- Valentina Díaz Frenot encantó a los asistentes
El Salón de los Cristales del Teatro Nacional Rubén Darío ha sido escenario de exposiciones fotográficas, presentaciones de libros y hasta actividades infantiles. La noche del jueves se convirtió en el espacio perfecto para un concierto de piano ofrecido por la francesa-argentina Valentina Díaz Frenot.
El evento inició a la hora prevista y la artista, con un saludo modesto y sin decir palabra, se sentó al piano y empezó a deleitar a los asistentes con clásicos de Mozart, Debussy, Ravel y Alberto Ginastera. Mientras encantaba al público con las melodías, cerró los ojos y se mecía como si tratara de bailar con el instrumento.
Algunos de los presentes movían la cabeza de un lado a otro al son de la música, otros se limitaban a mover la punta de los pies de arriba hacia abajo. La sinfonía del piano hacía que todos se sincronizaran.
El Embajador de Francia en Nicaragua, Jean Pierre Lafosse, expresó que después de los momentos de tensión que se han vivido en el país era tiempo de tener un poco de felicidad.
Por una hora la artista y el piano relajaron a quienes se notaban tensos al inicio, ya que muchos cerraban los ojos y sonreían durante el concierto.
Según la artista, su estadía en Nicaragua ha sido tan maravillosa que tiene planes de volver. Y el mensaje que deja es que asistan a toda oferta musical que se presente, “porque la música forma parte de la vida de todo ser humano”.
Por el momento, éste fue el último concierto de su gira, después de los conciertos ofrecidos en Colombia y Costa Rica.
Al final de la actividad, Valentina Díaz Frenot interpretó la Sonata Mateo Albeniz, un repertorio español-argentino que no estaba contemplado en el programa. Pero aún así cerró con más intensidad del que contaba al inicio llevando al público al mundo de las pelucas, corsés y bailes en los castillos.
