- Donantes del exterior hacen posible que 72 niños de escasos recursos sean atendidos en ese centro
A diario Jeyson Urbina (11 años) recorre más de un kilómetro junto a su hermanita Luisa, de 6 años, para llegar al Centro de Protección al Niño Carmen Castro Padilla, ubicado en Sabana Grande, Managua.
Dice que la caminadita vale la pena porque en este sitio les ayudan a hacer sus tareas escolares , les dan almuerzo, les regalan ropa y los dejan andar en bicicleta. Pero sobre todo les enseñan el amor a Dios.
Jeyson estudia el tercer grado de primaria, su mamá es ama de casa y su padre se gana la vida como vigilante.
“Como voy a la escuela en la tarde, me vengo para acá desde las ocho de la mañana y aquí paso con mi hermanita. Estudiamos, aprendemos cosas nuevas y nos vamos a clase después que almorzamos ”, comenta.
María de los Ángeles García, también tiene 11 años y estudia el cuarto grado en el Colegio Reino de Holanda, narra que desde hace tres años asiste al Centro de Protección al Niño. “Me gusta venir porque estudiamos y jugamos. Además nos enseñan clases de música (piano, guitarra, flauta y marimba) y de coro”, comenta tímidamente María de los Ángeles, cuyo padre se gana la vida haciendo acarreos con un carretón, mientras su madre se encarga de la casa.
Otros 70 niños más en situaciones similares, entre los seis y 14 años, asisten a diario en turnos de mañana y tarde a este centro, donde son atendidos por un psicólogo, instructores de música, deportes y danzas, bajo la dirección de la profesora Zorayda Meza .
“Se les brinda una educación integral. No sólo les ayudamos en sus clases regulares, sino que también les inculcamos valores católicos. Muchos de estos niños se han bautizado, confirmado y comulgado aquí. También varios de sus padres se han casado”, expresa la directora.
Meza asegura que al principio los niños llegaron mal hablados e irrespetuosos, pero que poco a poco han cambiado sus hábitos y costumbres.
“Cuando vienen visitas saludan y para comer bendicen sus alimentos”, señala Zorayda Meza.
EN EXPANSIÓN
La organización Abandoned Children i n Nicaragua Foundation, presidida por el nicaragüense radicado en California, Camilo Castro, creadora del Centro de Protección al Niño, inauguró recientemente la segunda etapa de este centro que consiste en la construcción de aulas vocacionales donde se les enseñará computación, costura, sastrería, panadería y pastelería.
Además inauguraron un bazar donde se vende ropa de segunda a precios muy módicos.
El presidente de esa organización benéfica dijo que poco a poco han ido creciendo. Esta segunda etapa ha tenido un costo de más de cien mil dólares y ha sido posible gracias al apoyo de muchos donantes que en su mayoría son nicaragüenses que viven en Estados Unidos, como Flavio Jaen, Manuel Castellón, Róger Martínez, Denis Martínez, Ivonne Rich. Además los mexicanos Carlos Peiro, Saul Buriel, José Raycoza, Octavio Barrón, entre otros.
En Nicaragua cuenta con donantes como Casa de las Mangueras y el Despacho de la Primera Dama.
Pero además esta fundación realiza en California otras actividades como rifas y bailes para recaudar fondos.
HERMOSO PROYECTO
Castro recuerda que su primer contacto con la niñez pobre del país era cada Navidad cuando venía a dejar juguetes. “Me di cuenta que entregar un juguete no era suficiente apoyo para la niñez desfavorecida del país, que está urgida de otro tipo de ayuda”.
Es así que Castro se lanza a la tarea en octubre del 2003 de establecer una fundación al rescate de los niños pobres. “Aunque en Nicaragua hallan 800 mil niños en riesgos y nunca podríamos ayudarlos a todos, esta organización ya ha rescatado a 72 de ellos y la meta es ayudar a 300”, señala.
