Paz “Todos quieren la paz, y para asegurarla, fabrican más armas que nunca”. Atención médica Ocho horas en un hospital público. No es el título de una película. Es el tiempo transcurrido como paciente en el Manolo Morales. El 18 de diciembre a las 8:30 a.m. ingresé en ese hospital, debido a una imprudente ingesta […]

Paz

“Todos quieren la paz, y para asegurarla, fabrican más armas que nunca”.

Atención médica

Ocho horas en un hospital público. No es el título de una película. Es el tiempo transcurrido como paciente en el Manolo Morales.

El 18 de diciembre a las 8:30 a.m. ingresé en ese hospital, debido a una imprudente ingesta de un medicamento que me causó reacción alérgica, trastornos de presión y de respiración. Mi esposo e hijo, alarmados ante mi estado de inconsciencia y debido a la emergencia, decidieron llevarme al centro de salud más cercano y desde el inicio, según relato de mi marido, procuró mi ingreso sin el menor apoyo. ¡Situación deplorable!

Luego de atenderme con oxígeno y suero, el doctor de turno orientó mi estadía en la Sala de Observación. Fue durante esa permanencia en la que me convertí más que en observada, en observadora, pues llamó mi atención el comportamiento frío, inhóspito (antítesis de la conducta esperada), vano e inhumano de las llamadas “enfermeras” o quizás auxiliares de enfermería.

La sala estaba llena de personas con diversos padecimientos. Muchos de ellos requerían, al menos de un gesto amistoso, pero lamentablemente todo el tiempo fue utilizado por las susodichas para sus conversaciones de temas cotidianos. Más que mi malestar, me consumía la decepción de ver a mis congéneres en un estado de inercia y de indiferencia hacia el dolor humano, pensé con tristeza que años y años de sometimiento habían terminado con el don más alto: “el amor al prójimo” y habían cimentado el desprecio al bien mayor: la vida. Mis cavilaciones me llevaban a pensar en mi afortunado paso transitorio, ya que yo contaba con otras opciones de revisión médica, pero la mayoría de pacientes allí… ¿qué? Además, pensaba ¿ por qué no permiten el ingreso a miembros de la familia si tanto desprecio, repugnancia e indiferencia causan estos engorrosos pacientes?

Las enfermeras sólo eran cuerpos presentes, personas para cumplir con una jornada de trabajo por lo cual devengan un salario. Está claro que todos tenemos esa finalidad semejante, pero también existe un vocablo, casi olvidado y extinto: Vocación. Todo profesional tiene un compromiso según su área de trabajo, ¿cuál será el de estas(os) trabajadoras(es)? ¿En pro o en contra de la salud?

Sólo me queda recordarles: ¡El servicio brindado no es gratis ni de parte del Estado ni de parte de enfermeras y doctores(as) que laboran para esa institución!

Martha Elena Cerda

Armas iraquíes

En su columna En letra pequeña del

jueves pasado, el periodista Fabián Medina escribió sobre las personas que lo criticaron y le dijeron barbaridades hace unos años, cuando hizo referencia de la guerra del presidente Bush contra Irak. En su artículo, Medina señaló que esas personas no se habían disculpado con él todavía por no haber encontrado las armas de destrucción masiva que supuestamente había en Irak.

Asumo —modestamente— que yo soy una de esas personas que lo criticó duramente. Al respecto puedo señalar algunas cosas: 1) Más o menos un año después de esos escritos Medina escribió un artículo donde preguntaba “¿y las armas?” y después de mencionar a las personas que como yo groseramente lo criticamos, decía el autor que en realidad no le interesaban disculpas y literalmente escribió “ahí muere”. Pues yo tomé su palabra literalmente y decidí no disculparme porque entendí que Medina ya se había olvidado del asunto. Ahora veo que no es así.

2) En mi duro primer escrito contra la posición de este periodista lo que yo escribí fue: “Si dentro de unos 6 meses no han aparecido las armas pueda que tenga razón, ahorita no”. Yo no ofrecí pedirle disculpas. Por eso jamás se las pedí.

3) Nobleza obliga, las armas no han aparecido y aunque mi posición sobre Irak no ha cambiado —todavía creo que fue lo correcto— hasta el día de hoy este autor tiene razón, las armas no han aparecido. Así es que pese a que sostengo todo lo que escribí anteriormente, le pido disculpas por haberlo ofendido. Aclaro que no era mi intención ofender al periodista, sino criticarlo fuertemente. Pero entiendo que las personas tienen diferentes grados de sensibilidad y unas se ofenden más que otras.

Espero que con esto quede cerrado el caso.

Tito Sequeira (hijo)

Héroes y mártires

Ahora estoy recordando a todos nuestros muertos. Sin lugar a dudas ellos tuvieron el lugar más importante en los actos de toma de posesión, pues están en la conciencia de nuestra gente como algo sagrado y hoy se levantan con estatura de gigante para celebrar con todos nosotros la cosecha y el fruto de su entrega sin límites, con razón, sin condiciones, capaces de desterrar de sí las miserias humanas que corroen el acto más sublime en la tierra como es el amor por el prójimo (humanidad), por la cual ofrendaron sus vidas.

El 10 de enero fue una fecha histórica, un hito, una nueva etapa, una esperanza. Nicaragua tiene un nuevo rostro, otra vez es reconocida a nivel mundial, no por la corrupción si no por su infatigable y visionaria lucha por los intereses más sagrados de los desposeídos de este país.

El mundo pone sus ojos en nuestro terruño lleno de admiración y solidaridad, dispuesto a acompañarnos en esta noble tarea. “Ya suenan los claros clarines”, cantos de celebración se escuchan a lo largo y ancho de nuestro territorio, ojos iluminados por la luz de la esperanza es la expresión más generalizada en la cara de nuestra gente, que espera ahora, de una vez por todas, que resolvamos sus problemas más sentidos: el hambre, la desnutrición, el desempleo, la salud, educación, vivienda, oportunidad de sostener y reproducir la vida con dignidad y bienestar, terminar la corrupción.

Derrocamos a Somoza, defendimos la revolución, entregamos la Presidencia de forma pacífica, sufrimos en la llanura 16 tormentosos años y retomamos el poder a través de las votaciones.Nuestra próxima tarea es sostener el poder mediante la solución de los problemas y el trabajo insobornable y perpetuo para borrar de la memoria de nuestra gente tantos años de posposición, discriminación y olvido. Felicidades en esta fecha tan especial, hasta la victoria siempre.

Pedro Gómez Chávez
Presidente J:D: Funtras

Honoris causa

Me pregunto si será posible que un Presidente que se encamina deliberadamente hacia la dictadura de forma despótica y autoritaria, tiene las virtudes que sirvan de ejemplo como para darle un Doctorado Honoris Causa. Esto es algo sorprendente y repudiable.

El señor Hugo Chávez fue tratado con todo privilegio por encima de los demás mandatarios y delegaciones asistentes en la toma de posesión de Daniel Ortega. Y la soberanía de Nicaragua fue ultrajada y mancillada cuando a Chávez se le permitió intervenir como orador junto a Evo Morales y el representante cubano. Imaginemos si por el contrario George Bush presidente de Estados Unidos hubiese venido a dar un discurso imperialista en la toma de posesión de Eduardo Montealegre por ejemplo; la reacción hubiera sido violenta y con justa razón.

Al igual que otras instituciones la UNI se deja llevar por asuntos ideológicos partidarios como si no fuese una universidad de todos los nicaragüenses. Su carácter nacional le impide parcializarse a una corriente política. Si la UNI fuera propiedad privada del FSLN entonces es correcto que se identifiquen con ese partido y su doctrina, pero por ser de todo el pueblo que en su mayoría no es sandinista, mal hace en dar doctorados a personas como Chávez, quien quiere gobernar América Latina y en Nicaragua desde Caracas.

Es vergonzosa esta actitud de la universidad y si le van a dar doctorados a gente de esa talla entonces tengo la humilde sugerencia que se lo den a George W. Bush por haber invadido Irak y colgar a Saddam Hussein. Las universidades estatales son de todos los nicaragüenses y no propiedad absoluta del FSLN o de cualquier partido político.

Marlon José Navarrete Espinoza

Nuevos centros

Con asombro leí la semana pasada en un periódico de la comunidad nica en Miami que los capitalinos vivimos en medio de ruinas dejadas por Somoza.

Mencionan algunos lugares que ciertamente fueron construidos durante la dictadura somocista, sin embargo no mencionaron los que fueron construidos hace 3, 4, 5 ó 10 años, que hoy en día son puntos de referencias para la ciudadanía nicaragüense, tales como Metrocento, Plaza Inter, Galerías Santo Domingo, otrora Casa Presidencial, Concha Acústica, Paso a Desnivel de la Carretera Norte y Carretera a Masaya, también un moderno Aeropuerto Internacional.

No sé en qué estaban pensando cuando escribieron eso, pero hay que ser más serios, o es que esperaban encontrar Miami en chiquito, que Managua no representa nada para quienes dicen ser parte de la comunidad nicaragüense residente en Miami.

Aldo Morales Almanza

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