- Sin Nicaragua y Costa Rica en la mesa, Colombia avanza a buen ritmo en la negociación para un Tratado de Libre Comercio con los países del Triángulo del Norte (Honduras, El Salvador y Guatemala), asegura el viceministro Eduardo Muñoz. Espera que Nicaragua decida integrarse al proceso y habla del impacto del arancel del 35 por ciento impuesto a los productos colombianos
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BOGOTÁ, COLOMBIA
Desde su despacho, en el séptimo piso del rascacielos que ocupa el Ministerio de Comercio en el centro de Bogotá, el Viceministro de Comercio colombiano, Eduardo Muñoz, recuerda que estuvo en Centroamérica en los años noventa.
Entonces, su país intentaba por primera vez abrirse mercado en el istmo. La elaboración de un acuerdo marco fue lo más que avanzaron en esa ocasión Colombia, Venezuela y los cinco países centroamericanos para propiciar un Tratado de Libre Comercio (TLC). Por distintas razones, al final, ese intento no prosperó.
Una década después Colombia volvió a la carga. Muñoz ha regresado a la región en varias oportunidades durante este año. Como acompañante del presidente Álvaro Uribe, en misión oficial, y más recientemente como líder de la negociación del TLC que su país pretende concretar y que actualmente está negociando con tres países de la región: Honduras, Guatemala y El Salvador, el llamado Triángulo del Norte.
Desde hace cuatro meses, en los hombros de Muñoz descansa el viejo anhelo colombiano de abrir mercado para sus productos en el istmo.
Muñoz lamenta que en esta negociación no se hayan sentado a la mesa Costa Rica y Nicaragua, y asegura que el Impuesto Patriótico del 35 por ciento, aprobado por Nicaragua en 1999 contra los productos originarios de Colombia, ha afectado las exportaciones colombianas.
El arancel, reconocido como válido por la Organización Mundial de Comercio (OMC), fue aprobado por Managua luego que Colombia ratificó con Honduras un tratado de límites que afecta los intereses de Nicaragua en el Mar Caribe.
A pesar del bajo perfil y de la poca prensa que ha tenido la negociación de este acuerdo comercial en el vecindario, el viceministro asegura en entrevista con LA PRENSA que este tratado, que celebran los cuatro países, marcha con buen entendimiento.
¿Cómo ha sido la negociación hasta ahora con los países del Triángulo del Norte?
Hasta ahora hemos tenido una muy buena empatía, una muy buena relación de trabajo, hemos logrado consolidar unos buenos vínculos profesionales y personales entre los jefes negociadores y los equipos de los cuatro países. Algo que creo que fue muy útil en la primera ronda, en Bogotá, que nos dedicamos en las distintas mesas a compartir cuál era para cada uno de nosotros el objetivo y la visión de la negociación, nuestras expectativas, nuestros intereses respectivos en las negociaciones. Eso ayudó mucho para darnos cuenta de que teníamos visiones comunes muy parecidas y nos permitió arrancar la negociación desde una base mucho más sólida.
¿Colombia le tomó la delantera al resto de países andinos?
Colombia venía buscando desde hace más de una década este acuerdo. A comienzos de la década de los noventa, alcanzamos a tener acordado un acuerdo marco, en unas negociaciones con los cinco países y en conjunto con Venezuela. Lastimosamente, ese acuerdo no pude entrar en vigor porque lo que le daba el contenido, que eran las listas de desgravación, nunca se pudieron negociar. Desde esa época Colombia, periódicamente, venía buscando la negociación con los cinco países, y este año (el 2006) gracias a las gestiones del presidente (Álvaro) Uribe, cuando visitó a Guatemala y a El Salvador se logró concretar este anhelo.
¿Cómo percibe las economías centroamericanas?
Son economías que aunque más pequeñas, muy pujantes, nos llamó la atención el grado de “empresarismo” que hay en los países centroamericanos. En El Salvador, el Sistema Financiero es muy poderoso, los sectores de servicios están bastante desarrollados, y hay grupos muy importantes, que a pesar de que son nacionales ya tienen negocios por toda Centroamérica, ya están incursionando en los Estados Unidos.
¿Por qué es importante para Colombia este TLC?
Por varias razones. Primero, porque Centroamérica es una región vecina, estamos al lado y sin embargo, ni los centroamericanos ni los colombianos hemos concretado adecuadamente las oportunidades que se derivan de ser vecinos.
Tenemos unas culturas que son afines, pero no son idénticas, tenemos unos lazos de relaciones políticas muy antiguas, tenemos una manera de ver la vida, similares. También hay afinidad en el idioma, además de la cercanía geográfica, y sin embargo, hemos estados muy alejados, en términos de comercio y de inversión, unos de otros.
Luego, el hecho de que los empresarios sí han comenzado a incursionar en los mercados, pero los instrumentos para facilitar el trabajo de los empresarios no son los adecuados, tenemos unos instrumentos muy básicos, muy precarios, que es necesario poner a tono con las circunstancias.
Además tenemos una complementariedad de las economías. Colombia es un país con un mayor grado de industrialización, más amplia, más diversa, especialmente en bienes industriales, que creemos pueden ser interesantes para el mercado centroamericano. De otro lado, Colombia se abastece de insumos de otras partes del mundo y de productos intermedios, que bien podríamos comprarle a Centroamérica aprovechando su cercanía.
Otra razón es que si no negociamos preferencias vamos a perder las oportunidades allá, porque los centroamericanos están negociando con terceros, negociaron con México, Estados Unidos y con competidores muy poderosos, unos negociaron con Chile, con Canadá, otros están en proceso de negociación con Taiwan, entonces, si nosotros nos quedamos quietos, Cen troamérica negocia con terceros y nosotros pagaremos aranceles altos y perderemos competitividad en esos mercados.
Es un mercado atractivo…
Es un mercado atractivo y los empresarios son muy buenos, uno nota que son economías dinámicas, crecientes, la gente tiene muchas ganas de hacer negocios, de recibir inversión, de vender, de exportar, eso nos llamó positivamente la atención.
¿Y eso se ha evidenciado en la negociación?
Yo diría que sí, que se ha evidenciado aunque con altibajos, creo que a los empresarios hay que mostrarles con el ejemplo, cuando en abstracto, ellos ven la posibilidad de negociar con un país más grande, con una economía más diversa, se preocupan mucho y sienten temor, sin embargo, cuando ya pueden empezar a hacer negocios con esa economía se dan cuenta que sí son capaces.
Centroamérica es un mercado que está cobrando importancia para ustedes.
Según Analdex (Asociación Nacional de Exportadores de Colombia), las exportaciones de Colombia hacia Centroamérica durante 2005 fueron más importantes que hacia el Mercosur…
(asiente varias veces). Con una particularidad, y es que nuestras exportaciones a los países del Triángulo Norte, son en gran medida productos de la manufactura liviana, que son exportaciones de valor agregado, muy parecidas a lo que vendemos en el vecindario, a los países de la Comunidad Andina, que no es característico de nuestras exportaciones al resto del mundo. Cuando se mira nuestras exportaciones a los Estados Unidos, Europa, Asia se ve que nuestras exportaciones, en esos casos, se concentran en productos primarios, minerales, cueros, metales, café, flores. En cambio acá entramos al mercado con productos de valor agregado, con manufactura.
¿Qué tanto afecta esta negociación el hecho de que Centroamérica no esté completa?
En realidad, nosotros si hubiésemos querido tener una negociación con los cinco países centroamericanos, de hecho, cuando hicimos el lanzamiento en Guatemala, que ha sido el eje integrador por parte de Centroamérica en este proceso, Colombia envió a través de Guatemala una invitación para los demás países miembros del Mercado Común Centroamericano y también hizo lo mismo con los países de la Comunidad Andina. Guatemala hizo la invitación y respondieron favorablemente El Salvador y Honduras. En el caso de Nicaragua declinó el ofrecimiento, decisión muy respetable, pero sí nos gustaría que a futuro pudiéramos contemplar un acercamiento comercial también con Nicaragua.
¿En algún momento han hecho un sondeo del clima económico de Nicaragua?
Recientemente no lo hemos hecho, lo hicimos hace tiempo, lo volvimos a hacer a partir de la imposición del arancel, posteriormente, pudimos constatar cómo se habían caído las exportaciones hacia este país.
¿En el caso de Nicaragua, qué tanto los ha afectado el impuesto del 35 por ciento?
Ha afectado mucho las exportaciones colombianas, un sobre arancel de esa naturaleza, le resta toda competitividad en el mercado, como resultado directo de esa arancel, se han caído las exportaciones colombianas hacia Nicaragua. Y en general el interés de los empresarios colombianos por hacer negocios con Nicaragua, disminuyó mucho a raíz de la imposición de ese arancel.
¿Qué tanto les ha servido a los cuatro países la experiencia acumulada en la negociación del TLC con Estados Unidos?
Digamos que nos ayudó a poder establecer en qué áreas ya hemos negociado unos elementos comunes frente a terceros, en este caso Estados Unidos. Ambas son negociaciones muy recientes y son casi el estado del arte de lo que hemos venido negociando. Ese es un primer beneficio. Otra ventaja es que los equipos negociadores también están saliendo de ese ejercicio, entonces están bien entrenados en las exigencias de la negociación. Pero luego hay también diferencias, una de las diferencias es el estilo de la negociación. Esta es una negociación mucho menos “confrontacional”, la abordamos desde una perspectiva mucho más “colaborativa”.
Oportunidad para las Pyme
El estudio presentado por la firma Colombiana Araujo& Ibarra, durante la primera ronda de negociación del TLC con el Triángulo del Norte, en Bogotá, hizo énfasis en que este acuerdo comercial representa especialmente una oportunidad para el sector de la Pequeña y Mediana Empresa (Pyme)
Eduardo Muñoz, dice que es así, “porque éstos son mercados, mucho menos exigentes y mucho menos competidos, y de menor escala que mercados como Estados Unidos, la Unión Europa, Japón, China o Brasil”.
“En mercados de esas características, las pequeñas y medianas empresas tienen claramente oportunidades, sus volúmenes les permiten llenar las exigencias o demandas de estos mercados, las calidades y los tipos de productos que manejan son productos que se transan en estos mercados, entonces ahí hay una oportunidad muy clara y lo que debemos hacer es buscar que las Pyme puedan concretar negocios”, afirma el Viceministro colombiano.
Muñoz destaca que en términos de resultados, los países han avanzado en un 80 por ciento en la construcción de los textos acordados. “Lo que nos queda son ya definiciones más grandes, que en la próxima ronda vamos a comenzar a mirar directamente los jefes de la negociación. Porque llega un momento en que la discusión técnica se agota y ya es una discusión más de nivel técnico político, que es un trabajo ya de los jefes de negociación”.
Aunque hay sensibilidad con los productos agrícolas, Muñoz explica que si bien son conscientes de las sensibilidades, también han planteado al sector privado la necesidad de hacer una negociación lo más ambiciosa posible.
La próxima y cuarta ronda está prevista a celebrarse en Tegucigalpa, Honduras, la semana entrante. Según las proyecciones de los negociadores este acuerdo entraría en vigencia a partir del 2007, si se cumplen los calendarios establecidos.
“Acá hemos reconocido con toda transparencia que hay diferencias en los tamaños de las economías, en el grado relativo de desarrollo de las economías, y por eso Colombia ha aceptado manejar lo que se conoce como las asimetrías. Ahora esas asimetrías se plasmarán en el acuerdo que resulte de la negociación”, sostuvo.
