Especial para La Prensa/ Miami
La historia de los inmigrantes en Estados Unidos es sumamente rica por sus toques tan dramáticamente humanos y por su coraje sin igual. Los nicaragüenses a diario escriben las suyas en las calles y factorías de la unión americana.
La historia de la nicaragüense Luz Argentina Ramírez es una historia deliciosamente escrita entre hot dog y arepas, es casi una historia de comidas, pero también es una historia de una gran mujer y su lucha por una vida mejor en Estados Unidos.
Cuando Luz Argentina entró a EE.UU. en 1991 dejando atrás a su bello Ticuantepe, nunca se imaginó que algún día sería dueña de un carrito vendedor de hot dog y arepas, pero ese día afortunadamente llegó y cuando trabajaba bajo este sol tan incandescente de Miami con su soñado carrito de comidas, se atrevió a multiplicar su sueño y hoy en día posee siete carritos más de hot dog, con ellos en su haber la vida en EE.UU le ha sonreído a plenitud.
Antes de poseer su primer carrito de hot dog, ella trabajó en factorías y cuidando ancianos, la astucia hacia los negocios con que nacen ciertas personas estaba a flor de piel . “Siempre me llamó la atención tener mi propio negocio y cuando miré cómo se trabajaba con estos carritos me interesé en averiguar acerca de las licencias y cuando ya tenía esa información me compré el primero”, relató Ramírez en su hogar de La Pequeña Habana.
El nicaragüense en EE.UU. es muy admirado por la forma honesta con que busca ganarse la vida y claro está que Luz Argentina Ramírez no podía ser la excepción.
“También vendí comidas típicas nicaragüenses en el Festival de la Calle Ocho, en las ferias y en otros eventos especiales, siempre he sido una luchadora”, dijo con orgullo.
SUS RENTAS
Ahora ya no lucha tanto como en aquellos sus primeros tiempos en Miami, ya que siendo dueña y rentando sus ocho carros de hot dog, le ha dado la suficiente holganza económica como para darse el lujo de no trabajar tan duro, como lo hacía cuando sólo tenía un carrito.
“Ahora hago negocios en Nicaragua y viajo mucho allá, disfruto más de mi tiempo libre y sólo trabajo cuando hay eventos especiales.
DEL RECUERDO
Cuando Ramírez trabajaba en su carrito de hot dog, su base de operaciones era el Centro de Convenciones James L. Knight de la ciudad de Miami, ella cuenta con orgullo que la mayoría de sus clientes eran ciudadanos norteamericanos.
La vida en EE.UU. muchas veces suele ser tan dura como una piedra, pero también a veces brotan flores de esas durezas, de esas piedras, a como ha brotado Luz Argentina Ramírez, una mujer nicaragüense que sin saber inglés ha logrado realizar a base de sol y sudores su “American Dream”.
