- Ronaldo, Adriano y Ze Roberto acabaron con las aspiraciones de los africanos
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Ghana jugando “a la brasileña”, fue un temible rival
Ver Infografia > La pizarra miente. Todos fuimos testigos de eso. ¿Cómo fue posible que Brasil, durante la mayor parte del tiempo replegándose sin la pelota, con su defensa constantemente desorientada, agobiado por las múltiples posibilidades de gol en contra, y con un medio campo infuncional, lograra imponerse 3-0 a un ágil, muy creativo, extremadamente irrespetuoso y terriblemente impetuoso equipo de Ghana?
Bueno, cuando se carece de definición y no se sabe terminar las ofensivas, eso se explica, con un agregado de gran significado: el accionar efectivo, espectacular y afortunado del arquero brasileño Dida.
Vimos como Ghana jugó brillantemente “a la brasileña” tejiendo sobre el engramado una geometría desequilibrante que en ciertos momentos, enloqueció a los penta-campeones. Una lección de como mantener debajo del nivel del agua al equipo que busca su sexta Copa.
Fue necesario que Ghana se viera reducido a 10 hombres antes de entrar el partido a su recta final en el minuto 80, para que Brasil lograra reencontrarse, y volcarse, llegando a fabricar hasta tres opciones claras de gol que terminaron esfumándose cuando ya todo estaba consumado.
Pero la impresión que permanecerá por largo tiempo es la de un equipo favorito doblándose por la cintura con los ojos agrandados y el sistema nervioso alterado, víctima de la ofensiva desplegada por el súper-agresivo Ghana, cuyo pecado imperdonable fue no saber concretar, algo mortal no sólo en el futbol.
¿Quién dijo que tanto va el cántaro el agua que al final se rompe? Tiene que ver el vídeo de este juego para hacer modificaciones.
El partido apenas arrancaba, cuando de pronto, todo fue fulgurante y fantasioso. Ronaldo tomó una pelota por la derecha entregada por Kaká y se proyectó con rapidez, destreza e ingenio, esa combinación que siempre produce magia.
Enfrentó al arquero Kingston y con un excelente amague lo dejó inutilizado, desplazándose hacia su izquierda con toda la cabaña a su disposición. En el último instante, superando el desesperado cierre de John Pantsil, empujó el balón a las redes. Apenas 5 minutos, y Brasil ganaba 1-0. Fue el gol 15 de Ronaldo en Copas, máxima cifra dejando atrás a Gerd Müller.
A punto de concluir los primeros 45 minutos, Brasil clavó su segunda estocada, mientras continuaba siendo sacudido por un oleaje de dificultades.
Lucio detuvo el ímpetu africano con una oportuna intercepción y fue hacia adelante sin la pelota buscando ser habilitado. Esto ocurrió y de inmediato, envió el pase hacia su derecha por donde ingresaban Kaká y Cafú. El veterano defensa que juega en el Milán se fue por la derecha y aprovechando la estrada destapada de Adriano en el sector izquierdo, le colocó un pase certero para la definición a sangre fría, y establecer el 2-0 en la pizarra.
Y como una burla del destino para los peligrosos africanos vencedores de República Checa, se produjo el tercer gol, estructurado por Ze Roberto, a los 38 minutos del segundo tiempo, realizando una embestida impresionante que arrasó incluso con el arquero Kingston, antes de culminar con un suave deslizamiento del balón a portón abierto.
En ese momento, Ghana cayó de rodillas gritando ¡Oh no! Ciertamente, no podía ser, pero ahí estaba la sangre fluyendo profusamente después de esa tercera herida y Brasil festejando, aunque todavía asustado, sacudiendo su cabeza, intentando borrar las imágenes de la pesadilla, esas panteras de Ghana, con sus fantasmales apariciones, robando pelotas y ejerciendo intensa presión, como en la guerra del fin del mundo.
