- Dos empresas de Estados Unidos con interés de comprar galletas elaboradas con semilla de jícaro
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Corresponsal/León
A pesar de los múltiples usos que se le puede dar al fruto de jícaro, aún no se le logra “sacar el jugo” en Nicaragua. De este fruto básicamente se extrae la semilla para elaborar el reconocido refresco, y de su cáscara se elaboran finas artesanías.
Pero de la semilla de jícaro también se pueden producir galleta y vino, mientras que de su cáscara la población igualmente puede obtener leña.
Hace casi dos años un alemán, en coordinación con una panadería de suizos radicados en Managua, empezó la producción de galletas a base de semillas de jícaro. Sin embargo, los suizos se retiraron del país y desde entonces no se ha vuelto a producir las galletas.
Karsten Jochims, de origen alemán, tiene 26 años de estudiar las bondades de la semilla de jícaro en Nicaragua y a pesar que ha encontrado que el fruto no requiere de mucha inversión para su cultivo, muy pocos se interesan en su siembra con una visión de comercializar los productos que puede ofrecer.
Jochims señala que las galletas a base de semilla de jícaro son de mucho beneficio para las personas que padecen de colesterol.
“Cada persona que padece de colesterol debe consumir 20 gramos (de galleta) por día para reducirlo al nivel normal”, explica. También refiere que la semilla de jícaro contiene proteína vegetal, lo que le da un alto valor nutritivo.
Con el cierre de la panadería El Suizo deben buscar el financiamiento para la instalación de una fábrica de galletas que necesita de una inversión de 300 mil dólares. Aunque la inversión es fuerte, el alemán valora que es rentable y se pueden obtener muchos beneficios.
“Solamente en Estados Unidos se compra a un precio extraordinario esas galletas, tengo oferta de dos empresas de Houston, Texas.
Una compraría 80 toneladas de galletas al año y sin límite la otra”, asegura Jochims.
TAMBIÉN VINO
Ahora, además de la producción de galletas, el alemán ha empezado a producir vino a base de semilla de jícaro. Aunque cuenta con código de barra y su registro sanitario, debe fortalecer el proceso de comercialización del vino.
Además de los productos señalados, en sus estudios Jochims también ha descubierto que la cáscara del jícaro puede ser utilizada como leña, colaborando de esa forma a frenar el despale de árboles.
