- Detroit con su ímpetu derretido por el novato de los Cardenales
[/doap_box]
Casi todo al revés. El equipo favorito perdió, el mejor pitcher falló, el abridor discutido creció de golpe, la probable gran batalla se desequilibró temprano, y en el cierre de juego, ninguna intriga. Agatha Christie se hubiera dormido después del sexto inning.
Ganaron los Cardenales de Tony LaRussa 7-2, impulsados por un bateo lo necesariamente intenso, poderoso y naturalmente productivo. Jonrones de Scott Rolen y Alberto Pujols, doblete de Chris Duncan y cohete de Jim Edmonds, fueron los batazos que inflamaron los pómulos y abrieron las cejas de todo Detroit.
Pero el factor decisivo fue el pitcheo amordazador del novato Antony Reyes, en quien casi nadie creía después de ganar 5 juegos y perder 8 con 5.06 en efectividad durante la temporada regular y no impresionar en los play offs.
Mientras el ganador de 17 juegos, Justin Verlander, se derretía pese a ponchar a ocho en cinco entradas, Reyes reaccionaba a un preocupante primer inning, sujetaba a los Tigres, y sólo permitió otro rugido en el noveno, cuando Craig Monroe lo sacudió con un jonrón como primer bateador.
Parecía estar en plan de caminar toda la ruta, pero ese batazo, el cuarto hit en contra, lo sacó del juego cuando ya todo estaba frito… Cerró Braden Looper.
inicio preocupante
El primer inning, Antony Reyes lució tan vulnerable como un pitcher de sus cifras puede serlo. Doblete de Craig Monroe al rincón izquierdo, pasaporte a Magglio Ordóñez, y hit de Carlos Guillén atacando un lanzamiento que trataba de morderle la rodilla, proporcionó temprana ventaja a los Tigres 1-0. El peligro continuaba con hombres en segunda y tercera, consecuencia de una falla de Juan Encarnación en el jardín derecho, pero Iván Rodríguez falló y Reyes se sintió salvado por la campana.
Verlander se mostró autoritario ponchando a Jim Edmonds como primer bateador de la segunda entrada, pero no pudo “torear” a Scott Rolen, quien se volcó bruscamente sobre un disparo rápido que buscaba la esquina de adentro a la altura del pecho, y metió la pelota en las tribunas izquierdas empatando el juego 1-1.
En el tercer inning, los de San Luis llevaron contra las cuerdas a Verlander, lo golpearon combinando golpes, y doblaron sus rodillas con un gancho al hígado. Yadier Molina abrió con hit y Taguchi apenas raspó una pelota que se desviaba hacia territorio faul, pero Iván Rodríguez lo impidió, sacando en primera, con Molina desplazándose a segunda. Ponchando a Eckstein con una curva “marca” Jennifer López, el derecho Verlander parecía tener la situación bajo control, pero Chris Duncan le pegó en la nariz a un lanzamiento que caía, y su cohete rasante, mordiendo la raya de primera, se convirtió en doblete adelantando a los Cardenales 2-1.
el infaltable pujols
Apareció Pujols en escena, y sobre el primer lanzamiento del aturdido Verlander, envió la píldora a los asientos del jardín derecho para ampliar la ventaja 4-1.
Los Tigres, sujetados por Reyes, perdieron orejas y rabo en el sexto, agredidos con otras tres carreras. Verlander boleó a Pujols con la cuenta completa, y cometió un error con un innecesario viraje, llevando a Pujols a tercera. Hit impulsador de Jim Edmonds y doblete de Scott Rolen, expulsaron a Verlander con la pizarra 5-1 y dos corredores amenazantes. Un error del antesalista Brandon Inge sobre batazo de Juan Encarnación, tirando mal hacia el plato, facilitó otras dos carreras y la ampliación de la diferencia 7-1.
A partir de ese momento, los Tigres quedaron enjaulados. La pizarra sólo se movió una vez más por el jonrón de Monroe, pero las esperanzas de la multitud permanecieron dramáticamente congeladas.
