- La separación le ha hecho bien a la estrella del pop
Horas después de presentar su solicitud de divorcio, Britney Spears se fue a patinar sobre hielo en el Centro Rockefeller de Nueva York, luciendo optimista.
La estrella del pop de 24 años citó diferencias irreconciliables en los documentos enviados el martes a un tribunal en Los Ángeles, con los que busca la disolución de su matrimonio del aspirante a rapero Kevin Federline.
En un vídeo publicado el martes en el sitio de Internet TMZ.com, Spears parecía estar feliz mientras circulaba la famosa pista de patinaje. Quizás es porque finalmente dejó caer la cortina de su aquejada vida marital, un drama documentado por revistas y cadenas de televisión durante los últimos dos años.
Spears se casó con Federline en otoño del 2004. La pareja ofreció una ceremonia en septiembre, pero según documentos de la Corte contrajo matrimonio oficialmente el 6 de octubre.
De allí en adelante su relación fue un continuo drama.
Las revistas de la farándula se dedicaron a documentar cada rastro de ternura, cada lágrima, cada pelea del par, que contribuyó con la cobertura, con un reality show de producción casera, titulado Britney & Kevin: Caótico.
Los tabloides mostraron a Federline como un rumbero que vivía de la fama y fortuna de su mujer, y a Spears como una madre incompetente que perdió su figura y su buen semblante. Su exitosa carrera no hizo más que implosionar.
Para Federline, de 28 años, fue el primer matrimonio, aunque aún estaba saliendo con su novia embarazada, Shar Jackson, cuando conoció a la estrella del pop. Jackson dio a luz al segundo hijo del llamado Sr. Spears unos meses antes de la boda.
Para la cantante fueron las segundas nupcias, tomando en cuenta la unión de 55 horas con su amigo de la infancia Jason Alexander, que terminó en anulación.
Spears y Federline tienen dos hijos: Sean Preston, que cumplió un año el 14 de septiembre, y Jayden James, que nació el 12 de septiembre. La artista busca la custodia legal y física de ambos.
