Diputados: hay incoherencias en la Ley

La diputada de la Alianza Liberal Nicaragüense (ALN), Jamileth Bonilla, manifestó que es necesario realizar “estudios, investigaciones y consultas” antes de realizar una reforma a la Constitución y a la Ley Electoral para definir cuál podría ser la edad en la que se considere a un ciudadano mayor de edad. “Yo creo que debemos hacer […]

JAMILETH BONILLA. (LA PRENSA/Archivo.)

La diputada de la Alianza Liberal Nicaragüense (ALN), Jamileth Bonilla, manifestó que es necesario realizar “estudios, investigaciones y consultas” antes de realizar una reforma a la Constitución y a la Ley Electoral para definir cuál podría ser la edad en la que se considere a un ciudadano mayor de edad.

“Yo creo que debemos hacer serios estudios, investigaciones y consultas, no solamente con juristas, sino con los mismos jóvenes que son las voces que se deben escuchar al respecto, porque (la Ley) tiene mucha contradicción”, manifestó la legisladora de la ALN.

Bonilla manifestó que es insólito que la mujer sea considerada mayor de edad a los 18 años, mientras que el varón hasta los 21, “eso es una contradicción que yo no sé por qué hay diferencias si estamos hablando de igualdad de oportunidades, de igualdad de derecho, también deberíamos tener igualdad en cuanto a la mayoría de edad”.

La Constitución Política de Nicaragua establece que un ciudadano que cumplió 16 años puede ejercer su derecho al voto, sin embargo, para optar a un cargo de elección popular como alcalde, vicealcalde y diputado, debe tener por lo menos 21 años de edad y 25 años para ser presidente o vicepresidente.

Bonilla considera que 16 años no es una edad apropiada para que los jóvenes voten, porque “es la época de la adolescencia y médicamente se ha establecido y hay estudios que demuestran que las personas a esa edad están en un proceso de formación y que aún no están aptas para tomar decisiones importantes”.

Agregó que esa legislación se aprobó como un mecanismo de compensación a los miles de jóvenes que eran capturados y enviados a la montaña a cumplir el obligatorio Servicio Militar Patriótico (SMP) durante la guerra de los años ochenta.

“Había un contexto y se decía que si enviaban a un joven desde muy chiquito para agarrar un fusil, entonces por qué no iba a tener la capacidad de poder votar”, relató Bonilla.

Agregó que en la reforma se debe establecer una edad promedio en la que se considere mayor de edad a una persona.

“Yo creo que debe de quedarse en 21 años para tener mayoría de edad y la edad para votar debe ser también de 21 años, igual para optar a cargos públicos, porque si una persona tiene edad para votar a los 16, pero sólo puede ser electo a los 25 años, creo que hay una contradicción”, expresó.

Bonilla insistió que antes de realizar cualquier modificación a la Constitución Política y a la Ley Electoral se debe consultar y oír a los jóvenes que representan 1.2 millones de electores.

“Insisto, debe de darse un proceso de consulta, sobre todo oír las voces de los mismos jóvenes, ya que existen alrededor de un millón 200 mil personas entre 16 y 30 años de edad, tal como lo establece la Ley de la Juventud”, añadió.

Bonilla dijo que el trabajo que podría realizar la Asamblea Nacional y los distintos sectores sociales “es inducirlos, ayudarles a participar, acompañarles, porque es un millón 200 mil personas quienes deciden quien puede ser el presidente, los diputados y las autoridades que se eligen por elección popular”.

“Nosotros, como legisladores, estamos en la disposición de acompañar y ayudarles. En lo personal considero que debe normarse y corregir lo que hay que corregir”, indicó la legisladora.

Por su parte, el diputado sandinista, José Figueroa, reconoció que existe discordancia entre lo que establece la Constitución y los márgenes de edades que se requieren para optar a un cargo de elección popular.

Asimismo dijo que en su momento tendrá que efectuar una revisión de algunos aspectos establecidos en la Constitución y en la Ley Electoral, en relación a la edad.

“Habría que revisarlo para ver cómo se logra mayor coherencia de esa ley. Sinceramente no me he puesto a revisar. Vos decís 16 años para la cédula y para votar, 21 mayoría de edad y 25 para ser electo. Habría que revisar esa legislación para ver cómo se logra una mayor consistencia, una mayor coherencia entre los requisitos”, admitió Figueroa.

El legislador sandinista reconoció que el artículo 47 de la Constitución Política de Nicaragua, que establece que “son ciudadanos los nicaragüenses que hubieran cumplido dieciséis años de edad”, obedeció a un contexto histórico.

“Lo de 16 años obedeció a un factor histórico del rol que han jugado la juventud en Nicaragua y ese derecho se lo ganó, el derecho de votar. Yo creo que sí, eso (la edad), al igual que otras reformas, deben ser revisadas”, recalcó Figueroa.

Carlos Gadea, diputado del Partido Liberal Constitucionalista (PLC), sugirió que la edad promedio para considerar mayor de edad a una persona debería ser 18 años, sin embargo, para ser electo recomienda los 31 años.

Gadea agregó que esa misma edad se puede establecer como parámetro para ejercer el derecho al voto.

“En lo personal el voto debiera de ser (ejercerse) a los 18 años, sin embargo, si la Constitución lo dice hay que respetar la Constitución”, recalcó.

Dijo que uno de los obstáculo que han detectado en estos últimos años es que la mayoría de los jóvenes de 16 años no tienen la madurez política para elegir una opción electoral viable para el país.

“Yo lo que creo que a los 16 (años) todavía la persona no es madura políticamente para definir los destino del país”, sostuvo Gadea.

No obstante, se inclinó a favor de que la norma Constitucional vigente, para optar a un cargo de elección popular continúe tal como está, de 25 años de edad, pero que “debiera ser hasta los 35 años, porque a esa edad está más maduro y no se deja influenciar”.

“Necesitamos que las personas sean suficientemente maduras para gobernar este país”, expresó el legislador liberal.