MARIO JOSÉ MONCADA
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Ver Infografia > El dinero que mandan trabajadores en el exterior ha propiciado en Centroamérica nuevas oportunidades de ahorro e inversión para familias pobres y Pyme, pero en Nicaragua hay una limitante: las microfinancieras no pueden captar ahorro. El istmo recibirá en remesas familiares más de US$7,500 millones
Centroamérica recibirá este año más de 7,500 millones de dólares en remesas familiares y las microfinancieras de la región se aprestan a captar parte de ese dinero, para dirigirlo a proyectos de viviendas y expansión de créditos a favor de pequeños y medianos empresarios y gente pobre, en una competencia que puede dejar a las de Nicaragua en desventaja por sus limitaciones legales para recibir fondos de ahorro.
Guillermo Caal dirige Fundea, un fondo de desarrollo en Guatemala que atiende a 13 mil pequeños productores y dispone de una cartera de 7.6 millones de dólares, de los cuales el 22 por ciento (casi US$1.7 millones) es dinero proveniente de las remesas que reciben sus clientes.
Para Ulises García, quien dirige en Nicaragua la Fundación para el Desarrollo de Nueva Segovia, esa experiencia de Guatemala es todavía un sueño. Su organismo atiende a 15 mil clientes y más del 20 por ciento de éstos recibe remesas del exterior de forma frecuente, pero ninguno tiene ahorros en la fundación.
La Asociación de Microfinancieras de Nicaragua (Asomif) espera desde hace más de un año una nueva regulación legal para estas instituciones, que les permita captar ahorro al menos entre sus clientes y crear nuevos servicios y ampliar el crédito; pero el proyecto de ley sigue en estudio en la Asamblea Nacional.
El presidente de Asomif, Armando García, dice que los clientes de las microfinancieras nicaragüenses que desean ahorrar, tienen que ir a los bancos comerciales, a pesar de que sería más fácil y beneficioso para ellos hacerlo en el mismo organismo del que reciben los créditos pequeños.
Esto le ha impedido a las microfinancieras desarrollar algunos servicios, como el ahorro para vivienda que en otros países está ligado a la transferencia de remesas, de tal manera que si el ciudadano recibe cien dólares de sus parientes en el exterior, deposita 20 dólares o más para garantizarse la construcción de su casa.
MUJERES SE ADELANTAN
Pro Mujer decidió aprovechar pronto el dinero de las remesas. Es un programa que trabaja con 15 mil mujeres afiliadas a bancos comunales, en los departamentos de León, Managua, Masaya y Chinandega.
Las mujeres de este programa “reciben muchas remesas, tienen mucha gente en el exterior”, afirma la directora de Pro Mujer en Nicaragua, Gloria Ruiz Gutiérrez, quien ya dispone de un plan para estimular el ahorro en base a las remesas familiares, algo que ya están experimentando en Bolivia.
Hasta hoy las clientas de Pro Mujer han usado el dinero de las remesas “para mejorar viviendas, educación de sus hijos, salud y compra de electrodomésticos, o sea gastos del hogar”, dice Ruiz, cuyo proyecto comenzó con fondos de la agencia estadounidense AID y desde el año 2003 es autosuficiente.
El nuevo plan pretende hacer con ese dinero algo “más productivo para la familia, que lo inviertan en negocios y lo hagan más rentable”, indicó.
El Banco Central de Nicaragua (BCN) estimó el flujo de remesas del año 2005 en unos 600 millones de dólares, pero organismos privados e internacionales calculan que el país recibe entre 800 millones y mil millones de dólares anuales.
La última encuesta de opinión de M&R Consultores, divulgada por LA PRENSA la semana pasada, mostró que el 35.8 por ciento de los nicaragüenses son receptores de remesas.
De ser así, cerca de un millón 790 mil personas son beneficiadas por esos envíos y eso puede significar una suma de 1,074 millones de dólares anuales, si cada uno de esos ciudadanos recibe un promedio de 50 dólares por mes.
INGRESO SEGURO
La Fundación para el Desarrollo de Nueva Segovia también lanzará en octubre próximo un plan de financiamiento para microempresarios y productores cuyos ingresos dependen, en parte, de aportes de familiares en el exterior.
“A veces el productor necesita mil dólares y recibe 100 ó 200 dólares en remesas. Queremos financiarles y que paguen con remesas, que las usen como fuente de pago”, explica Ulises García.
Si el parlamento nicaragüense aprobara una ley que permitiera a las microfinancieras captar ahorro, la fundación segoviana conseguiría cinco mil ahorrantes en dos años y seguiría sumando clientes hasta involucrar en ese servicio a los 15 mil que hoy tiene, estima García.
La meta de Fundea en Guatemala este año es que la mayoría de receptores de remesas familiares, en el área rural, ahorren un promedio de 40 dólares por cada cien dólares que reciben, para actividades productivas adicionales o vivienda. Les ofrecen, por ejemplo, el plan “piso, pared y techo”, para que el ahorrante vaya pagando poco a poco una vivienda nueva.
La ventaja de Fundea, explica Guillermo Caal, es que tiene una alianza con cooperativas de guatemaltecos en Estados Unidos y hace transferencias directas de remesas a sus clientes de crédito en Guatemala.
Hasta hoy han logrado que el fondo revolvente de Fundea dependa en 22 por ciento de los ahorros provenientes de remesas del exterior, pero la meta para el año 2007 es que el 34 por ciento sea de fuentes de remesas.
“Ahorita las remesas han sido una ventaja para los que venden artículos de consumo, pero tenemos que darle un uso productivo a ese dinero, ya sea de 60-40 y hasta 50-50 en ahorro para viviendas y otros activos de los productores agropecuarios”, explicó Caal.
FLUJO ECONÓMICO VITAL
El rector del Instituto Centroamericano de Administración de Empresas (Incae), Roberto Artavia, advirtió a las instituciones microfinancieras de Centroamérica que este año entrarán a la región 7,500 millones de dólares en remesas familiares y es importante que pasen por “un sistema financiero no explotativo” para darles un buen uso a favor de la población pobre de los países del istmo.
Las remesas también pueden ser una vía para que los pobres de Centroamérica adquieran una “identidad financiera” a través de las pequeñas instituciones de crédito, si éstas los incorporan a sus planes considerando esos ingresos que reciben del exterior, explicó Artavia.
“Hay que buscar cómo canalizar las remesas por el sistema financiero, que se conviertan en depósito formal aunque sea por un instante, para que a la gente no se le convierta sólo en consumo, sino en un mecanismo de identidad financiera… Con ese se puede crear una dinámica de financiamiento del sector, una marea de cambios”, dijo el rector del Incae en una conferencia reciente para representantes de microfinancieras centroamericanas, en Honduras.
En Nicaragua existen más de 400 instituciones con programas de microcrédito, pero sólo 21 están afiliadas a Asomif, porque éstas son las únicas que se especializan en microfinanciamiento. El resto tiene, además, otras actividades.
Sin embargo, sólo Asomif maneja 300 mil clientes y una cartera de 180 millones de dólares con un crecimiento anual del 25 por ciento.
“Es un crecimiento consistente y vigoroso porque la demanda nos está rebasando”, asegura el presidente de la organización, Armando García.
Comenta que el flujo de remesas en Nicaragua, que este año puede sobrepasar los 800 millones de dólares, sería una fuente de más servicios para los clientes de las microfinancieras “si no nos impidieran captar ahorro”.
“Con una porción de ahorro de la remesa, los clientes pueden capitalizar su patrimonio y hacer negocios pequeños después; o desarrollar la comunidad con créditos colectivos, para mejorar la infraestructura”, explica García.
“En otros países de Centroamérica están captando ese ahorro”, afirmó.
