- En California descubren que oficina de candidato republicano amenazaba a electores hispanos, en cartas
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NUEVA YORK/ AP
Las noticias que llegan de Irak son malas, y un escándalo sexual de un legislador tiene al partido contra las cuerdas. Lo último que necesitaban los republicanos en las semanas previas a las elecciones legislativas es que un candidato al Congreso se viese involucrado en el envío de cartas amenazantes a votantes hispanos.
Pero eso es lo que sucedió en California, donde un republicano nacido en Vietnam, que trata de arrebatar su banca a un representante demócrata de ascendencia mexicana, reconoció que sus colaboradores enviaron una carta en la que se amenazaba a los votantes hispanos.
Las últimas encuestas indican que a los republicanos les costará retener el control de las dos cámaras en las elecciones del 7 de noviembre.
El electorado está cada vez más descontento con la forma en que el presidente George W. Bush maneja la guerra en Irak y con la respuesta que dio el partido al escándalo suscitado cuando salieron a la luz correos electrónicos de contenido sexual que un legislador republicano le enviaba a mensajeros jóvenes del Congreso.
La Cámara de Representantes, con 435 bancas, será renovada en su totalidad y los demócratas necesitan ganar 15 escaños para tener la mayoría. El Senado renovará 33 de sus 100 bancas y los demócratas requieren de seis para tomar el control.
Un aumento en el número de bajas de soldados estadounidenses y civiles iraquíes hace que cobren fuerza los cuestionamientos a la política de Bush, quien insiste en mantener el actual curso. Los demócratas están explotando el tema de Irak y otras cuestiones relacionadas con la seguridad nacional.
Bush dijo el viernes que consultará con sus generales para ver si hay que cambiar de táctica ante la escalada de violencia.
La Casa Blanca aclaró, no obstante, que no piensa cambiar su estrategia general.
El escándalo en torno a los correos que el legislador republicano Mark Foley envió a mensajeros del Congreso, no hizo sino agravar el malestar con los republicanos. Varios legisladores y sus colaboradores están declarando ante la Comisión de Ética de la Cámara de Representantes, que investiga.
John Boehner, número dos de la jerarquía republicana en la cámara baja, declaró a puertas cerradas el jueves y reiteró lo que había dicho anteriormente: que había informado del caso al jefe del bloque republicano, Dennis Hastert, hace varios meses.
Hastert sostiene que se enteró del asunto, cuando Foley presentó su renuncia el 29 de septiembre, al salir a la luz los mensajes.
Un ex colaborador de Foley declaró a su vez que había informado sobre el comportamiento de Foley al secretario de Hastert en el 2001 o el 2002.
En California, mientras tanto, el candidato republicano Tan D. Nguyen, que trata de arrebatarle su banca a la popular legisladora demócrata Loretta Sánchez, dice que no piensa retirarse de la contienda a pesar de las presiones de su propio partido. Asegura que no estaba al tanto de las cartas en las que se decía a los inmigrantes hispanos de Orange County que podían ser encarcelados si votaban.
“Esto no fue obra mía. No aprobé estas cartas”, declaró Nguyen a The Associated Press en una entrevista telefónica. Indicó que despidió al director de su campaña.
El jefe de los republicanos del condado de Orange, Scott Baugh, dijo que cree que Nguyen estaba al tanto de todo.
