de esclavitud en vigor durante la mayor cantidad de tiempo posible, siendo el último país en abolirla en 1888, con la ley “aurea”, la ley de “oro”, como el color principal de la casaca de Brasil.
La monarquía brasileña —salida del Portugal independiente en 1822— iba a pagar caro su coraje político. Un año más tarde, fue barrida por los Republicanos financiados por los esclavistas, que esperaban poder restablecer la esclavitud y también su gran negocio.
Hoy, se encuentra la herencia africana en muchas partes de Brasil: ritmos y danzas en la música, religión (macumba o el candombe sincrético entre el catolicismo y las religiones africanas), platos culinarios, arte, etc.
Sin duda, no es de casualidad que a Ghana la llaman el “Brasil africano” y que el “futbol africano y brasileño tengan muchos puntos en común”, según Carlos Alberto Parreira, el seleccionador brasileño que entrenó a Ghana a fines de los sesenta.
