- No puede negarse que los estudios de Hollywood fabricaron ilusiones escapistas y repercutieron en estos últimos 50 años en más de cuatro generaciones nicaragüenses. Almibarados sueños del muchacho que encuentra a su chica, sueños de fortunas logrados sin esfuerzos y de una vida de lujo y éxito eterno. Pero no todos los sueños son realizaciones de deseos personalmente gratificantes; algunos revelan las esperanzas y los temores colectivos de una sociedad que enfrenta sus problemas y lucha por resolverlos
[/doap_box]
Con todo mi aprecio, el ingeniero Bayardo Cuadra, arquitecto Francisco Barreto Gutiérrez, doctor Danilo Aguirre Solís y Fabián Medina Sánchez.
En los años del cuarenta y siete en nuestra bella y linda novia del Xolotlán se abren las primeras salas de cine. ¡Quién no recuerda y aún sueña de aquel encanto de los matinales (matinée)! Las jovencitas con sus lindos vestidos nuevos para lucirse y los jóvenes con las camisas almidonadas, esperando se apagaran las luces, para en una forma discreta y disimulada acariciar levemente la mano de la pretendida y a veces el beso fugaz y repentino que nos hacía sudar y al mismo tiempo soñar que éramos el héroe de la película que estábamos viendo, para los chavalos y chavalas. Todo era fantasía, ilusiones. “¡Que alegría más alegre es el cine!”
La historia del cine de Managua se divide en tres etapas: la primera, de 1947 a 1972, la segunda de 1973 a 1979 y la tercera de 1990 al 2006. Managua durante la primera etapa llegó a contar con más de cincuenta salas, dos empresas principales poseían la mayor porción del mercado, una la empresa González y la otra la empresa Margot. A ambas se les incendiaron en el mismo año sus teatros de cabeceras.
Su cine de cabecera el González se quemó el 9 de junio de 1947 a la medianoche no habiendo ningún muerto. Su ubicación es la misma que ocupa hoy el González. Nada más que al quemarse su entrada principal estaba sobre la Avenida Bolívar, propiamente frente al Club Internacional. En una de sus esquinas frente a la casa Ulvert, esquina opuesta a la venta de maderas de Felipe Hurtado, estaban los Juzgados, donde se ventilaron casos como la Milagritos Cuarezma asesinada brutalmente en la bajada de Carranza, etc.
Según el parte de los peritos del Benemérito Cuerpo de Bomberos, el incendio fue causado por la calidad inflamable del celuloide de las cintas almacenadas en las bodegas. Con la pérdida del González asume el liderazgo el cine Tropical ubicado de los Mercados una y media cuadra al norte, hacia la Loma de Tiscapa. La entrada a palco estaba frente a las oficinas de los Lacayo Montealegre. Esta área con techo y sillas de cines de madera, tenía una sala VIP de cuarenta sillas de mimbre a un precio mayor, la luneta no era techada y eran bancas como las de las iglesias de veinte personas por cada banca. Como era de esperarse, con el invierno toda la concurrencia de luneta se brincaba la baranda de separación del palco y se adueñaban del palco. La luneta salía a la otra calle donde estaba una cantina muy famosa Las Cinco Hermanas.
Algunas anécdotas del Tropical: el famoso “¡cuidado que viene!”, significaba que una corriente de orines descendía de las partes altas de la luneta del Tropical, por lo que la gente tenía que subir los pies para no “mojarse”.
Otra de las bromas de mal gusto, como el “jocotazo” en la cabeza. Marco Antonio Muñiz cantando en la luneta del Tropical hasta llegar a la baranda de separación de palco, le pegan el grito de “cuidado que viene”, él se asusta y le dice un parroquiano: “Don Marcos, súbase a la banca que ahí vienen los orines”.
Como segunda sala queda el Clamer después Colón, nuevamente Fénix. El Colón estaba a dos cuadras antes de la iglesia Santo Domingo. Como tercera sala el Victoria en el mercado del mismo nombre y por último el Triunfo, en el barrio San Sebastián cerca del centro destilatorio en la calle del mismo nombre. González (quemado) Tropical, Colón, Victoria, Bóer y Triunfo era el circuito González.
Los González (Vigarny y Ariel) vuelven a construir el Teatro González sobre la Calle Momotombo y la Avenida Bolívar, nada más que esta vez es esquineado a como está actualmente, al inaugurarlo se encuentran con un grave error de edificación y es que la línea isóptica, que es la que rige para la colocación de las butacas estaba fallada, y por ello no había visión hacia la pantalla, por lo cual se cerró y tres meses después volvió a funcionar con visibilidad perfecta desde todas sus butacas. Aire acondicionado.
La Empresa Margot, con su cine de cabecera el Margot, se llama así por doña Margot de Arévalo, el señor Allegret de origen venezolano lo bautizó con ese nombre por su hija Margot. Este cine tenía el palco sobre la Calle Cuarta, era techado y con un gran número de sillas, y su luneta era abierta, sin techo, y salía a la Calle Momotombo, grandes bancas como de las iglesias, de 20 personas cada banca, y, por supuesto igualmente con los aguaceros todos los de luneta brincaban al palco. La luneta del Margot sobre la Momotombo, mantenía venta de frutas, fritangas y vigorón. El incendio del día 30 de septiembre de 1947, tres meses después del incendio del González, fue trágico por esas ventas. Quedaron tres muertos. Según los perito del Benemérito Cuerpo de Bomberos se debió a un corto circuito en las escaleras de la luneta que salía a la Momotombo.
Queda como cabecera, el Luciérnaga sobre la Calle 15 de Septiembre, el América en el barrio San Antonio, el Alameda sobre la Calle Colón, el Rosario en el Barrio del Cristo Rosario y El Palace muy cerca del Luciérnaga sobre la 15 de Septiembre.
Margot (quemado) Luciérnaga, América, Rosario y Palace. Como sucedió con el González la familia Cabrera vuelve a construir el Margot en el mismo lugar: sala de primera con aire acondicionado y todos los últimos adelantos de la cinematografía moderna.
Siete años más tarde construyen el Cabrera sobre la 27 de Mayo, también de primera categoría.
Los hermanos Eduardo y Julio Bendaña, diriambinos, son los dueños de los cines Trébol, de gratos recuerdos por las peleas de Tuzo Portugués y nuestro campeón legendario Kid Pambelé, además por la presentación de la Pascua de Judea con el cuadro dramático de Radio Mundial. El Principal, ubicado en el barrio San Sebastián y el Aladino y Rex en barrio Bóer.
El Salazar
Al quemarse los cines González y Margot, don Ernesto Salazar incursiona en un negocio desconocido para él y en el año 51 abre sus puertas el Salazar, uno de los cines más bellos de nuestra capital, con una platea, un primer bacón y un segundo balcón, con butacas de lujo, aire acondicionado y súper equipado de proyección, logrando un gran triunfo y grandes récord de recaudación en las taquillas.
Cinco años más tarde venden el Salazar a Películas Mexicanas de S.A. de C.V. (Pelimex) y le cambian el nombre por Alcázar. Luego Pelimex, construye el cine México en el mercado y en el mismo México construyen la sala Chaplin que exhibe películas XXX (sólo para mayores).
Familia Aguerri
En el año 1968, el 30 de mayo, Día de la Madre, abre sus puertas el Teatro Aguirre (perfecto para Managua), siendo el mejor, ya que sus sillas “push-back” fueron un acontecimiento además de tener la pantalla más grande, con aire acondicionado y lo último en equipamiento de proyección y sonido.
Cine María: toma su nombre por nuestra madre, doña María, equipado con lo mejor y aire acondicionado, su ubicación a las tres cuadras del colegio Rubén Darío. Le compramos a Delia Mogrio el cine Luz, cerca de la bebida Chipiona, en el barrio San Antonio.
Rentamos el Aladino cerca de la distribuidora San Sebastián.
El empresario panameño Adolfo Hassan, representante de Distribuidores S.A. y Lacayo Mora S.A. construye sobre la calle donde se encuentra el Canal 2 otro de los cines más bonitos de Managua: El Dorado, súper equipado y con aire acondicionado. Luego compran el cine Veracruz, en el barrio del mismo nombre.
Martín y Ligia Ruiz forman la Empresa Ruiz y construyen el cine Ruiz, a un costado de la Cervecería Nacional, cine Apolo y cine Rex a un costado del Cementerio de arriba.
Todos estos cines fueron destruidos por el terremoto de diciembre de 1972.
Tercera etapa
Después del terremoto que destruyó nuestra ciudad capital el 22 de diciembre de 1972, se inicia nuestra segunda etapa comprendida entre los años 1973 al 1979. Se creía que los cines habían quedado sepultados para siempre, pero a finales del 1973 se apareció en mis oficinas el ingeniero Ricardo Argüello Pravia, dueño de estructuras Rap, y me ofreció sus servicios con sus estructuras y su cuerpo de ingenieros, para que uniésemos fuerzas, él con la construcción, y yo con mi habilidad y vasto conocimiento en la distribución del material cinematográfico, y de esa unión nace la empresa Cinematográfica más fuerte y poderosa que existió en Managua: la Corporación de Diversiones Aguerri & Rap S.A. y en menos de cuatro meses habíamos construido las siguientes salas:
En el reparto Las Mercedes, el cine Mercedes; en Bello Horizonte, el cine Bello Horizonte; en Linda Vista, el cine Linda Vista; en Altamira el cine Altamira. Por la Fosforera, cerca de Los Ranchos, el cine Bombe; en el Centro Comercial Nejapa las salas de cine María y Tetel y de inmediato volvimos a construir el Teatro Aguerri en el mismo lugar, y en la salida de la Colonia Centroamérica, el único Autocinema que ha existido en Managua, llamado Autocinema Gando. En la Colonia Primero de Mayo el cine Rap. Todos equipados con la más alta tecnología y aire acondicionado.
Al mismo tiempo se construyen en la ciudad de Granada el cine Hilda; en Chinandega el cine Román; en la ciudad de Jinotepe el cine Cora, lo mismo que en León y Boaco.
Al mismo tiempo formamos la distribuidora Ladera que compraba material cinematográfico para Centroamérica, Panamá y Colombia.
A la par de la Corporación de Diversiones Aguerri & Rap S.A. la empresa Margot volvió a reconstruir el cine Margot y el cine Cabrera en sus mismos lugares y, además, en Bello Horizonte, el cine América; en Ciudad Jardín, el cine Jardín; por El Arbolito, el cine Darío y en el Camino de Oriente, los Cinemas 1 y 2.
Los dueños del González volvieron a construir el cine González en el mismo lugar. Todos funcionaron hasta 1979 ya que al triunfo de la revolución algunos fueron confiscados y otros cerrados. Lo más lamentable fue que se cerraron mas de 60 salas en todo el interior del país.
Con el triunfo de doña Violeta en 1990 empieza a despertar una nueva era en los cines. Ahora la nueva moda es construir en los centros de diversión y en su mayor parte montados en los grandes centros comerciales Cinemark, seis salas en Plaza Metrocentro.
Cinemas Inter: ocho salas en Plaza Inter. Y son los mismos dueños de Cinemas Galerías, diez salas en Plaza Santo Domingo. Cines Alhambra, tres salas en Camino de Oriente.
Desde luego todos bien equipados y con aire acondicionado. La historia de las salas cinematográficas nicaragüenses en sus altas y bajas ha sido una empresa de visionarios exitosos, de empresas grandes y pequeñas, y por supuesto, muy apasionados, porque sencillamente en el séptimo arte confluyen las seis restantes y todas están al alcance de un boleto.
