LA DICTADURA NO PUEDE OCULTAR LA VERDAD

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desde que nuestras instalaciones fueron tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann fue detenido.

con las instalaciones tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann detenido.

Lectura de encuestas y neutralidad

Según algunos entendidos en encuestas electorales, éstas se pueden leer tanto de manera vertical como en forma horizontal y según el método elegido se extraen conclusiones diferentes.

La lectura vertical, dicen, reconoce simplemente los datos de la encuesta. Por ejemplo, las dos últimas encuestas electorales, de M&R Consultores y de CID Gallup, constatan que el candidato sandinista Daniel Ortega está arriba —y que podría ganar en primera vuelta con un poquito más del 35 por ciento de los sufragios—, que Eduardo Montealegre está en segundo lugar y los otros más abajo. En cambio, la lectura horizontal permite apreciar que la izquierda, sumada la intención de voto de Ortega con la de Edmundo Jarquín y Edén Pastora, es mayor que la derecha, cual es representada por Eduardo Montealegre de la ALN y José Rizo del PLC.

Sin embargo, independientemente de la horizontalidad o verticalidad en la lectura de las encuestas electorales —y de otros métodos geométricos que pudiera haber para leerlas e interpretarlas—, lo primordial a nuestro juicio es que ellas indican claramente que si la elección presidencial hubiese sido el día que se tomó la muestra, Daniel Ortega se hubiera alzado con la victoria. Punto. Otras lecturas e interpretaciones dependen del gusto e interés de cada quien, y es su derecho hacerlas.

En realidad, según la definición más sencilla de las encuesta electorales, éstas “constituyen un tipo de sondeo de opinión que pretende obtener información sobre cómo actuarán los ciudadanos en el momento de emitir su voto en una elección política de cualquier tipo”, según se dice en un Diccionario Electoral del Centro de Asesoría y Promoción Electoral (Capel) del Instituto Interamericano de Humanos. De manera que lo que se pretende ante todo con las encuestas —cuando son hechas por firmas de mucha experiencia y prestigio profesional, como las que hacen M&R y Cid Gallup a solicitud y cuenta de LA PRENSA y el Canal 2 de Televisión—, es simplemente obtener la respuesta a la siguiente pregunta: Si las elecciones fueran hoy, ¿a qué candidato votaría usted?

Eso es lo que nos interesa resaltar en la variada información que se deriva de cada encuesta, y otra cosa son los comentarios que hacemos en esta columna editorial y los análisis de los colaboradores de nuestras páginas de opinión.

Sin embargo, por ofrecer esa información básica y descarnada —de que Daniel Ortega está en primer lugar y podría ganar la elección del 5 de noviembre en primera vuelta, aunque la perdería irremediablemente en una segunda ronda electoral—, algunos de esos expertos en encuestas electorales suponen que nos hemos vuelto orteguistas o, en el mejor de los casos, que queremos espantar a los votantes indecisos ante la posibilidad de un triunfo electoral del FSLN. Pero, paradójicamente, mientras tales expertos electorales hacen tan curiosas aseveraciones, los líderes sandinistas nos denigran porque no nos dejamos seducir por sus cantos de sirena, y no ocultan que si volvieran a obtener el poder político total de nuevo atentarían contra la libertad de prensa y, ante todo, contra el Diario LA PRENSA como lo hicieron sin contemplaciones durante los años ochenta.

En realidad, los líderes del FSLN no disimulan su enojo porque en sus comentarios editoriales LA PRENSA no asume una posición de neutralidad ante la candidatura presidencial de Daniel Ortega, aunque se ven obligados a reconocer que en la parte informativa le damos a la campaña electoral sandinista una amplia cobertura periodística.

Pero nosotros no podemos ser ahora, y no lo seremos nunca, neutrales ante la disyuntiva de totalitarismo o libertad, entre dictadura y democracia, entre libertad de prensa y censura. En ese sentido no podemos llamarnos a engaños con el candidato Daniel Ortega, tanto por lo que ya hizo contra la libertad de prensa y contra el Diario LA PRENSA en particular, cuando fue Presidente de Nicaragua, como porque ahora, en su condición de candidato presidencial, ha dicho muy claramente que si vuelve a ocupar la silla presidencial gobernará como lo hacen Fidel Castro y Hugo Chávez, que son también enemigos mortales de la libertad de prensa.

Nosotros estamos seguros de que un gobierno de Eduardo Montealegre, de Edmundo Jarquín, de José Rizo o de Edén Pastora, respetaría la libertad de prensa, pero de Daniel Ortega de ninguna manera podemos decir lo mismo.

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