- LOS TIGRES NIVELAN LA SERIE MUNDIAL 1-1, GUIADOS POR UN FORMIDABLE PITCHEO DE ROGERS
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Diablos, fuimos sorprendidos por una angustia que parecía estar descartada del libreto. De pronto, el juego estaba 3-1, siempre del lado de los Tigres, pero ahora con el empate en segunda, un out pendiente para cerrar las cortinas y Yadier Molina al bate. El aturdido Todd Jones, logró evitar el caos sujetando a Molina con roletazo al short.
Así que ganaron los rugidores y se empató la Serie Mundial 1-1.
¡Qué joven se vio Kenny Rogers anoche mientras apretaba en su puño izquierdo a los Cardenales de San Luis! Sólo dos hits permitidos en ocho entradas mientras alargaba a 23 su racha de ceros en esta postemporada. ¡Cómo se excedió!
Sobre ese pitcheo indescifrable, de admirable destreza, como el ofrecido por Luis Tiant frente a los Rojos en 1975, los Tigres edificaron esta revitalizante victoria por 3-1.
Uno no espera esa clase de trabajo por parte de un pitcher de 42 años, a menos que tenga algún punto de comparación con Warren Spahn, Phil Niekro, Gaylord Perry, Nolan Ryan, Roger Clemens y ciertos más. No muchos.
A medida que el juego avanzaba, Rogers se veía más sereno, más autoritario, cortando las esquinas, haciendo descender sus curvas enloqueciendo a los bateadores, sacando outs con facilidad.
Durante los primeros siete episodios, apenas un hit de Scott Rolen, luego, en el octavo, el de Yadier Molina. No había forma de perturbarlo. Para el tirador de Juego Perfecto contra California en 1994, fue una de sus grandes noches.
Leyland decidió no enviarlo para el noveno después de 98 lanzamientos, y cerró Jones, no sin antes pasar apuros que silenciaron el Comerica Park.
RÁPIDO ATAQUE
Jeff Weaver estaba tratando de familiarizarse con la zona de strike, cuando Craig Monroe, apenas el segundo bateador del primer inning, quien en su último turno la noche anterior se voló la cerca explotando al derecho Antony Reyes, jonroneó hacia el left-center. Hit de Magglio Ordóñez con dos outs y doble de Carlos Guillén, proporcionaron una temprana ventaja de 2-0 al zurdo Rogers.
En el cierre del cuarto, Weaver sobrevivió a una amenaza de naufragio. Golpeó a Sean Casey y de inmediato, Brandon Inge conectó una línea de hit al center que David Eckstein, en gran esfuerzo, mostrando elasticidad y reflejos, logró arañar. Ramón Santiago machucó la pelota buscando cómo hacer avanzar a los corredores y Albert Pujols vino rápido hacia adelante pensando que podía sacar out a Casey en tercera, pero se enredó fildeando con mano limpia y perdió la bola llenándose las bases sin out.
Ahora Weaver estaba en el hoyo contra la parte de arriba del line up de Detroit. Un ponche a Curtis Granderson con tres lanzamientos, pareció equilibrarlo emocionalmente. Obligó a Monroe a elevar una pelota que Eckstein fildeó ingresando a la zona corta del jardín izquierdo, y dominó a Plácido Polanco en roletazo al short.
GRANDES ATRAPADAS
Dos grandes jugadas defensivas le dieron mayor brillo a la noche. El jardinero central de los Tigres, Curts Granderson, apretó el acelerador a fondo en el inicio del quinto desplazándose hacia su izquierda para atrapar una bola bateada por Preston Wilson con cara de extrabase y Edmonds corriendo en las bases.
Minutos después, en el cierre, Eckstein, el paracorto de San Luis, decapitó en un lance espectacular hacia su derecha un batazo de Magglio Ordóñez, sacando un gran out en primera.
Sin embargo, Guillén continuó con triple, y un hit de Sean Casey, con dos outs, amplió la diferencia 3-0.
No se necesitó más. Sólo quedó espacio abierto para la amenaza que posibilitó la única carrera de los Cardenales por doble impulsador de Jim Edmonds con dos a bordo y dos outs en el noveno, contra el relevista Jones. Luego falló Molina y rugió la multitud.
