Los venerables conversadores del Foro de la Controversia

Todos estos caballeros peinan canas y ninguno se las pinta, la minoría usa bastón pero si usted pregunta si tienen artritis o alguna lesión, ellos seguro contestan: “No, de ninguna manera, es que esta prenda da respetabilidad y prestancia”. No faltará quien diga: “Es para espantar a los perros que andan furiosos en la calle”. […]

Aldo y Nacho moderan. Al final todos están de acuerdo, falta mucho por aprender, aclarar y enseñar. ()

  • Todos estos caballeros peinan canas y ninguno se las pinta, la minoría usa bastón pero si usted pregunta si tienen artritis o alguna lesión, ellos seguro contestan: “No, de ninguna manera, es que esta prenda da respetabilidad y prestancia”. No faltará quien diga: “Es para espantar a los perros que andan furiosos en la calle”.
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La mujer nicaragüense también se encuentra presente en el Foro de la Controversia. Al segundo, que tuvo lugar el sábado anterior, asistió la profesora Elena Dávila, catedrática de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua. Ella y Floryluz Martínez Rivas representan el talento y disposición de la mujer en temas de suma trascendencia.
La asistencia de varones rebasó la del mes anterior, más allá de los mencionados en otra parte, llegaron entre otros Ricardo Pasos Marciaq, Carlos José Rodríguez, José Reyes, Rolando Espinoza, Mario Fulvio Espinosa, Miguel Silva, Sergio Maltez, Hugo Vélez Astacio, Alejandro Gallard Prío, Nicolás López Maltez, Carlos Mayorga, Silvio Luna Silva, Antenor Peña Solano y Alejandro Romero García.

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Las preguntas de Floryluz

De uno en uno o en pequeños grupos, estos varones van entrando al salón principal del Centro Comercial Managua donde de antemano se han instalado asientos que ellos van ocupando frente a una mesa donde estará el moderador.

Benjamines de la tercera edad, precoces sabios de la cuarta, estos respetables varones conforman un grupo perennemente inconforme con el “Nicaraguan way of life”. Sin mayores pretensiones son antidogmáticos e iconoclastas y su mayor deleite es la práctica de una comunicación oral directa en la que pueden expresar sus ideas a condición de saber escuchar las de otros.

Reunidos en semicírculo, hablando y gesticulando, se parecen —en mi opinión— a aquellos alquimistas y magos de la edad media, que reunidos en talleres secretos, intercambiaban sabiduría, fórmulas, cábalas, conjuros y pases, en busca de la piedra filosofal.

De cierto sabemos que estos veteranos de la vida son devoradores insaciables de libros, lectores casi compulsivos, pero no se quedan ahí, saben que los conocimientos no se deben guardar en un arcón, sino, como desea Paulo Freire, compartirlos hasta lograr la liberación mental de los seres humanos.

Los transeúntes se detienen para observar a los contertulios. Unos siguen su camino y otros hacen un alto para escuchar las intervenciones, en esta ocasión, en esta reunión sabatina, se analiza la Guerra Nacional que libraron los pueblos centroamericanos contra el filibustero William Walker.

Posiblemente desde el punto de vista colectivo hay consenso en torno a que nuestros historiadores han escrito sus tratados históricos bajo la pasión de sus intereses partidarios. Teniendo conciencia de esa particularidad, conviene a los convocados aportar nuevos elementos que puedan enriquecer la controversia amigable del grupo y extraer conclusiones quizá más objetivas.

“La tertulia de Aldo”

Todo comenzó hace por lo menos diez años cuando, debido a la compulsión de los hechos contingentes, comenzó a conformarse una tertulia en la pequeña salita que sirve como oficina al licenciado Aldo Díaz Lacayo, propietario de la Librería Rigoberto López Pérez. Los primeros autoconvocados fueron Carlos Cardenal, Alfonso Llanes, Ignacio Briones Torres, Jorge Eduardo Arellano y Mario Tapia.

Así se formó La tertulia de Aldo, como la calificó en su momento Jorge Eduardo Arellano, una reunión semanal de ciudadanos con sentida inquietud alrededor de variados temas de incidencia nacional. “Pero en términos sociales la contingencia no existe, es sólo aparente. Todos los fenómenos sociales por mínimos que sean son causados por diferentes factores, con independencia que se descubran o no. Conocerlos es producto del análisis”, explica el licenciado Aldo Díaz.

Sin embargo, si bien existe en los convocados la necesidad de analizar hechos del pasado o del presente con prospectivas futuras, hay otros elementos sociosicológicos que los impulsan a reunirse, de ellos habla con entusiasmo el padrino del clan, Aldo Díaz.

De la tertulia al foro

¿Qué factores convierten la tertulia en Foro de la Controversia?

Sin pretender ser exhaustivo te puedo mencionar algunos elementos: a) La ruptura de la estructura urbanística de Managua, que virtualmente desaparece como ciudad con el terremoto de 1972, disgregando a la población hacia una periferia caótica.

b) La desaparición en consecuencia de los tradicionales sitios de reunión social, y la profunda nostalgia producida por este hecho que motiva a recuperarlos.

c) La necesidad humana de relación y comunicación que se hace más perentoria en situaciones de crisis y conflictos, como los que signan al mundo de hoy.

c) La compleja situación política del país que vivían las secuelas de un profundo proceso revolucionario; y

d) La aparición de un librero en el más estricto sentido tradicional, es decir, como polo de atracción intelectual; explican el origen de estas reuniones sabatinas, ahora institucionalizadas como Foro de la Controversia, abierto al público el tercer sábado de cada mes.

La tertulia rebasó sus límites

¿Qué características va tomando el Foro de la Controversia?

En principio la permanencia sistemática de estas reuniones sólo se explica por su carácter informal, no estructurado, verdaderamente horizontal, donde cada participante puede expresar libremente su idea sobre el tema propuesto anteriormente por otro, o interrumpirlo para introducir otro nuevo a discusión. Nadie se ofende por las rupturas, ni siquiera el propio interruptor cuando su idea no es tomada en cuenta, ni los otros cuando es asumida como nuevo punto de discusión.

Desde luego, este tipo de reuniones tiende a conformar un núcleo estable de participantes, casi siempre son los mismos ciudadanos los que dan inicio a la reunión. La lista es relativamente larga, de por lo menos quince participantes de diferentes edades, nivel cultural, sectores sociales, y hasta de distintos departamentos del país.

Siempre también, desde luego, se suman otros y otros más, que adquieren las singulares característica de un público presente que en forma eventual se dirige hacia un tema en discusión para, al final, dispersarse dentro de su colectividad. Estas características fueron las que motivaron la ampliación de la reunión sabatina que era limitada por razones de espacio, para incluir en ella a todos los ciudadanos que desean participar, con el agregado de hacerlas en un local más amplio y con una periodicidad al menos de una vez al mes.

Así nace el Foro de la Controversia, una discusión sobre temas polémicos quizás, pero tratados en un plano fraterno. Tiene las mismas pretensiones de las reuniones sabatinas que se realizaban en la librería, ahí todos se expresen ordenadamente, de un modo informal, no estructurado, verdaderamente horizontal, con la diferencia que por su ampliación ahora se lleva a cabo la reunión en la plaza de la Sección C del Centro Comercial Managua.

No se aceptan imposiciones

¿Qué procedimientos ordenan la discusión en el Foro de la Controversia?

No es una reunión de eruditos. Por el contrario, lo que cada quien expresa reproduce principalmente la tradición oral sobre cada tema, más que el conocimiento formal sobre el mismo. Un hecho puede leerse como un error y hasta como una aberración, pero también como la oportunidad extraordinaria para darnos cuenta de sus deficiencias, de los métodos de enseñanza que condujeron al error y de la obligada necesidad de corregirlos.

Es tan cierto esto último, que los miembros del núcleo de la tertulia, preponderantemente visibles en el Foro de la Controversia, no se convierten en sus directores. Y aunque uno de ellos coordina, todos actúan y son considerados como iguales al resto de participantes. Y lo más importante, los que sí tienen conocimientos formales sobre cada tema, no imponen sus puntos de vista cuando les toca el turno, ni tratan de corregir a aquellos que expresan la tradición oral.

Discusión entre amigos

Esto explica el porqué viene la palabra controversia a aplicarse a nuestro foro. Las exposiciones evidentemente son contradictorias sobre cada tema, con la agradable característica que no producen disputas antagónicas ni contraargumentaciones. Sin que esto implique la exclusión de participantes eruditos cuyas exposiciones siempre son asumidas como verdad, con la particularidad de que nunca son para poner en evidencia a nadie más que a las propias contradicciones.

¿Qué temas han tocado hasta la fecha?

El primero fue dedicado a Managua, por cierto fue muy productivo porque se enfocó desde la época precolombina hasta la actualidad. Los otros temas del Foro de la Controversia, se han elegido y se seguirán eligiendo democráticamente. El segundo estuvo dedicado a la Guerra Nacional en el marco conmemorativo del sesquicentenario, con la proyección de un documental que produjo el Banco Central de Nicaragua.

Ya se eligieron los temas de diciembre y enero. El primero estará dedicado a Benjamín Zeledón, y realmente a la crisis de gobernabilidad provocada por la primera intervención armada norteamericana de 1912; en enero hablaremos sobre el río San Juan, considerando sus múltiples aspectos: su historia, las pretensiones costarricenses, su canalización, su importancia en términos de desarrollo, y hasta su abandono en términos de seguridad nacional. Es probable que también en este tema se proyecte algún documental.