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YADIER MOLINA CELEBRA el triunfo de los Cardenales anoche en Nueva York. (FOTO/LA PRENSA/AP)

MOLINA MATA A LOS METS

Con un jonrón a última hora, los Cardenales avanzan a la Serie Mundial [doap_box title=»La gran jugada» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] Difícil de olvidar. ¡Qué atrapada esa de Endy Chávez en el sexto inning con el marcador 1-1! Con un out, Oliver Pérez boleó a Jim Edmonds, y de inmediato, sobre el primer lanzamiento, Scott Rolen hizo […]

  • Con un jonrón a última hora, los Cardenales avanzan a la Serie Mundial
[doap_box title=»La gran jugada» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»]

Difícil de olvidar. ¡Qué atrapada esa de Endy Chávez en el sexto inning con el marcador 1-1!

Con un out, Oliver Pérez boleó a Jim Edmonds, y de inmediato, sobre el primer lanzamiento, Scott Rolen hizo crujir sus muñecas culminando un poderoso swing, y el impacto rompió algunos corazones en las tribunas, mientras la pelota volaba alto, rumbo hacia el otro lado de la verja izquierda.

El sprint de Endy Chávez fue consistente, se aproximó a la pared sin temor, resorteó demostrando tener unos tobillos bien aceitados, se elevó con cierta majestuosidad, y logró estirar su largo brazo una pulgada más, la necesaria, para que el zarpazo fuera preciso.

La bola nunca cayó. Fue ahogada en el guante derecho de Chávez, quien regresó a tierra para completar un improbable doble play, al realizarse un buen relevo, casi desde el otro lado de la frontera.

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Todavía estamos de pie con los ojos agrandados por el impacto, rascando nuestras cabezas. Ese batazo de Yadier Molina por encima de la pared izquierda, impulsando dos carreras en el inicio del noveno inning, le robó la inspiración a los Mets y el brillo a Nueva York. Fue un mazazo que destrozó la Gran Manzana, después de un largamente desesperante empate 1-1.

La victoria pertenece al más perseverante, decía Napoleón Bonaparte. Y lo fueron los Cardenales de San Luis anoche, resolviendo con ese cuadrangular, una batalla que parecía interminable, caracterizada por un pitcheo aprieta tuercas.

Cómo cambian las historias. Súbitamente. Molina, empujando a los Cardenales hacia esta victoria por 3-1 en el séptimo y último juego de la serie por el banderín de la Liga Nacional, sepultó la importancia que había adquirido la inmensa atrapada de Endy Chávez en sexto, robándole un jonrón a Scott Rolen con Jim Edmonds circulando.

La multitud salió de su consternación cuando los Mets salieron a pelear con bravura en el cierre del noveno, y el drama alcanzó su punto de mayor intensidad, cuando Carlos Beltrán entró al cajón de bateo con las bases cargadas y dos outs.

¿Sería posible otro giro brusco, y ahora irreversible? No, Adam Wainwright lo impidió ponchando a Beltrán para el último out, completando un estupendo trabajo monticular iniciado con siete entradas de sólo una carrera de Jeff Suppan, un inning sólido de Randy Flores, y el cierre complicado de Wainwright.

Por los Mets, Oliver Pérez y los relevistas Chad Bradford y Aaron Heilman trabajaron lo suficientemente fuerte, pero los Cardenales, más perseverantes, más agresivos, y con mayores merecimientos, se impusieron.

Con dos outs y bases limpias en el primer inning, los Mets agredieron a Suppan y tomaron ventaja 1-0. Doble de Carlos Beltrán y pasaporte a Carlos Delgado fabricaron la posibilidad que David Wright aprovechó con hit al right para mover la pizarra.

San Luis contragolpeó en el segundo episodio. Hit de Jim Edmonds y otro de Molina colocaron hombres en las esquinas con un out. Ronnie Belliard tocó una pelota hacia su derecha que el intermedista Valentín fildeó entrando con rapidez y seguridad, sacando el out en primera, mientras Edmonds avanzaba con el empate 1-1.

El zurdo Pérez estuvo armando acertadamente el rompecabezas cada vez que se presentaron complicaciones, y esa habilidad, con el soporte de una llamativa frialdad, le permitió salir ileso sosteniendo el duelo con Suppan por seis entradas.

Para los Mets, el final con ese jonrón matador de Molina, fue extraño y cruel, en tanto para los Cardenales fue coraje bajo fuego.

El primer duelo de la Serie Mundial entre Cardenales y Tigres, programada al mejor de siete encuentros, se jugará mañana por la noche en Detroit.

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