- Empresa tica pretende desarrollar proyecto en coordinación con productores de Cárdenas, Rivas
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La empresa agroindustrial costarricense Del Oro ha mostrado gran interés en apoyar a los pequeños productores de la frontera sur de Nicaragua, mediante la producción y procesamiento de maracuyá o calala.
Esta empresa agroindustrial establecida en Guanacaste, Costa Rica, de capital inglés, produce jugos y concentrados de frutas que luego exporta a los mercados de Estados Unidos, Japón y Europa.
“La compañía está interesada en montar un proyecto para el cultivo de maracuyá o calala en el sur de Nicaragua, cuya producción comprarían para procesarla en las plantas que poseen en Guanacaste, Costa Rica”, manifestó Gerardo Escudero, representante para Nicaragua del Instituto de Cooperación para el Desarrollo de la Agricultura (IICA).
Escudero explicó que la empresa agroindustrial costarricense solicitó el apoyo del IICA para incorporar a pequeños productores de la franja fronteriza del sur de Nicaragua, en la siembra de importantes áreas de maracuyá o calala.
El representante del IICA sostuvo una reunión con directivos de la Empresa Del Oro, una de las más importantes agroindustrias costarricenses que produce jugos y concentrados de frutas tropicales en la norteña provincia fronteriza de Guanacaste.
El funcionario manifestó que ya se han iniciado conversaciones con productores de cinco cooperativas establecidas en el municipio de Cárdenas, 170 kilómetros al sur de Managua, y aseguró que dos de estas cooperativas ya han comenzado a sembrar la fruta.
Extraoficialmente se conoció que la Empresa Del Oro está proponiendo a los productores nicaragüenses la siembra de la variedad Brasil, y comprometiéndose también a dar asistencia técnica y a comprar las cosechas.
Por su parte el IICA, según su representante, también estaría brindando asistencia técnica a los productores.
La Empresa Del Oro planea cultivar unas tres mil hectáreas de maracuyá para uso industrial, distribuyéndolas en las franjas fronterizas de Costa Rica y Nicaragua.
MUY PRODUCTORA
La maracuyá, conocida en algunas regiones nicaragüenses como calala, es un cultivo de ciclo corto que comienza a dar sus primeros frutos a los siete meses después del trasplante y mantiene una producción continua durante todo el año.
La vida útil de esta planta es de tres años y se adapta a zonas que van de 300 a mil metros sobre el nivel del mar, con temperaturas promedio de 21 a 25 grados centígrados.
En Nicaragua la maracuyá se cultiva a pequeña escala, incluso en los patios de las viviendas rurales, y la fruta se comercializa sin procesar, por lo que este proyecto de siembra se presenta como una singular alternativa para fortalecer la economía familiar y la seguridad alimentaria de centenares de agricultores pobres de la franja sur nicaragüense.
Escudero indicó que actualmente la empresa ya cuenta con una oficina y un centro experimental en la ciudad de Rivas.
“Tengo entendido que se está trabajando con tres cooperativas de la zona y existe un productor que tiene la capacidad de sembrar unas 25 hectáreas”, señaló.
