CORRESPONSAL/méxico
Escondidos en pequeñas barrancas y arbustos, decenas de agentes del Instituto Nacional de Migración (Inami) reforzaron los operativos de arresto contra indocumentados centroamericanos en el istmo de Tehuantepec, por separado la mayoría de los cuerpos policíacos realizan la misma labor pero para robar, despojarlos de sus pertenencias y abusar de las mujeres.
Protegidos por la oscuridad de la noche las camionetas de la migra avanzan en silencio con las luces apagadas en zonas despobladas, para arrestar a los “sin papeles” que viajan cansados, con hambre, frío y sed sobre el lomo de la “Bestia” como se le conoce en forma despectiva al ferrocarril de la empresa Chiapas-Mayab.
En el poblado de Chahuites, Oaxaca, las autoridades migratorias han establecido uno de los puntos principales para estos operativos. Con potentes lámparas obligan al maquinista a disminuir la velocidad y detener el tren en donde viajan salvadoreños, guatemaltecos, hondureños, nicaragüenses y algunos sudamericanos que van rumbo a EE.UU.
Dentro de los viejos, sucios y pestilentes vagones viajan escondidos y hacinados niños lactantes, mujeres embarazadas y hasta ancianos que empeñaron o vendieron sus pocas pertenencias con el fin de conquistar el “sueño americano”.
Al grito De ¡Nadie se mueve! ¡Somos de migración! Agentes del Instituto Nacional de Migración realizaron su último operativo de arresto en donde lograron la detención de por lo menos medio centenar de centroamericanos.
El coordinador de la Pastoral de la Movilidad Humana de la Diócesis de Tehuantepec, José Alejandro Solalinde, calificó de dramática la situación de los centroamericanos “sin papeles”. “¡Estamos indignados, esto duelo y nadie hace nada! Hasta hace poco seguían apareciendo osamentas de gente que sabemos que son indocumentados”.
