- Hijo, su inspiración
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Jorge Luis Avellán está en el campamento del Bóer con una motivación que va más allá del juego, y es que su hijo de tres años, Samuel, ha reaccionado muy bien a un tratamiento especializado que está recibiendo en Cuba.
Avellán, uno de los jugadores más respetados y de mejor rendimiento en nuestro beisbol, llegó hace días de Cuba, en donde estuvo junto a su esposa, Nidia, más de un mes después de terminado el Torneo Preolímpico, acompañando a su pequeño hijo que está recibiendo una atención médica gratuita, gracias a una gestión personal con Tony Castro, el galeno de cabecera de la Selección de beisbol antillana.
Avellán regresó para honrar su compromiso con el Bóer para la próxima Liga Profesional, que inicia el próximo mes, pero allá quedaron sus seres más cercanos.
“Me siento agradecido con muchos personas por toda la ayuda que he recibido. En Nicaragua me respaldaron Hamilton Rivera, de Cecocafén; y Víctor Robelo, de State Street. Y allá (Cuba) estoy agradecido con todo mundo, que aun siendo extranjero me han tratado de forma especial por el hecho de ser atleta, mientras que en mi país es lamentable cómo un pelotero de una Selección Nacional no cuenta con el mínimo apoyo”, señala Avellán.
El hijo de Avellán sufre de parálisis cerebral estática de tipo mixta, que le ha afectado los movimientos involuntarios de su cuerpo, pero no así su coeficiente intelectual.
“No hay tiempo exacto de su tratamiento. Él niño está recibiendo terapia por ciclos. Son ocho horas diarias y estoy contento porque se están viendo los avances”, dijo el feliz padre de familia, quien además ha sido catalogado como un jugador ejemplar en nuestra pelota.
