- Su trabajo ha merecido el reconocimiento del gobernador de Hawai y del alcalde de Honolulu
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CORRESPONSAL/CALIFORNIA
“Yo soy orgullosamente masaya, puro pinolero y aquí ponemos a bailar salsa a Hawai y quienes nos visitan de todo el mundo”, dijo a LA PRENSA Rolando Sánchez Carrión, quien lleva el ritmo de la música en la sangre y proviene de una familia netamente artística.
La vena artística inicia en su hogar en la “Ciudad de las Flores”, dice Rolando, quien en retrospectiva en el calendario agrega: “Mi papá es Enrique Sánchez, muy querido en San Francisco y a quien sus amigos cariñosamente lo conocen como ‘el mala mala’, y mi madre Lila Amanda Carrión, ambos en su juventud fueron pianistas y cantantes. De allí que mi hermano Mario también está en la farándula tocando congas con varios grupos en California, igual que yo que soy cantautor y percusionista”.
INFLUENCIA E INICIOS
Rolando Sánchez llegó con su familia a temprana edad a San Francisco, California, y en sus maletas llevaba la influencia de la música no sólo de su familia, sino de los intérpretes de su época, mencionando como favoritos a Los Beatles, Paul Anka, Trini López, Enrique Guzmán y otros, de quienes interpretó sus canciones y música en sus años mozos, haciendo tronar los tambores, platillos y batería. De los nicas siempre fue admirador de Los Satélites del Ritmo, afirma.
“En esos años de inicios de los sesenta, los nicas que vivíamos en San Francisco, haciendo nuestros primeros pininos en la música, aprendimos muchos estilos como el funk, soul, rock y jazz, todos adaptados al estilo latino y combinado con cumbias, y surgieron bandas como Los Aliens, con José ‘Chepito’ Areas, (ex guitarrista de Santana)”.
Añade que “otros chavalos activos tan nicas como yo que recuerdo con grupos o bandas eran los hermanos Franco, la familia Molina, Pablo Téllez, que estuvo luego con el Grupo Malo y es larga la lista de los que aspirábamos a ser famosos y muchos nos presentábamos en el desaparecido Cesar’s Nightclub en la Mission de San Francisco”.
MÚSICO Y EMPRESARIO
“La historia de cómo y cuando fue que me enamoré de Hawai, data desde 1984, cuando visité a mi hermana Bárbara, y como dice la gente, lo demás es historia. En los meses que pasé con ella estuve impresionado con lo espectacular de sus paisajes naturales, sus playas y clima que me traían a la mente a mi Nicaragüita, su cultura, su música y bailes que embrujan al igual que sus preciosas hembras de ébano, de hecho me sentí en el paraíso terrenal”, recuerda Rolando Sánchez con embeleso, refiriéndose a esa serie de islas en el Océano Pacífico, a más de 3,800 kilómetros de las costas de San Francisco, mar adentro.
Y dicho y hecho. Rolando sólo regresó a San Francisco a hacer maletas y ahora ya tiene cerca de tres décadas en Hawai, pero, recordando al famoso cantante Tony Bennett, dice que su corazón lo dejó en San Francisco y ese amor lo divide con Nicaragua.
LLEGÓ EL ÉXITO
Rolando Sánchez es un nicaragüense de gran talento artístico y trabajador incansable, pero en ese largo camino lleno de altos y bajos nada ha sido fácil.
A su criterio el éxito llegó hace unos 15 años, lográndose establecer con firmeza en el ámbito nacional e internacional. En ese período también logró establecer su primera producción musical en casete por su reducido presupuesto, pero ahora trabaja con sonidos digitalizados en CD.
Hoy se alza como el dueño y director de Rolando Sánchez & Salsa Hawaii Band, que ha sido merecedor de innumerables premios en giras por Japón, Thaití y países europeos, donde han participado en programas televisivos, conciertos especiales y sus presentaciones les han merecido las primeras planas de diarios y revistas especializadas en espectáculos.
Las composiciones musicales de Sánchez también le han brindado reconocimientos del gobernador de Hawai y del alcalde de Honolulu, que es el lugar de su residencia permanente.
