- Hablar de fracasos amorosos resulta difícil, y más aún cuando fueron originados porque uno o los dos integrantes de la pareja tenía una relación previa. Tres artistas nacionales se armaron de valor y nos contaron sus experiencias con los “amores a escondidas”
Las relaciones prohibidas, o secretas, se observan en todas partes. Las diferencias de edad, estado civil y estatus social no sirven de impedimento para que muchas parejas expresen su amor. Sin embargo, la mayoría de ellas no llegan a feliz término, unas porque en realidad eran más pasión que amor, y en otras, porque las relaciones adquiridas previamente, pudieron más que las siguientes.
Y esto pasa tanto en hombres como en mujeres sin respetar la ocupación que tengan. En esta oportunidad quisimos conocer algunas interioridades que en este campo tienen algunos artistas nacionales.
La tarea fue difícil, fueron muchos los consultados y pocos los que estuvieron dispuestos a compartirnos esos amores furtivos que experimentaron principalmente en su juventud. Todos coinciden en que les dejaron un mal sabor, por lo ilícito, por lo desafortunado de no poder hacer realidad un sueño que se quedó así, en sueños.
LA FRANCESITA
Corrían los años cincuenta. Otto de la Rocha, en aquel entonces un incipiente artista con ánimos de sobresalir interpretando temas de su propia autoría, cantaba inspirado sobre un escenario. Entre el público, una francesita muy guapa se sintió atraída por aquella voz que interpretaba La Pelo e' Maiz.
Aquella mujer que guardaba cierta similitud con la virgencita que “se me fue pa la yunai”, buscó al intérprete de la melodía. El resto fue producto del trabajo que realiza ese niño colochoncito que arco y flecha en mano, vuela sin rumbo en busca de más “víctimas”.
Aquella relación inició de forma inmediata y duró casi un año. Y hubiese durado más de no haber sido porque tanto la francesita como De la Rocha tenían sus respectivas parejas.
Casi medio siglo después, De la Rocha cuenta que lo que más le molestó de esa relación fue que el marido de ella, también francés, “era extremadamente amable”. Con tono de melancolía asegura que a pesar de haber sido una experiencia muy especial, nunca fue del todo agradable, pues el hecho de estar comprometidos les impidió continuar con su intenso amor.
Ahora, a sus 72 años, dice que “los dos nos enamoramos como locos, pero el marido estaba de por medio, y él era muy bueno… yo corté la relación por eso”.
ENGAÑADA TRAS ENGAÑAR
La cantante Martha Baltodano tuvo en su juventud un novio con el que jalaba formalmente. Un día conoció dentro del mundo artístico, en el que se desenvolvía, a un hombre del que se enamoró sin remedio.
Inició esta nueva relación a escondidas, pero con el consentimiento de su nueva pareja, quien conocía la relación formal que ella tenía. “Recuerdo que teníamos que vernos a escondidas para que mi novio no se fuera a dar cuenta”, dijo.
Todo iba de maravilla en ambas relaciones hasta que un día, después de varias sospechas, confirmó que su nuevo amor era casado.
Baltodano dice que superar el engaño le resultó difícil, pues su nuevo amor no tuvo confianza de contarle acerca de su compromiso. “Cuando me di cuenta que era casado, terminé inmediatamente, aunque reconozco que fue muy duro para mí”, recuerda.
BANDIDO
Si de amores furtivos se trata, Anthony Mathews tiene mucho que contar. El vocalista del grupo musical Dimensión Costeña cuenta que su vida ha estado llena de amores a escondidas. “He sido un poco bandido”, confiesa.
El cantante dice que ha tenido más de diez relaciones de ese tipo, pero la que más recuerda sucedió hace unos diez años y fue con una mujer un poco mayor que él, que además estaba casada.
“Me la encontraba en la calle, me llamaba mucho la atención. Le empecé a hacer ojitos y a enamorarla, aunque sabía que estaba casada. Un día me dijo que llegara a su casa porque su marido iba a estar fuera de Managua, cuando estaba con ella escuché el sonido de unas llaves y vi que se encendieron las luces de la sala. Me puse muy nervioso. Inmediatamente agarré la ropa y los zapatos que estaban en el suelo y me escondí en uno de los baños, el marido se metió en el otro baño, salió y se fue. A esa hora salí de la casa, busqué un taxi y hui a toda prisa”, dijo.
