LA PAZ/AFP
El fuerte enfrentamiento entre el gobierno del presidente Evo Morales y la oposición se agravaba en diversos puntos de Bolivia con la retención durante unas horas de un gobernador, tomas de oficinas, agresiones a huelguistas e intimidaciones a medios de comunicación.
La disputa política por el control de la Asamblea Constituyente, hasta ahora verbal y con protestas pacíficas, derivó en las últimas horas en brotes de violencia en La Paz y Santa Cruz, polos del conflicto, mientras la central Cochabamba se sumerge en otro ambiente, también tenso, como sede de la II Cumbre Sudamericana este fin de semana.
En momentos en que la situación se tensaba a cada minuto, el líder opositor Jorge Quiroga solicitó a Morales una “cumbre política-social” para zanjar el clima de crispación que padece Bolivia.
Dos días después de que militantes del oficialista MAS intentaran atacar un piquete de huelguistas y que en el edificio del Legislativo empleados oficialistas y opositores se tomaran a golpes, la violencia escaló el miércoles cuando cocaleros del poblado de Caranavi, 10 km al noreste de La Paz, retuvieron por algunas horas al gobernador de la capital boliviana, José Luis Paredes.
