China estimó el viernes positiva la visita de su emisario a Corea del Norte, cuyo gobierno ha renunciado probablemente a efectuar un segundo ensayo nuclear, pese al recelo mostrado por la secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, en Pekín.
El líder norcoreano, Kim Jong Il, afirmó el jueves al enviado presidencial de China, Tang Jiaxuan, que no procederá a una segunda prueba nuclear tras la realizada el 9 de octubre, según la agencia surcoreana Yonhap.
“Kim Jong Il clarificó su postura sobre el hecho de que no habrá un nuevo ensayo nuclear”, según Yonhap, que citó a una fuente diplomática no identificada en Pekín. Previamente, Tang había estimado que su viaje a Pyongyang no había sido “en vano”.
“Afortunadamente, mi visita esta vez no fue en vano”, declaró Tang a Condoleezza Rice, que se encuentra de gira por Asia y Rusia para conminar a una aplicación cabal de las sanciones impuestas por la ONU a Corea del Norte.
Por su parte, el canciller chino, Li Zhaoxing, explicó que durante el encuentro entre Kim y Tang se “habló sobre la forma de volver a poner en marcha las conversaciones entre seis países lo antes posible”.
Sin embargo, la jefa de la diplomacia de Estados Unidos minimizó los resultados de la visita de Tang, al estimar que en ellos no había nada de “sorprendente”.
En cambio, Rice subrayó el hecho de que China, aliado tradicional de Pyongyang, se comprometiera a “un control escrupuloso” de su frontera de 1,400 km con Corea del Norte, una maniobra que se considera clave para la implantación de las sanciones de la ONU.
China y Corea del Sur se muestran sin embargo reticentes a aplicar algunos puntos de las sanciones, sobre todo en lo referente a la inspección de los cargamentos con destino o procedentes de Corea del Norte, con el fin de evitar el tráfico de material militar.
