- El brasileño se confirma como el máximo goleador en la historia de los Mundiales
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RONALDO SUPERA A GERD MÜELLER
Ver Infografia > Dortmund/Ap
Ronaldo necesitó de cuatro Mundiales para empatar a Gerd Müeller en la tabla de cañoneros de las Copa del Mundo. Ayer lo superó en apenas cinco minutos.
El ariete marcó la primera vez que tocó el balón en el partido entre Brasil y Ghana por los cuartos de final de la Copa del Mundo y se convirtió en el máximo goleador en la historia de estos torneos con 15 dianas.
Brasil derrotó 3-0 a los africanos y se clasificó a los cuartos de final del campeonato.
“Nunca fue mi objetivo romper el récord”, afirmó Ronaldo. “Fue ocurriendo con cada partido”.
Sostuvo que la marca es fruto de “mucho trabajo, mucho sacrificio”, y repitió el lema de toda la selección desde que llegó a Alemania: que su principal meta es ganar el sexto campeonato y no los logros individuales.
“Quiero seguir aumentando el récord, pero sin olvidar que el principal objetivo en la Copa es la conquista del título”, señaló.
El delantero fue parte de la selección verdeamarela que disputó el Mundial de 1994 en Estados Unidos, pero aunque ya lo apodaban el “Fenómeno”, era apenas un adolescente y no jugó ni un minuto.
En Francia 1998 anotó cuatro veces, y en Corea-Japón 2002 fue el máximo goleador con ocho tantos, incluyendo dos en la final que Brasil le ganó 2-0 a Alemania.
Ronaldo llegó a Alemania empatado con Pelé como el mayor anotador brasileño en Mundiales, pero lucía lejos de superarlo tras dos partidos grises frente a Croacia y Australia en los que apenas se movió y parecía listo para irse a la banca.
Ronaldo tiene 67 goles en 103 partidos con Brasil. Pelé marcó 95 en 114 desafíos.
Las críticas por su supuesto sobrepeso arreciaron después de esas actuaciones, pero Ronaldo silenció a sus detractores con dos dianas en la goleada 4-1 a Japón del cierre de la primera ronda, con las que igualó al alemán Müeller .
El gol contra Ghana, que dio ventaja a Brasil de 1-0, fue apenas comenzado el partido después de recibir un pase perfecto de Kaká que lo dejó solo frente al portero, al que gambeteó para vencer un arco vacío.
