- La gala de la Cruz Roja sirvió para presentar a la novia del Príncipe
Lo que era un secreto a voces se confirmó en el baile de gala de la Cruz Roja de Mónaco. No hubo declaraciones por parte del príncipe Alberto de Mónaco, pero la sola presencia de Charlene Wittstock señala que la relación que existe entre los dos se consolida, aunque no es la primera vez que el Grimaldi asiste con una hermosa mujer a esta cita anual, una de las fiestas emblemáticas de los ricos europeos.
Nuevamente el Club Deportivo se vistió de gala para este gran evento, donde Carolina tuvo competencia. Y no fue opacada por una princesa, sino por una campeona olímpica de natación surafricana, Charlene Wittstock.
Para la entrada rigió el protocolo, en primera fila Alberto II, con sus hermanas Estefanía y Carolina, el príncipe Ernesto de Hannover y la princesa Antionette, hermana del fallecido Rainiero. Detrás iba Pierre Casiraghi y luego Charlene con un traje ceñido, que revelaba su tonificado cuerpo de nadadora y la espalda al descubierto gracias al amplio escote.
El modelo realizado en encaje verde botella rebordado en cristales sobre satén del mismo tono llevaba una abertura en la parte frontal que subía más arriba de la rodilla. Unas sandalias doradas en tacón alto sujetas al tobillo y un bolsito metálico en el mismo tono sirvieron como accesorios.
Si bien la que hasta ahora parece que sucederá en el trono a Grace Kelly acaparó los flashes, no pudo relegar en elegancia a Carolina, quien se vistió de blanco, con un modelo en organza trabajada con hilos de plata que en el cuello, a manera de bufanda, se distribuyeron en línea recta. De blanco también fue la limosnera en raso que llevó en sus manos. Usó brillantes en pendientes art decó.
Stefanía prefirió el rojo Valentino en un vestido muy escotado de crepé que combinó con sandalias del mismo tono. Las joyas brillaron por su ausencia, pues se conformó con unos zarcillos pegaditos a la oreja.
Esta celebración también sirvió para revelar las relaciones entre las dos hermanas Grimaldi que parecen haber mejorado mucho, pues en varias oportunidades intercambiaron palabras y sonrisas.
La semana pasada, Alberto también llegó con su novia a otro acto oficial, la inauguración del festival de música de Menton. Antes estuvo con ella de vacaciones en el Pacha III, el barco de los Grimaldi.
Los allegados al principado no creen que el anuncio oficial se haga antes de septiembre, pero el que Charlene lo haya acompañado esa noche hace que todos consideren que Alberto da pasos que lo acercan al altar.
En la decoración destacaban las paredes plateadas donde se multiplicó infinidad de veces el símbolo de la Cruz Roja.
