¿Linda Navidad?

Para muchos, las fiestas navideñas son sinónimo de alegría y celebración familiar o entre amigos. Pero hay quienes no gustan de la Navidad, al extremo que no quieren que llegue, e incluso, hasta dicen odiarla. ¿Qué hacer para superar ese sentimiento? A finales de noviembre se comienzan a sentir lo que muchos llaman “aires navideños” […]

(FOTOS/LA PRENSA/D. NIVIA/FOTOARTE/LUIS GONZÁLEZ S.)

  • Para muchos, las fiestas navideñas son sinónimo de alegría y celebración familiar o entre amigos. Pero hay quienes no gustan de la Navidad, al extremo que no quieren que llegue, e incluso, hasta dicen odiarla. ¿Qué hacer para superar ese sentimiento?

A finales de noviembre se comienzan a sentir lo que muchos llaman “aires navideños” y en algunos hogares las luces y adornos empiezan a brillar, creando una cadena luminosa que se propaga por toda la ciudad y que crea un espacio de armonía y amor que muchos llaman Navidad.

La culminación de estudios, la vacaciones y los aguinaldos son elementos que también forman parte de esta fiesta que tiene su origen en la religión.

Reacciones como quedarse en casa e ir a la cama antes de la media noche, no compartir con la familia la cena de Noche Buena y no recordar a quienes están lejos son síntomas de una frustración que en Navidad generalmente se propaga creando pensamientos de odio hacia la misma.

¿Por qué no me gusta la Navidad?

Mientras muchos disfrutan de las fiestas de fin de año, hay quienes tratan con indiferencia la metamorfosis que sufre la ciudad, producto de la Navidad.

LA PRENSA conversó con el doctor Rafael Gutiérrez Arana, psiquiatra y miembro de la Asociación Psiquiátrica Americana, quien relató algunas de las causas que producen la repulsión hacia la Navidad y las posibles soluciones a esos sentimientos negativos.

“Nicaragua es un país con muchos traumas históricos, como guerras civiles, terremotos y ahora hasta con elecciones previas a la Navidad. Todo eso crea ciertas incomodidades en las personas, ya que hay una falta de estabilidad de lo que puede acontecer, creando factores psicológicos que conllevan a diferentes casos”, afirma Gutiérrez.

Algunos de esos factores son la depresión, las crisis de pánico y la nostalgia que se propaga a nivel personal, mientras en otros niveles se proyecta la delincuencia y otras reacciones que perjudican a la sociedad, creando cierta tensión y repulsión hacia el mes de diciembre.

Según Gutiérrez, la frustración es uno de los sentimientos más comunes en la sociedad, y es que debido a la desorganización con la que se vive todo el año, en diciembre se pagan las consecuencias no sólo emocionales, sino también materiales como deudas, compras de obsequios, culminación de estudios y trabajos, entre otros casos.

LA ORGANIZACIÓN, UNA SOLUCIÓN

“Si al final del año cada persona se organizara y se evaluara, fuese más fácil llevar una mejor Navidad, no sólo por el hecho de que es una fiesta, sino porque es la culminación de un ciclo, por ende, es recomendable también plantearse metas alcanzables, de lo contrario la frustración será mayor”, recomendó.

Gutiérrez también opina que es necesario tratar de vivir la Navidad en familia, en la mayor plenitud posible, intentado superar las frustraciones porque esas forman parte de la madurez de las personas. Es más, se debe aprovechar la Navidad para compartir con la familia que está cerca, adornando la casa con lo que se tiene, ya que se debe estar consciente de la realidad.

“Es necesario estar consciente que es un período difícil, y se debe ser positivo y realista en todo, en lo que se tiene y en lo que no se puede tener”, comentó Gutiérrez, quien también recalcó que las personas que no gustan no sólo de la Navidad, sino también de otras fechas no son culpables de ser así, pues detrás de cada quien hay historias muy personales creadas por todo un entorno social y psicológico, las cuales deben tratarse profesionalmente.