- Las arenas blancas y el mar azul intenso de Puerto Plata, en República Dominicana, se combinan armoniosamente con verdes palmeras y un radiante sol para crear un paisaje de ensueño
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Cuando Cristóbal Colón arribó a tierras americanas bautizó una serie de lugares que aún, con el paso de los siglos, conservan su nombre. Este es el caso de Puerto Plata, en República Dominicana.
Algunos dicen que el magno navegante la llamó así por la deslumbrante tonalidad que adquirían las aguas al reflejar el sol sobre ellas. Otros, aseguran que fue por un cúmulo de nubes que tapizaba la cima de una montaña y le arrancaba argénteos fulgores. Lo poético o lo fantástico de estas versiones hace que uno se sienta cómodo con cualquiera de las dos.
Descubrir a la “Novia del Atlántico”, como gustan nombrar a Puerto Plata, es explorar la magia y la belleza que encierran las playas del Caribe. Se ubica en la costa norte de República Dominicana y, además de sus extensas costas, se caracteriza por sus bellas casitas estilo victoriano que recuerdan la mezcla de razas que se ha dado a través de los años.
RENACER TURÍSTICO
Puerto Plata fue el primer destino turístico que se promovió con fuerza en República Dominicana. Por diversas razones, la ciudad perdió su ímpetu y cedió terreno a Punta Cana, lo que provocó que los ojos del turismo internacional se fijaran en este sitio, igualmente paradisíaco.
Ahora, con bríos renovados, Puerto Plata se esfuerza por volver a ser un importante destino turístico a nivel mundial.
El plan maestro de desarrollo comprende un trabajo conjunto de los empresarios del sector hotelero, autoridades de gobierno y tour operadores, quienes coordinan esfuerzos para encarar una agresiva y dinámica estrategia de promoción, destacando la variedad de actividades que los turistas pueden realizar.
“Acá la oferta no sólo es mar y playa, pues a veces resulta cansado y aburridor. En Puerto Plata los turistas tienen otras opciones que les dan más emociones, como ser parte de un safari, escalar montañas o cabalgar por áreas boscosas”, asegura Amauri Pérez, guía turístico de Club Caribe.
Reforzando sus argumentos, Pérez informa que hacia el sur de la ciudad se encuentra una imponente montaña llamada Loma Isabel de Torres, la misma que desde el inmenso mar observó Colón coronada de nubes relucientes.
En la cima, hay una estatua de Cristo Redentor y un agradable bosque de helechos. Se puede ascender Loma Isabel por medio de un teleférico que cómodamente lo lleva hasta la cumbre.
Otra sencilla distracción para descansar de la actividad playera es pasearse por el hermoso malecón de Puerto Plata flanqueado de árboles y palmeras y que termina en el Castillo San Felipe.
También puede visitar el Museo del Ámbar donde se exhibe una interesante muestra de esta resina petrificada. Cabe destacar que esta ciudad es el principal productor de ámbar del mundo.
DELFINES Y TIBURONES
Sumergirse en una piscina acompañada de un amistoso delfín o de un fiero tiburón es una experiencia única. Si a eso se agrega alimentar a las mantarrayas o reírse a carcajadas ante las ocurrencias de un espectacular trío de leones marinos, no cabe duda que el viaje a Puerto Plata vale la pena.
Ocean World es un parque acuático que se encuentra a sólo cinco minutos de esta ciudad. Son miles los turistas que llegan para disfrutar de las presentaciones y actividades que aquí se realizan. Realmente, el día resulta corto para cumplir con toda la jornada, sin embargo, por agotador que sea es un cansancio que se goza.
Puerto Plata despide a sus visitantes con el calor de su clima y de su gente. El ocaso en el horizonte y la brisa del mar hacen crecer el deseo de un pronto regreso.
