LA DICTADURA NO PUEDE OCULTAR LA VERDAD

Hoy se cumplen

14
días

desde que nuestras instalaciones fueron tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann fue detenido.

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El Día del Maestro

La impresión que causa un buen maestro en sus pupilos es imborrable, para bien o para mal. Un fragmento de una carta escrita en 1824 por Simón Bolívar, dirigida a su antiguo maestro, don Simón Rodríguez, lo demuestra con singular elocuencia: “¡Oh, mi maestro! ¡Oh, mi amigo! Ud. formó mi corazón para la libertad, para la justicia, para lo grande, para lo hermoso. Yo he seguido el sendero que Ud. me señaló. Ud. fue mi piloto aunque sentado sobre una de las playas de Europa. No puede usted figurarse cuán hondamente se han grabado en mi corazón las lecciones que usted me ha dado; no he podido jamás borrar siquiera una coma de las grandes sentencias que usted me ha regalado…”

Precisamente por eso la calidad de los maestros que educan a la niñez debe ser la mejor posible. Los niños de hoy son el futuro de la patria. Además de conocimientos, el maestro comunica actitudes y valores. Después de los padres, son los maestros quienes más tiempo pasan con los niños y jóvenes escolares y, por lo mismo, quienes mayor influencia ejercen sobre ellos. Esto es suficiente motivo para que los gobiernos inviertan una parte sustancial de sus presupuestos en la educación básica; inversión que incluye infraestructuras, bibliotecas, laboratorios, mejor capacitación de los docentes y una remuneración que dignifique una labor tan noble.

Si los niños de nivel primario no reciben una educación de excelencia, la escuela secundaria hará muy poco por ellos y su experiencia universitaria será un fracaso y un desperdicio del dinero del pueblo. Así que el mayor esfuerzo debe hacerse en educación básica. Si se logran superar las deficiencias a este nivel, el resto vendrá por añadidura.

Robert Fulghum ilustra la importancia de la primera experiencia escolar en su escrito, Todo lo que Realmente Necesitaba Saber, lo Aprendí en Kindergarten: “La mayoría de lo que realmente necesito saber acerca de cómo vivir, y qué hacer, y cómo ser, lo aprendí en el Kindergarten. La sabiduría no estaba en la cima de la montaña de la escuela de postgrado sino en la caja de arena de la guardería de la escuela. Estas son las cosas que aprendí: compartir todo, jugar limpio, no golpear a las personas, volver las cosas al lugar donde estaban, ordenar mi propio desorden, no tomar lo que no es tuyo, disculparse cuando hieres a alguien… vivir una vida balanceada, aprender algo y pensar algo y dibujar y pintar y cantar y bailar y jugar y trabajar cada día. Tomar una siesta por la tarde y cuando sales al mundo, tener cuidado con el tráfico, agarrarse de las manos y mantenerse juntos…”

Recibir una educación de calidad por maestros que tengan gran preparación general y profesional es un derecho humano de todos los niños. Lamentablemente la politiquería que impera en nuestro medio y en nuestro tiempo dificulta el cumplimiento de esta meta. Hay una gran desproporción entre el seis por ciento del presupuesto de la nación que reciben las universidades financiadas por el Estado y lo que recibe la educación primaria y secundaria. Si los diputados fueran personas sensatas y si pensaran a nivel de nación y no de partido, ya habrían hecho algo para corregir este grave error. Pero es como pedir peras al olmo. La buena educación primaria y secundaria de calidad se limita a algunas escuelas privadas y excesivamente caras para la mayor parte de la población, mientras la educación pública empeora.

Habría que aprovechar toda coyuntura, incluyendo este día en que se celebra el Día del Maestro, para llamar la atención al Gobierno y los legisladores sobre el grave daño que se le está haciendo al país por falta de atención adecuada al sistema de educación pública, primaria y secundaria.

Hay que incentivar la carrera magisterial por medio de ofrecimiento de becas completas dentro y fuera del país, salarios equiparados con el resto de Centroamérica y actualización técnico-pedagógica continua. La carrera de docente debe limitarse a personas aptas intelectual, sicológica y espiritualmente para desempeñar esta delicada profesión. El trabajo de maestro debe ser más que un simple medio de ganarse la vida.

El Día del Maestro debería celebrarse pensando en formas concretas de mejorar el sistema nacional de educación.

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