- Falta de financiamiento, altos costos de la materia prima y el abandono gubernamental han hecho que muchos incursionen en nuevos oficios o que emigren hacia Costa Rica en busca de una mejor vida
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El barrio Monimbó alberga más de mil talleres de artesanías, prácticamente en cada casa hay un taller, donde los artesanos producen todo tipo de piezas como muñecas, muebles de madera, fibra vegetal, entre otros, pero todos tienen en común la desconfianza hacia los políticos porque no conocen ni se interesen por sus necesidades.
Abandonados y desprotegidos por los gobernantes, así se sienten estos artesanos ante la falta de políticas económicas, ni leyes que beneficien al sector, mientras que la banca privada les receta altas tasas de interés, no hay facilidades de comercialización y la materia prima cada vez es más cara.
Marina Barrios, quien se dedica a la elaboración de sombreros de palma, dice que cada vez se le hace más difícil trabajar, debido a la falta de materia prima y financiamiento. La palma la tienen que llevar desde el municipio de La Paz Centro.
También dice que hay problemas para la comercialización, ya que sólo venden a nivel local.
Señala que ningún candidato presidencial, en las elecciones pasadas, se ha preocupado por el sector, ya que sólo llegan a Monimbó prometiendo proyectos de desarrollo que después no cumplen. “Queremos a un candidato que haga valer la artesanía”, dijo.
NO PROMETER COSAS IMPOSIBLES
“Los que llegan al poder tampoco ayudan, pero aún así, tengo la disposición de votar el próximo 5 de noviembre, y tengo preferencia en un nuevo candidato que hasta el momento no anda prometiendo cosas imposibles”, manifestó Barrios.
Explica que votará en estas elecciones esperanzada en ver un cambio en el país, y que el nuevo gobernante vele por Nicaragua. Barrios vende la docena de sombreros de palma a 180 córdobas en mercados de Managua, a la semana vende cinco docenas y obtiene una venta de 900 córdobas.
Conoce de muchos artesanos que han dejado el oficio por deudas con los bancos y deciden irse a Costa Rica a subsistir, otros se van a trabajar a las zonas francas o se dedican a vender en las calles.
“NOSOTROS TENEMOS QUE BUSCARLOS”
Ronald Castellón, productor de muebles, aclara que los artesanos son los que tienen que buscar al Gobierno y ver la posibilidad de obtener apoyo, por eso dice sentirse abandonado, no proponen mecanismos y programas de exportación de la rama mueble.
Expresa que los políticos pueden conocer los problemas, pero quedan en el olvido, prometen financiamiento y facilidades, y no especifican cómo, “en la rama de madera cada quien se defiende como puede”.
“Las expectativas de las nuevas elecciones es que ocurra un cambio en la economía nacional, proyectos y planes de desarrollo, aunque en las campañas todos los aspirantes ofrecen y nada más, sólo toman en cuenta a las personas que apoyan directamente las campañas”, advierte.
MENOSPRECIAN AL SECTOR
Francisco Ticay, artesano monimboseño, considera que los gobernantes menosprecian al sector artesanal y tienen temor de otorgar permiso para hacer cortes de madera y reducir los precios de las artesanías. “Muchos tenemos que utilizar recortes en la producción”, agregó.
QUIERE GOBERNANTES HONRADOS
Ticay pertenece a un grupo de artesanos que venden los fines de semana en Plaza Inter porque no pueden sobrevivir del mercado local, buscan alternativas de comercialización, lugares donde venden sus productos directamente a los consumidores, e incluso viajan a San Juan del Sur cuando llegan los cruceros.
Este artesano instó a los nuevos gobernantes a ser honrados y así el pueblo pueda surgir un día, que ofrezcan una contrapartida y hagan un corredor turístico en Monimbó.
“En tiempos de doña Violeta Barrios de Chamorro (ex presidenta) se intentó establecer un corredor turístico en el barrio, promovido por el Instituto Nicaragüense de Turismo (Intur), con la intención de reunir unos 100 artesanos dispuestos a instalar módulos de venta en unas ocho cuadras, y ofertar sus artesanías a los turistas, pero cuando cambió el gobierno el proyecto se cayó”, afirma el artesano.
NO VOTARÁ PARA NO SENTIRSE CULPABLE
Ticay ya no cree en los políticos. “No iré a votar, porque como votante te sentís culpable de elegir un gobernante que comete muchos errores, mis esperanzas se han terminado y confiamos sólo en Dios que nos ayude”.
Muñequera desde hace nueve años, Silvia Elena Ramírez se queja de lo caro de la materia prima, cada muñeca grande requiere una yarda de tela, hace un año la compraba a nueve córdobas y ahora cuesta 12 córdobas.
Diariamente elabora dos docenas en las que invierte 400 córdobas. Cada muñeca grande la vende a 45 córdobas y a 20 las pequeñas, toda esa inversión la hacen de su propia bolsa, sin apoyo gubernamental.
“No les interesamos los artesanos de muñecas tradicionales, por eso no tengo ninguna esperanza del nuevo gobierno que salga electo, todos son iguales, prometen y no cumplen, y sólo explotan al nicaragüense en las zonas francas, y la artesanía decae, mientras los productos extranjeros se comercializan rápido”, apunta Ramírez.
DEMASIADA OFERTA Y POCA DEMANDA
Silvia Torres, presidenta del Grupo Raíces, dice que agrupan a 168 artesanos y que todos ellos enfrentan el serio problema que en Nicaragua hay demasiada oferta y poca demanda, también existen dificultades de calidad en el rubro fibra vegetal y deficiencia de diseños en cuero calzado y madera, todos afectados por las exportaciones de materia prima.
En Monimbó existe un promedio de mil talleres de muñequería, mueble, talabartería, madera, artesanía, textil vestuario, entre otros.
Entre los principales problemas que enfrentan se encuentran dificultades para la comercialización y falta de crédito, ya que las altas tasas de interés no les permiten acceder.
“No se tiene mercado y un acompañamiento integral del gobierno, pero debemos instar al artesano que se asocie para estar preparados en las eventualidades económicas”, propuso Torres.
Plantea a los nuevos gobernantes poner esfuerzos en el acompañamiento integral a las pymes artesanales, apoyo técnico, financiamiento, capacitación y seguimiento, porque sólo así podrán resolver las deficiencias en la calidad, comercialización y producción.
BUSCAN OTROS OFICIOS
Donald Porras, presidente de la Cámara de Comercio, Agricultura e Industria de Masaya, manifiesta que existen artesanos en sus casas que se dedican a otros quehaceres, por ejemplo, unos son taxistas, venden en el mercado y trabajan en el campo, eso le indica que no existe una política directa de seguimiento a proyectos de desarrollo a los artesanos.
Las capacitaciones son desordenadas y considera que se deben hacer de forma integral instruyendo a nuevos artesanos de todos los rubros, para evitar que trabajen de forma desordenada, debe existir una escuela de artesanías, tecnificarlos, ponerlos al día en la industria y que sean más competitivos.
Apunta que se necesita un financiamiento de desarrollo, esto significa darle a los artesanos años de gracia, tasas de intereses bajos y plazos largos, es decir, darles préstamos, por ejemplo “si un artesano presta a un banco diez mil dólares, de ese dinero deben apartar los tres primeros pagos, porque no dan oportunidad de desarrollar el negocio, de lo contrario pierden el préstamo y el negocio”, explica Porras.
“Los años de gracia, que te permitan un par de años donde sólo se paguen los intereses, y dos años más para empezar a pagar interés más capital y eso permitiría que el negocio se desarrolle y obtener ganancias, los plazos sean de diez años y tasas de interés del siete u ocho por ciento anual”, plantea.
El gobierno actual ha abierto las puertas a las pymes en las capacitaciones en los últimos años, más que en el gobierno de Arnoldo Alemán, pero lo que ha hecho falta en el gobierno de turno es darle seguimiento a los proyectos y tecnificaciones.
Plantea a los nuevos gobernantes darle seguimiento a los proyectos de desarrollo, además tomar en cuenta a las pymes en las decisiones económicas.
“Por eso estamos buscando organizar gremios productivos para ser una verdadera fuerza y que el gobierno nos tome en cuenta en las decisiones socioeconómicas, por eso estamos incluyendo este punto en el anteproyecto de Ley General de las Pequeñas y Medianas Empresas, es decir, exigir más participación, porque sólo nos buscan en las elecciones para dar el voto y después incumplen, estamos obligados a incidir en las elecciones pero unificados, formando un bloque de pymes y demandar representantes en la Asamblea Nacional”, subrayó.
