- Desde el año 2000 Centroamérica viene impulsando un proceso de integración y unión aduanera acelerada. Sin embargo, lo que en un principio pareció fácil de concretar, con el tiempo ha enfrentado serios tropiezos. Nadie quiere ceder mucho. Frente a las cercanas negociaciones con la UE, la marcha debe acelerarse
Mucho se ha hablado de la Unión Aduanera, al menos durante las últimas dos administraciones de Gobierno en Nicaragua, durante las cuales se dieron avances significativos como el Código Arancelario Aduanero Centroamericano y el proceso de armonización de aranceles.
Esta armonización significa el establecimiento de un impuesto a cada producto que integra el comercio regional.
No ha sido fácil puesto que el proceso implica desmontar legislaciones en aranceles nacionales, todo lo cual trastocará la vida económica de la región, según afirma Joe Henry Thompson, asesor jurídico de la Cámara de Agentes Aduaneros y Almacenadores de Nicaragua (Cadaen).
El proceso de integración centroamericana inició desde la década de los sesenta y, desde entonces ha constituido un proceso constante, interrumpido sin embargo por la guerra de los ochenta donde, en medio de todo, se establecieron bases para este proceso, con los mismos acuerdos de paz de Esquipulas.
Ahora la región se apresta a iniciar negociaciones con la Unión Europea (UE), para la firma entre otros de un Tratado de Libre Comercio (TLC).
Al mismo tiempo sostiene que los países se aprestan a dar un paso más allá de lo pensado hasta el momento, la Constitución de la Unión Aduanera Centroamericana, que trastocará los cimientos de toda la región y una condición para concretar un acuerdo con los europeos.
La región está por iniciar la profundización de la Unión Aduanera Centroamericana con la Constitución de la UA. ¿Qué implica este proceso?
Hasta ahora se discute a nivel de consejos de ministros, de integración Económica y Relaciones Exteriores, el proyecto de Norma Constitutiva de la Unión Aduanera, pero es un proyecto que lo han tenido como un secreto de estado.
Incluso en los propios ministerios afines a este elemento no se conoce. En el Mific (Ministerio de Fomento, Industria y Comercio), hasta donde conozco sólo el (ex) viceministro conoce de esto. Hacia abajo es secreto total.
¿Qué significa una Constitución Aduanera para el ciudadano centroamericano?
Trastocará fuertemente nuestras vida ya que tendrá por objetivo promover de manera gradual, complementaria y progresiva la Unión Económica Centroamericana. No es simplemente abrir las fronteras, libre intercambio de personas, mercancías, no. Vamos hacia la unión económica, la cual vamos a alcanzar gradual, voluntaria y progresiva.
Comenzamos a marchar hacia la unión aduanera con la creación de la unión económica con lo que se conoce como mercado interior, que es la apertura de toda la pequeña y gran industria convergiendo en un solo mercado. Hablamos de 43 millones de habitantes.
Ya no se mira al consumidor como algo a alcanzar, sino que ya se integra en todo el proceso. Eso conlleva las políticas de acciones comunes, un alto nivel de empleo de protección social, desarrollo equilibrado y sostenible, creación de un espacio interior sin fronteras, alto grado de competitividad y convergencia de resultados económicos, así como un alto grado de protección del medio ambiente.
¿Pero cuáles serían los nuevos soportes para esta etapa de integración?
Primero la legalidad, consenso, gradualidad, solidaridad, libertad, democracia. Respeto de derechos humanos, de las libertades fundamentales del estado de derecho, principios que en este momento lo hacen todos los países y que lo encontramos en el protocolo de Tegucigalpa, y que buscan alcanzar una región de paz, democracia y desarrollo. Pero la Unión respetará la identidad cultural de todos los países.
La unión aduanera implicará que muchos países de la región dejen de percibir recursos.
Si revisamos el Convenio Arancelario Aduanero Centroamericano vemos diferencias entre los países con la aplicación del Derecho Arancelario a la Importación (DAI), que para Nicaragua representa entre el 28 y el 30 por ciento de ingresos aduaneros. Con la unión aduanera eso hay que compartirlo con toda la región, para dotar a todos los organismos de la integración y a otros que se fortalecerán como el Parlacen, la Corte Centroamericana de Justicia (CCJ), la Secretaría de Integración Centroamericana, Secretaría de Integración Económica Centroamericana, con todas sus estructuras. Todo tiene que salir de allí.
Estamos planteando una constitución regional aduanera, que afectará a cada uno de los centroamericanos, pero no tenemos integración económica. Comenzamos de atrás para adelante, es decir poniendo la carreta delante de los bueyes.
Podemos ver esto en diferentes estadios. Guatemala y El Salvador han superado el 70 por ciento de los escollos. Honduras y Nicaragua están por debajo de 50, mientras Costa Rica tiene un 70 por ciento de atraso. Pero poco a poco, los países han ido creando las bases para este reglamento. Ya hay un reglamento centroamericano de orden de captura para los delincuentes, se trabaja en el pasaporte centroamericano común con una sola visa para todos.
Donde hay pegones es en la otra etapa que decía sobre la circulación de las personas, la libre estadía para trabajo y los servicios.
Cada país establece mecanismos que restringen esto por el temor a abrirse. Pero si revisamos el tratado centroamericano sobre servicios, ya ratificado por Nicaragua, Honduras, Guatemala, y en vigencia, se dice que no debe haber restricciones.
¿Al hablar de mercado interior, a qué nos referimos?
Todavía hay algunos obstáculos al comercio, a veces los pone un país como medida recíproca por lo que hace otro país. Los mecanismos para resolver los obstáculos técnicos al comercio se han implementado. Hace unos tres años se hablaba de 70 obstáculos, ahora estamos cerrando en 17 obstáculos. El movimiento de personas es prácticamente irrestricto, exceptuando Costa Rica.
No podés establecer mecanismos de reservas, “yo me reservo” es un solo mercado interior, y es allí donde como decís ponemos la carreta adelante y los bueyes atrás.
Se ha hablado de la armonización arancelaria, que se ha logrado armonizar hasta el 95 por ciento de arancel externo común ¿qué tan cercano está llegar a una armonización total?
Efectivamente se dice que tenemos un 95 por ciento de armonización, pero ese 5 por ciento restante es casi el ciento por ciento del intercambio comercial de Centroamérica. Nos pusimos de acuerdo en automóviles, grabadoras, “mecanismos para ir a la luna”, pero en el intercambio diario, de ese ciento por ciento no se ha tocado mucho. Está atorado por los obstáculos interiores de reserva, porque siempre se argumenta que esto sí o esto no. Debemos liberarlo todo.
Entonces la pregunta es cómo destrabarlos todo.
Podemos avanzar en la unión aduanera sin tener ese ciento por ciento. Europa no arrancó con el ciento por ciento de arancel externo común.
¿Estamos preparados?
Ese es el punto. Por ejemplo un vehículo en Nicaragua cuesta 50 mil dólares, en Guatemala cuesta 35 mil, cuánto es la diferencia. Entonces viene, como hay libre tráfico de mercancía, de persona, y capital en la primera aduana donde introduce sus papeles va y paga todos sus aranceles. Luego va a Guatemala y compra esa camioneta.
Otro ejemplo. Tenemos la fábrica de camisas Wilson, hecha en El Salvador, ¿pueden competir la Pyme nicaragüenses con esa Wilson que la encontrás en las mejores tiendas del país?
¿Qué va a implicar la UA en una primera instancia? La Unión Europea creó por eso, un fondo de acolchonamiento de la primera entrada de esta integración. Aquí no lo tenemos y no lo hemos ido creando.
Después entramos en otro momento, a las políticas normativas uniformes. Ya no es asunto que Nicaragua tiene una norma para producir pantalones, ahora habrá una norma para producir pantalones de toda Centroamérica.
¿Cómo se ha desarrollado la Unión Aduanera?
Los tratadistas, sobre todo los económicos, han identificado cinco estadios para llegar a la Unión aduanera. De esos cinco, el primero y el incipiente es el de beneficios preferenciales. Otorgo beneficios para que seas aliado mío, y no hay hasta ese momento ninguna reciprocidad o responsabilidad de quienes están entregando los beneficios.
El segundo, la zona de libre comercio o lo que se conoce como los TLC. En ellos hay excepciones, queda fuera tal cosa, o los otros, que no esté dentro del tratado. Allí comienzan a nacer los primeros órganos, tratado de libre comercio de Estados Unidos y Centroamérica (DR-Cafta) que crea organismos propios.
¿Esto implica Unión Aduanera como tal?
Con la Unión Aduanera ya nacen organismos permanentes, en lo que sería una unión aduanera imperfecta porque tenemos de todos los estadios, metidos en el proceso sin concluir ninguno, el Parlamento Centroamericano que nace con el protocolo de Tegucigalpa, la Corte Centroamericana de Justicia. Pero también nace el Convenio Aduanero Arancelario Centroamericano, que hizo nacer hizo nacer el Consejo de Ministros de la Integración Centroamericana, que se conoce como Comieco.
Este es el que va a resolver todos los procesos interiores hacia el avance de la unión aduanera y concretar todo el andamiaje jurídico de la integración y la unión aduanera. Este Consejo es el que se encarga de ver el arancel, las políticas comunes, determinación de origen de las mercancías, valor en aduanas de la mercancías, la originalidad de cada una de éstas y por el otro lado los elementos necesarios para el desarrollo. Estamos hablando de la política especial o específica sobre prácticas desleales de comercio, el dumping, salvaguardia, medidas sanitarias y fitosanitarias.
En las negociaciones para una zona comunitaria centroamericana se han ido incorporando otros organismos de gobierno.
Ahora tenemos órganos permanentes, tenemos dos órganos permanentes, como la Corte Centroamericana de Justicia, el Parlamento Centroamericano, la Secretaría de Integración Centroamericana es un órgano permanente, tenemos la Secretaría de Integración Económica Centroamericana (SIECA) con sus funciones específicas.
Además están el resto de los organismos, el Consejo Arancelario Aduanero Centroamericano que es un órgano que se constituye con todos lo ministros de Integración Económica, más lo presidentes de los Bancos Centrales, y está el consejo subsectorial que es donde está prácticamente el gabinete económico de cada país concentrado en uno solo de toda la región. Todos estos organismos son el andamiaje jurídico, operativo, normativo y regulatorio de lo que será la unión aduanera.
Pero esto es sólo parte de la sostenibilidad de dos grandes estadios, por un lado el sistema de integración que es eminentemente político. Donde está el consejo de presidentes de Centroamérica que impulsan el proceso de integración.
Pero ha sido un proceso lento.
El principio fundamental del protocolo de Guatemala, de integración centroamericana, dice que la integración será progresiva, voluntaria, sistemática y cada quien se irá comprometiendo en la medida que su propio país y su propia realidad interna le permita avanzar en esa dirección.
Apoya el Alba de Hugo Chávez
El anuncio del presidente Daniel Ortega, de adherirse a la Alternativa Bolivariana de las Américas (Alba), ha generado muchas expectativas. Hasta el momento todos están a la espera de ver qué se firmó y cómo se desenvolverá en el tiempo.
Joe Henry Thompson analiza la integración aduanera centroamericana y cómo se insertará en esta nueva iniciativa y también cómo está la región con vistas a un Acuerdo de Asociación con la Unión Europea (UE)
¿Qué relación hay entre el Alba y la Unión Aduanera?
La Alternativa Bolivariana para América Latina y El Caribe (Alba) es una propuesta de integración diferente. Mientras el ALCA persigue la liberalización absoluta del comercio de bienes y servicios e inversiones, el Alba pone el énfasis en la lucha contra la pobreza y la exclusión social.
El Alba se fundamenta en la creación de mecanismos para crear ventajas cooperativas entre las naciones que permitan compensar las asimetrías existentes entre los países del hemisferio. Se basa en la cooperación de fondos compensatorios para corregir las disparidades que colocan en desventaja a los países débiles frente a las países más fuertes.
Por esta razón la propuesta del Alba le otorga prioridad a la integración latinoamericana y a la negociación en bloques subregionales, abriendo nuevo espacios de consulta para profundizar el conocimiento de nuestras posiciones e identificar espacios de interés común que permitan constituir alianzas estratégicas y presentar posiciones comunes en el proceso de negociación.
¿Puede haber contradicciones entre este tratado bilateral y las negociaciones con la UE?
No, recordemos que el artículo XXIV del GATT de 1994 prevé la posibilidad de alcanzar estos acuerdos y por ello los delimita como territorios aduaneros, lo que determina que no sean contradictorios entre sí y no se oponen a la OMC.
¿Se puede esperar del nuevo gobierno que mantenga la política de libre comercio, aún cuando ha sido crítico de esta apertura comercial?
Yo diría que sí. Nuestros gobernantes en el área regional y a nivel continental promueven el libre comercio como parte de una estrategia integral para hacer del hemisferio un mejor lugar para que las naciones y todas las personas de la región vivan y prosperen. Esta agenda constructiva y colectiva presupone una mayor prosperidad como comunidad. El libre comercio es vital para el crecimiento económico en las naciones y entre ellas, porque el comercio es el motor de la creación de puestos de trabajo. Tener vecinos prósperos significa que todo el vecindario será más estable y más seguro.
La agenda del libre comercio debe ser parte de toda estrategia integrada de promoción del bienestar social y material de todas las naciones de las Américas, así como de las personas de todos los segmentos de la sociedad en todas las naciones. El libre comercio puede ser un instrumento útil para ayudar a los países marginalizados a prosperar y modernizarse y también puede servir en forma constructiva para generar actividad económica que reemplace el comercio ilícito y ayude a garantizar la estabilidad económica en los países que tratan de aplicar el Estado de Derecho.
