- El Viejo, Chinandega, se convirtió en la capital de las peregrinaciones
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Corresponsal / Chinandega
Cerca de 86 piezas de plata, entre atriles, tumbillas, floreros y candelabros, que forman parte del tesoro de la Virgen de Concepción del Trono, de El Viejo, quedaron impecables después de que cientos de devotos llegados de todas partes del país y de otros países participaron en la tradicional lavada de la plata.
La lavada de la plata, forma auténtica con que los devotos de la Patrona de Nicaragua realizan labores de servidumbre a los objetos de la Virgen del Trono, se celebró ayer con derroche de jubilo, pólvora y fervor mariano.
La preciosa imagen, que data desde hace 400 años, fue expuesta a sus fieles, después que el obispo de la Diócesis de León y Chinandega, monseñor Bosco María Vivas Robelo, la bajara de su camarín, ubicado en el altar mayor, denominado privilegiado por el Papa Pío IX en el año 1870.
La ciudad de El Viejo se congestionó. Centenares de promesantes rindieron honor y gloria ante la imagen y limpiaron los objetos religiosos, obsequiados por antiguos devotos que ordenaban finos trabajos en plata, un metal que era abundante en la zona.
Las calles estuvieron saturadas de buses y microbuses. El fervor mariano con que el pueblo nicaragüense saluda a su patrona fue inconmensurable.
“Hay que tener esperanzas y saber esperar”, dijo aquí el Obispo de la Diócesis de occidente, dando voz de ánimo y valentía a quienes participaban de la misa concelebrada por el clero diocesano de León y Chinandega.
