LA DICTADURA NO PUEDE OCULTAR LA VERDAD

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desde que nuestras instalaciones fueron tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann fue detenido.

con las instalaciones tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann detenido.

El presidente Hugo Chávez es recibido el miércoles con honores en Damasco por su colega sirio Bashar Al Assad. Siria y Venezuela declararon que se oponen “a la hegemonía del imperialismo norteamericano”. (LA PRENSA/AP/Bassem Tellawi)

Millones de EE.UU. fluyen hacia Venezuela

Washington dice estar apoyando la democracia venezolana, pero Chávez y sus simpatizantes creen que el verdadero objetivo es sacarlo del poder [doap_box title=»¿Campaña deliberada o no?» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] Funcionarios estadounidenses dicen que sólo quieren promocionar el diálogo y reforzar las “frágiles instituciones democráticas de Venezuela”. Pero paralelamente, el presidente George W. Bush ha catalogado a […]

  • Washington dice estar apoyando la democracia venezolana, pero Chávez y sus simpatizantes creen que el verdadero objetivo es sacarlo del poder
[doap_box title=»¿Campaña deliberada o no?» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»]

Funcionarios estadounidenses dicen que sólo quieren promocionar el diálogo y reforzar las “frágiles instituciones democráticas de Venezuela”.

Pero paralelamente, el presidente George W. Bush ha catalogado a Hugo Chávez como una amenaza para la democracia, y los simpatizantes del mandatario encuentran difícil confiar en la motivación del gobierno de Estados Unidos.

“Están tratando de implementar el cambio de régimen. No hay duda sobre ello. Pienso que el gobierno de los Estados Unidos trata de ocultarlo diciendo que es una misión noble”, dijo Eva Golinger, una abogada venezolano-estadounidense que escribió el Código Chávez, un libro que cita documentos públicos para argumentar que Washington está tratando sistemáticamente de derrocar al líder venezolano.

Golinger ve semejanzas en pasadas campañas de Estados Unidos, parcialmente encubiertas, de ayudar a adversarios del gobierno en países desde Nicaragua a Ucrania. “Es demasiado sospechoso tener tal nivel alto de reserva”, añadió.

El Departamento de Estado estadounidense ha apoyado también misiones de observadores electorales y entrenamiento para activistas de derechos humanos como parte de los 26 millones de dólares donados desde el 2002.

Adicionalmente, el grupo Fundación Nacional para la Democracia (National Endowment for Democracy), una institución privada financiada por el Congreso estadounidense, ha adjudicado desde el 2002 unos 2.9 millones de dólares en donativos que estarían destinados a apoyar la democracia en Venezuela, mientras que el Instituto Internacional Republicano (IRI) y el Instituto Nacional Demócrata (NDI), ambos basados en Estados Unidos, han ayudado a reestructurar y proveer ayuda técnica a varios partidos políticos venezolanos y apoyado el entrenamiento de observadores electorales.

“No está diseñado para favorecer un partido u otro”, dijo el presidente del NDI, Ken Wollack. “Todos los partidos han participado”.

Pero las fricciones se han incrementado en momentos en que Chávez busca la reelección. El mandatario encabeza ampliamente las encuestas y ha pronosticado que si gana, Estados Unidos tratará de desacreditar las elecciones de diciembre con la munición provista a grupos no gubernamentales que ese país financió.

Los chavistas dicen que su presidente tiene buenas razones para estar preocupado, dando como ejemplo la rapidez con la que los funcionarios estadounidenses reconocieron a sus adversarios durante el breve golpe de estado del 2002.

Inmediatamente después que Chávez fue sacado del poder, el entonces presidente del Instituto Republicano Internacional (IRI), George Folsom, hizo publicar una declaración que elogiaba al pueblo venezolano que “se sublevó para defender la democracia”.

Chávez recuperó la presidencia en medio de inmensas protestas callejeras, y los directivos del IRI renunciaron a la declaración de Folsom por considerarla contraria a las misiones promotoras de la democracia.

“No son inocentes»

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CARACAS/AP

“Es muy difícil aceptar que sea inocente dirigir esos fondos”, dijo Bill Monning, un catedrático de leyes en el Instituto de Estudios Internacionales de Monterrey, California. “Nosotros (los estadounidenses) gritaríamos hasta morir si alguna fuerza extranjera se estuviera entrometiendo en nuestro sistema político interno”.

El gobierno de Estados Unidos está gastando millones de dólares en nombre de la democracia en Venezuela, financiando seminarios de derechos humanos, entrenando líderes emergentes, aconsejando partidos políticos y dando donativos.

Pero el dinero está planteando profundas sospechas entre los partidarios del presidente Hugo Chávez, en parte porque Washington se ha negado a revelar el nombre de muchos de los grupos que está apoyando.

Los detalles del gasto aparecen en 1,600 páginas de contratos de donativos obtenidos por The Associated Press a través de una solicitud bajo la Ley de Libertad de Información. La Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) dio a conocer copias de 132 contratos en total, en los que cerca de la mitad están sin identificar ni revelan otros detalles sobre los adjudicatarios.

Funcionarios estadounidenses insisten en que la ayuda es sobre todo legal y políticamente neutral, y que el gobierno de Chávez lo que haría es acosar y perseguir a los receptores de donativos si fuesen identificados.

Chávez, sin embargo, cree que Estados Unidos está haciendo una campaña —tanto abierta como encubierta— para socavar su gobierno izquierdista, que hace campaña en contra de la influencia estadounidense en América Latina y otras partes del mundo.

“El imperio les paga a sus lacayos y les paga bien”, dijo el mandatario recientemente, culpando a algunos de sus adversarios de tomar “el dinero gringo”∙

Mientras la USAID administra buena parte del gasto público estadounidense en América Latina, el gobierno del presidente George W. Bush también intensificó sus esfuerzos encubiertos en la región. Este mes, Washington anunció que creará un puesto de director de misión de inteligencia para Cuba y Venezuela.

El gobierno de Bush tiene un plan de 80 millones de dólares para acelerar el cambio en Cuba, donde Chávez ha prometido ayuda para defender el sistema socialista de Fidel Castro. Y Estados Unidos también gasta millones en pro de la democracia en Bolivia, en donde Bush ha advertido que se ha erosionado la democracia desde que un aliado de Chávez, Evo Morales, fue elegido presidente en diciembre.

El líder venezolano no hace distinción entre los programas apoyados por el gobierno estadounidense y sus esfuerzos encubiertos, que según el mandatario fueron puestos en marcha por la CIA para desestabilizar su gobierno. Y eso parece una medida enérgica en momentos cuando Chávez busca la reelección en los comicios de diciembre.

Fiscales venezolanos, en tanto, han interpuesto cargos de conspiración contra los líderes de Súmate, una organización respaldada por Washington que frecuentemente señala las fallas detectadas en el sistema electoral.

La Asamblea Nacional está preparando una ley para exigir que las organizaciones no gubernamentales revelen sus fuentes de financiamiento. Y Chávez ha amenazado con expulsar al embajador de Estados Unidos en Caracas, William Brownfield, a quien acusa de causar problemas al entregar fondos de la USAID en barriadas pobres para financiar equipos infantiles de beisbol y guarderías.

Muchos de los gastos son supervisados por la Oficina de Iniciativas de Transición (OTI) de la USAID, que trabaja en Países de prioridad tales como Irak, Afganistán, Bolivia y Haití.

OTI dice haber supervisado más de 26 millones de dólares para programas en Venezuela desde el 2002, cuando empezó el trabajo aquí después de un fallido golpe de estado contra Chávez. Gran parte de esos fondos han ido hacia más de 220 pequeñas subvenciones como parte de la “Iniciativa para construir la confianza en Venezuela” de la USAID.

“Es un programa en pro de la democracia para trabajar con venezolanos de cualquier punto de vista”, dijo Adolfo Franco, administrador adjunto para América Latina y el Caribe de la USAID. “Es sin prejuicio político”.

La USAID otorgó en el 2004 y el 2005, años examinados por la AP, fondos para algunos proyectos caritativos que incluyen la entrega por Brownfield de equipos deportivos valorados en 19,543 dólares en barriadas donde Chávez tiene un alto apoyo popular, y otros 23,189 dólares para gallinas y el acondicionamiento de un galpón en una escuela para jóvenes pobres.

Otras iniciativas, según dicen, buscan promover un buen gobierno. Se entregaron 15,289 dólares para publicar una guía de bolsillo sobre ciudadanía.

Uno de los beneficiarios fue el Consorcio Desarrollo y Justicia, que recientemente realizó un seminario en un empobrecida barriada de Caracas para orientar a adultos en contraloría social, cómo participar y vigilar los trabajos de los gobiernos locales. Una pancarta en el vecindario decía “Chávez, por siempre”, pero el profesor Antonio Quintin recordó a los estudiantes que los gobiernos son solamente delegados.

La mayoría de los asistentes no tenía ninguna idea de que Estados Unidos había pagado la clase, e incluso partidarios fervientes de Chávez no vieron nada subversivo en su contenido. “Siempre y cuando sea para beneficio, no importa de dónde viene el recurso”, dijo Ingrid Sánchez, de 40 años, miembro de los denominados Consejos Locales de Planificación.

Pero otros proyectos continúan siendo imprecisos y preocupan a los chavistas, como el aporte de 47,459 dólares para el desarrollo de una campaña de liderazgo democrático, otro de 37,614 para reunir ciudadanos a fin de mantener diálogos políticos para una visión actualizada y compartida, o de 56,124 dólares para analizar la nueva constitución de 1999, en donde no figuran los nombres de los adjudicatarios.

Funcionarios estadounidenses afirman que la preocupación es infundada. Señalan que Estados Unidos con el financiamiento de estos programas quiso tender un puente entre los divididos simpatizantes de Chávez y sus adversarios. Los seminarios incluyen temas como la resolución de conflictos y se hicieron segmentos para televisión y salas de cine que instaban a la convivencia pacífica.

En muchos de los casos los gastos eran en esencia ayuda para boletos aéreos, refrigerios, en lugar de aportes en efectivo. Y cada donativo requiere la inclusión de las personas del otro lado del espectro político.

“Incluso algunos grupos pro-chavistas consiguieron subvenciones”, indicó Russell Porter, un importante funcionario de la OTI para América Latina.

De todos modos, la USAID sostiene que revelar una mayor cantidad de las identidades podría ser una “invasión injustificada” de la privacidad personal que podría poner en peligro a los receptores, algunos de los cuales, según dice la USAID, han sido interrogados durante hasta 12 horas por la policía política venezolana, Disip.

“Es sólo por la seguridad del receptor”, señaló Porter. “Lo único que hemos resguardado son los nombres de los grupos”.

Todos estos esfuerzos de influir en el proceso político de otro país han incrementado la preocupación, no sólo en Venezuela.

La líder de Súmate, María Corina Machado, que el año pasado fue recibida por el presidente Bush en la Casa Blanca, podría enfrentar una condena de cárcel de hasta 16 años si es declarada culpable de conspirar por usar 31,000 dólares otorgados por la National Endowment for Democracy para la educación de los votantes venezolanos. Otros tres miembros de la directiva de Súmate también enfrentan cargos.

Entretanto, legisladores venezolanos recomendaron que Súmate fuese investigada también por delitos de naturaleza cambiaria y tributaria, y están preparando una nueva ley que exigiría a las organizaciones no gubernamentales revelar sus fuentes de financiamiento.

CIVICUS, una organización internacional que apoya la participación ciudadana, dice que la ley propuesta pondría en peligro la existencia de una sociedad civil independiente.

Rusia promulgó este año una ley similar que tiene como blanco a los grupos defensores de los derechos humanos y pro-democracia. La ley fue concebida después que jefes de partidos de oposición ascendieron al poder en las ex repúblicas soviéticas de Georgia, Ucrania y Kirguistán.

Los críticos dicen que la ley de Venezuela traería consigo tácticas de mano dura, pero partidarios de Chávez aseguran que necesitan llevar la cuenta de los gastos de Estados Unidos.

“Ellos están ascendiendo promoviendo una agenda de Estados Unidos”, expresó Golinger, “y eso en conjunto tiene como objetivo: Eventualmente sacar a Chávez del poder”.

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