La invitación que hizo la cantante Madonna al Papa Benedicto XVI al concierto que ofrecerá hoy en el Estadio Olímpico de Roma y donde se crucificará, ha generado controversia en Italia, reveló ayer el diario La Repubblica.
La portavoz de la llamada “chica material”, Liz Rosenberg, señaló al rotativo que invitó al pontífice al espectáculo diciendo “al Papa le gustaría el espectáculo y aplaudiría a Madonna”.
Madonna se presentará en la capital italiana ante más de 70 mil aficionados y durante la canción Live to Tell aparecerá sobre una gran cruz recubierta con cientos de pequeños espejos y portará una corona de espinas.
“Benedicto debería ver con sus propios ojos la fuerza expresiva, la belleza y la humanidad de Madonna en la actuación”, afirmó la representante de la artista al rotativo italiano.
Esta semana, al conocerse la noticia del show, el cardenal Ersilio Tonini declaró a la prensa que “crucificarse en la ciudad de los Papas y de los mártires es un acto de abierta hostilidad, un escándalo creado por astutos publicistas para atraer atención”.
“Es vergonzoso que la muerte de Jesús sea manipulada en la ciudad eterna, a través de la cruz espectacularizada, el domingo se infligirá un suplicio innoble a la conciencia de los creyentes ”, dijo Giovanni D'Ercole.
El jefe de la oficina de la Secretaría de Estado vaticana se preguntó: “¿Qué le podrá enseñar a sus hijos quien se mancha con acciones nefastas como esa por un vil interés económino? ”
El autor católico Vittorio Messori, uno de los escritores más leídos del mundo y el único en haber publicado un libro con los últimos dos pontífices, advirtió: “esté atenta Verónica Ciccone porque Dios no paga el sábado”. “Hace quince siglos un santo y un padre de la Iglesia escribió que Jesús soporta cualquier insulto contra él, pero no tolera que se ofenda o denigre a su madre”.
“Desde la elección de su nombre Madonna (que en italiano se usa para referirse a la Virgen) esta cantante suscita en mí compasión, hasta ahora le ha ido bien y se ha enriquecido agrediendo al cristianismo”. Pero “a la larga Cristo le pedirá cuentas de sus malas acciones”.
