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desde que nuestras instalaciones fueron tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann fue detenido.

con las instalaciones tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann detenido.

La falta de medicamentos y la mala calidad de la atención pública en salud son las características fundamentales del sistema de salud en la actualidad. (LA PRENSA/ARCHIVO)

De la crisis a la ruina

El gobierno de Daniel Ortega se enfrentará a un sistema de salud con muchas deficiencias. Centros asistenciales que ya dieron su vida útil, equipos en mal estado, falta de medicinas, cobertura insuficiente y un personal a veces carente de espíritu humanitario. En los ochenta Ortega garantizó la gratuidad en el acceso a la salud, que […]

  • El gobierno de Daniel Ortega se enfrentará a un sistema de salud con muchas deficiencias. Centros asistenciales que ya dieron su vida útil, equipos en mal estado, falta de medicinas, cobertura insuficiente y un personal a veces carente de espíritu humanitario. En los ochenta Ortega garantizó la gratuidad en el acceso a la salud, que enfrentó muchas limitaciones. Hoy se enfrenta a compromisos internacionales que ha suscrito el país con más limitaciones que en los ochenta y con un sistema semiprivatizado e ineficiente
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Para que el Ministerio de Salud, que será dirigido por la doctora Maritza Quant, realice un buen trabajo también debe lograr que el aborto terapéutico sea de nuevo permitido y a la vez incluida su figura en el nuevo Código Procesal Penal. Quant en su primera conferencia pública se mostró a favor de cambiar las leyes en la materia.

Quant señaló que “el derecho a la vida es el derecho humano fundamental, no podemos atender el aborto terapéutico porque la ley no lo permite, el camino que se sigue es el correcto, ver cómo cambiamos las leyes y ver cómo nuestros colegas —los especialistas en atención a la mujer— pueden orientar a los tomadores de decisiones, eso es lo fundamental en este caso”, dijo la ministra.

Cuando se elimina el aborto terapéutico científicamente está comprobado, según el doctor Leonel Argüello, que los índices de mortalidad infantil se aumentan.

“Creemos que tiene que haber un Estado laico, si aquí el nuevo gobierno hace negociaciones con la Iglesia y trata de mezclar la ciencia con la creencia estamos mal, porque un Estado laico no es discriminatorio, pero un estado religioso sí es discriminatorio”, expresó el doctor Argüello esta semana.

Al haber un Estado laico, pero no sólo de nombre, permitirá que se elabore un verdadero plan de educación sexual y así los jóvenes y adolescentes, que representan un poco menos del 75 por ciento de la población, llevarían una mejor vida.

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La llegada de Daniel Ortega a la Presidencia de la República, por el Frente Sandinista, representa para muchas personas de escasos recursos la esperanza de poner fin a sus males y la posibilidad de tener acceso a servicios que en la actualidad son limitados. Como si el maná, ausente por más de casi dos décadas, brotará esta vez a chorros.

Pero Ortega, quien se jacta de contar con el apoyo de sus dos grandes amigos Fidel Castro y Hugo Chávez, presidentes de Cuba y Venezuela respectivamente, no la tendrá tan fácil al menos en lo referente al tema de salud.

Para muestra un ejemplo. A inicios de 1990, después de 11 años de gobierno sandinista, la población total del país se contabilizó en 3 millones 870 mil 821 nicaragüenses. En ese momento de acuerdo con datos publicados en el Anuario Estadístico del Ministerio de Salud (Minsa), con fecha de junio de 1993, existían en el país un total de 2,095 médicos, 1,033 unidades de salud sobresaliendo 32 hospitales que, entre todos, sumaban 4,720 camas disponibles.

Dieciséis años después, de acuerdo con el VIII Censo de Población y IV de Vivienda 2005 del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC), la población se fijó en 5 millones 142 mil 098 nicaragüenses. Sin embargo, el número de hospitales se mantuvo intacto, mientras las camas disponibles pasaron a 4,450 y los médicos sólo aumentaron en 375 al contabilizarse 2,470 para el 2002. La cifra total de médicos era casi la misma para finales del año 2006.

Dora María Téllez, ex comandante guerrillera y quien por muchos años fungió como Ministra de Salud durante el gobierno sandinista, asegura que estas cifras no demuestran nada más que “un retroceso completo en materia de salud”.

Téllez dice que 16 años después la cobertura en salud pasó de un significativo 90 por ciento o quizás más, a un escaso 60 por ciento.

“Es una cosa dramática, sinónimo de que la gente está a la buena de Dios”, añadió Téllez, quien milita en el Movimiento de Renovación Sandinista (MRS).

PAGO POR SALUD

Agrega que ahora las personas no encuentran respuesta en las unidades hospitalarias por, entre otras cosas, falta de medicinas y desdén en la atención.

Esto hace que las personas busquen la medicina privada y paguen por año, de acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud (OPS), 50 dólares al año. Y el Minsa, quien debería garantizar la atención, sólo invierte unos 20 dólares.

En materia de inmunización, aunque en los últimos años se introdujeron vacunas como la Pentavalente, Rubéola y la Rotateq para combatir el rotavirus —causa principal del 60 por ciento de los casos y muertes por diarrea—, también se experimenta un leve retroceso. Para 1990 se registró la aplicación de un millón 904 mil 787 dosis de vacunas contra la polio, pero las cifras preliminares del Programa Ampliado de Inmunizaciones (PAI) del Minsa indican que hasta noviembre del 2006 se había vacunado a un millón 027 mil 791 niños menores de un año.

En 1990 se aplicaron 358,455 dosis de vacuna DPT (Difteria, Tos Ferina y Tétanos) y el año pasado —según datos preliminares— los vacunados eran 138,077 niños. Mientras que los favorecidos con la aplicación de la vacuna MMR (Sarampión, Rubéola, Parotiditis) pasaron de 249,829 a 141,538 niños.

En total las dosis de vacunas suministradas —Polio, Sarampión, BCG, DPT, MMR, entre otras— fue de cuatro millones 677 mil 787 para 1990. Mientras que en el 2006, aún con los nuevos biológicos disponibles, se reportaron tres millones 041 mil 092 niños vacunados.

LEJOS DE METAS DEL MILENIO

Otro de los indicadores que demuestran un claro retroceso en materia de salud en los últimos 16 años está relacionado a la mortalidad materna. Para 1990 el Minsa reportaba 66 por 100,000 niños nacidos vivos. Pero los Indicadores Básicos de Salud del 2005 reflejan 88.2 por 100,000 nacidos vivos.

Mientras que los indicadores de mortalidad infantil pasaron de 30.5 por 1,000 nacidos vivos en 1990 a 35 por 1,000 nacidos vivos en el 2005. Ambas cifras son una clara muestra de que Nicaragua no podrá alcanzar las Metas del Milenio acordadas en New York, Estados Unidos, en septiembre del año 2000 durante la realización de la llamada Cumbre del Milenio.

En esa oportunidad 189 Jefes de Estado que participaron en el evento fijaron que para el año 2015 reducirán en dos terceras partes de la tasa de mortalidad infantil y en tres cuartas partes la tasa de mortalidad materna.

Para que esto ocurra funcionarios del Minsa indican que cada año se deben invertir unos 32 millones de córdobas anuales en ambos rubros. Estaríamos hablando de un poco más de 500 millones de córdobas que equivaldrían a un 25 por ciento del presupuesto asignado al ministerio cada año. Durante el 2006 el Minsa tuvo un poco más de 2,500 millones de córdobas.

REFORMA SANITARIA

Una mayor asignación presupuestaria y mejor organización del ministerio son las dos principales tareas que las nuevas autoridades deben desarrollar según la ex ministra de Salud, Dora María Téllez y el doctor Leonel Argüello, actual director ejecutivo del Centro de Estudios y Promoción Social (CEPS) de Managua.

Argüello, quien por mucho tiempo fue funcionario del Minsa durante la década de los ochenta, es de la idea que el tema de la salud debe ser integral. Todos los ministerios y entes autónomos del país deben estar en capacidad de elaborar y desarrollar decenas de políticas que produzcan salud.

“No hay nada relacionado con la vida que no esté relacionado a salud. Los buenos caminos permiten el acceso a los centros asistenciales, al haber más educación escolar se tiene una mejor educación sanitaria, la energía tiene que ver con la conservación de los alimentos y la calidad de agua por ejemplo. Hay que acabar con la doble moral de este país, tiene que haber un sentido de coherencia donde todos participemos”, expresó el doctor Argüello.

Mientras que Téllez asegura que si el nuevo gobierno desea revertir la situación primero debe trabajar en una propuesta de reforma sanitaria que sirva, entre otras cosas, para orientar el sentido correcto que debe llevar el Minsa. Esta reforma sanitaria debe ser consensuada con los diferentes sectores del país.

AMPLIAR COBERTURA DEL SEGURO SOCIAL

También se debe lograr que la seguridad social logre proveer servicios de salud a los trabajadores independientes como carpinteros, taxistas y albañiles. A estas personas los trámites de afiliación deben ser fáciles y baratos.

“El Minsa debería eliminar los pensionados de los hospitales, hay suficiente infraestructura hospitalaria privada para quien quiera pagar, hay que revisar el planteamiento que hace el Minsa como previsional, creo que las previsionales deben estar sometidas a unas auditorías de calidad muy serias, permanentes de parte del Minsa y del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS) de manera que garanticen un verdadero servicio”, dijo Téllez.

Para lograr estas metas se necesita voluntad política, característica ausente en los últimos mandatarios nicaragüenses: Arnoldo Alemán y Enrique Bolaños. “Ellos cuando se enferman se van a Miami, en Estados Unidos, es decir no tienen conexión con los problemas de salud que tiene la población”, asegura Téllez.

Para poder ejecutar los proyectos anunciados se necesita dinero no sólo para salarios. La ex ministra cree que hay que invertir en salud a fondo, desde el punto de vista un derecho, para después lograr un país desarrollado.

SISTEMA FRACASÓ

“Es un fracaso total, pero total fracaso el sistema de salud, que una familia pobre paga 50 dólares al año en servicios de salud no puede ser, aquí cuando la gente se enferma en una familia pobre el que tiene una vaca la vende y ya quebró, aquí el problema de salud es gravísimo, porque los servicios son malos, no están prestando oportunamente atención a la gente y por el lado de la salud preventiva no está siendo bien abordada”, concluyó Téllez.

Sobre la materia de salud preventiva Argüello dijo que hace falta, en el país, una cultura de promoción y prevención en salud característica de los ochenta.

Durante el gobierno sandinista, según Argüello, predominó un sistema “muy preventivo y rápido para actuar”, si se sabía que determinada situación epidémica podía causar muertes. Hace dos años al Minsa se le criticó de actuar demasiado tarde ante la epidemia del rotavirus que, al final, causó la muerte de más de 300 personas en su mayoría niños y ancianos.

Este sentido de prevención y rápido actuar debe de ir acompañado de una mejor capacitación profesional de todo el personal de salud a nivel nacional, opina el galeno.

FIN A CORRUPCIÓN

También se tendría que acabar con la corrupción que reina en el sistema público de salud. Porque a criterio del galeno la corrupción tal vez no está presente “a nivel de arriba, pero sí a nivel de abajo, de la prestación de servicios”.

“La pérdida de medicamentos es corrupción, si en el Minsa hay medicamentos pero te receto otros para que vayas a la farmacia estoy actuando de manera corrupta, si te mando a hacerte unos exámenes fuera del hospital pudiendo hacértelos ahí mismo es corrupción, que te cobre para que vos pasés primero a operarte es corrupción, eso hay que acabarlo”, agregó.

Además de charlas educativas al personal considera que debe haber una permanente jornada de auditorías en puestos y centros de salud al igual que en hospitales, porque de nada sirve que haya dinero para comprar más medicinas “si no se mejoran los controles de seguridad para que no se pierdan”, dijo Argüello.

Tras este panorama, los retos de las nuevas autoridades del país son muchos y muestran que al menos en el sistema público de salud el maná no llegará a los pobladores más desprotegidos, al menos, por ahora.

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