Se considera que la ganadería es una de las principales causas de conflictos ambientales relacionados con la deforestación, compactación, erosión de suelos, contaminación de aguas subterráneas y pérdida de biodiversidad. Tal estigma ha sido atribuido, entre otros factores, a la producción extensiva de bovinos.
Sin embargo, las causas son más complejas y el efecto de las actividades ganaderas es más bien el resultado de distorsiones en las políticas económicas y agropecuarias, que en la actividad ganadera misma.
La ejecución de programas de actuación es básica para lograr soluciones a los problemas de salud e higiene en las explotaciones dedicadas a la ganadería. Resultan esenciales para las zonas más vulnerables, y en ese proceso será fundamental la participación de las explotaciones ganaderas, pero también de los agricultores y de los propietarios forestales.
Donde no se producen problemas generales de concentración de distorsión y contaminación por ese tipo de prácticas, simplemente se puede aplicar las buenas prácticas pecuarias, recordando que esto no es de carácter obligatorio, siendo una recopilación de prácticas pecuarias concretas que voluntariamente se podrán llevar a efecto por los productores (higiene del ordeño, ubicación de las procesadoras de productos lácteos, entre otras).
El estudio en detenimiento de estas causas y la diseminación de la información por medios eficientes, así como el enlace en red de los investigadores para el seguimiento a los procesos causantes de degradación y el aprendizaje de opciones tecnológicas de producción animal amigables con el ambiente y socialmente beneficiosas, cobran cada día mayor importancia en el mundo actual.
El mercado exige calidad y producciones saludables, así como una política agraria que fomente las ayudas agroambientales, la protección animal y la diversificación de rentas en el medio rural. La necesidad de caracterizar y conservar los recursos genéticos animales se ha convertido en una prioridad a nivel nacional e internacional, va unida a un desarrollo sostenible de dichos recursos y a una utilización racional y adecuada a su entorno medioambiental.
Según estadísticas de la FAO, en la actualidad aproximadamente el 60 por ciento de las tierras agrícolas del mundo están en pastoreo, sosteniendo alrededor de 360 millones de cabezas de ganado vacuno y más de 600 millones de ovejas y cabras. Se estima que la ganadería es la principal fuente de ingresos de alrededor de 200 millones de familias de pequeños productores en Asia, África y América Latina, y la única fuente de subsistencia para al menos 20 millones de familias.
Desde el punto de vista ambiental, muchos estudios demuestran que es factible hacer ganadería conservando el medio ambiente.
