Gol en la Bolsa

El club chileno Colo-Colo es el primero en América que se abre en la Bolsa. De la quiebra, se está convirtiendo en un buen negocio Santiago El pasado 18 de octubre los operadores de la Bolsa de Santiago estaban convulsionados leyendo las páginas deportivas de la prensa. Los titulares daban cuenta de un golazo: “El […]

Matigol: oro para el equipo. ()

  • El club chileno Colo-Colo es el primero en América que se abre en la Bolsa. De la quiebra, se está convirtiendo en un buen negocio

Santiago

El pasado 18 de octubre los operadores de la Bolsa de Santiago estaban convulsionados leyendo las páginas deportivas de la prensa. Los titulares daban cuenta de un golazo: “El delantero del equipo Colo-Colo, Matías Fernández, fue fichado por el español Villarreal”. El pase del chileno ascendió a US$9 millones y los agentes bursátiles se concentraron en la venta del apodado Matigol que, con 21 años y su pierna bendita, llevó a lo alto a su equipo en la Copa Sudamericana.

Aunque en la Bolsa no todos son fanáticos de Colo-Colo, todos siguen de cerca al equipo desde el 24 de junio del 2005, cuando se comenzaron a transar públicamente sus acciones. Y con la noticia de Fernández en rojo en los diarios, el papel de Colo-Colo se pegó un salto gigante. Era la confirmación del alza que se había iniciado unas semanas antes cuando el periodismo deportivo empezó a esparcir los rumores de la venta.

El problema es que nadie había informado de este hecho esencial a la Superintendencia de Valores y Seguros (SVS), el organismo fiscalizador. La empresa Blanco y Negro (B&N), dueña de todos los activos de Colo-Colo, sólo le informó cuando los agentes bursátiles ya habían actuado. “Los movimientos fueron millonarios”, dice un operador.

En consecuencia, la SVS le dio un tirón de orejas a los administradores del club por informar cuando la venta estaba sellada. Es uno de los costos que debe pagar Colo-Colo por ser el primer club en América que se lanza a Bolsa, tal como el Manchester, el Arsenal, el Newcastle o la Juventus en Europa. La diferencia es que su debut nació de un club que llevaba tres años en quiebra, intervenido por un síndico, asfixiado por acreedores y con escasos triunfos deportivos. Su deuda ascendía a US$38 millones y faltaban cuatro meses para el remate total de sus activos, lo que echaría a la basura 80 años de historia.

“Pero Colo-Colo es Chile y había que salvarlo”, dice José Miguel Barros, director de finanzas corporativas de la corredora LarrainVial y director de B&N, en Santiago, repitiendo el dicho de los hinchas del club. “El futbol es un negocio muy atractivo que no existía en Bolsa”. No se equivoca: las acciones del club registran un alza de más de 90 por ciento en el año.

LA GRAN JUGADA

Pero resucitar a un muerto no fue fácil y un grupo de empresarios tuvo que idear un plan viable para hacer de Colo-Colo una empresa. El primer paso lo dio en septiembre del 2004 Cristian Varela, por entonces mandamás de la Corporación Club Social y Deportivo Colo-Colo y hoy presidente de B&N. Cuando apenas faltaban meses para el remate, Varela se juntó con empresarios chilenos, a los que se unió el abogado Arturo Marín y la corredora LarrainVial, representada por José Miguel Barros y Andrés Bulnes. “Se eligió el camino que muchos consideraban inviable: colocar el 100 por ciento de los activos de Colo-Colo en Bolsa”, dice Andrés Bulnes, del área de finanzas corporativas de LarrainVial. “Se vendía sólo un proyecto”. Aunque la salvación era remota, esperaban salir airosos por el alto valor de marca de Colo-Colo, además de tener su propio estadio, terrenos cercanos a las 12 hectáreas, varias copas y millones de hinchas.

“Nos creían locos, ya que el trabajo parecía imposible”, dice Cristian Varela. Hubo tres barreras: a) convencer a los acreedores de que se les iba a poner dinero en efectivo sobre la mesa después de la colocación; b) lidiar con los hinchas que eran votantes en la junta para que también dieran el sí, y c) adaptar la ley chilena para que el club pudiera salir al mercado.

Lo último fue lo más difícil, pues la Ley de Sociedades Anónimas Deportivas vigente hasta entonces no establecía la fórmula que necesitaban para el pago de su deuda fiscal, superior a US$13 millones. “Cuando entramos a la discusión, se propuso que se entregaran en concesión todos los bienes del club”, dice el abogado Arturo Marín, quien logró que en seis meses se aceptaran las modificaciones y le entregaran a B&N la concesión por 30 años. “Hubo muy buena acogida en el Ministerio de Hacienda y en el parlamento, aunque lo difícil era que creyeran que se podía administrar bien y profesionalmente”.

No fue fácil. Al momento de la apertura, LarrainVial debió lidiar con centenares de órdenes de compra a cero dólar que enviaban bromistas de corredoras. El escepticimo era tan alto que los acreedores le dijeron a Barros que le harían un monumento si lograba levantar capital. Pudo, llegó a US$30 millones y más de 10,000 accionistas entraron a la propiedad. “Todavía espero el monumento”, dice Barros.

“Su trabajo fue notable. Modernizó y transparentó el futbol chileno y formó una empresa, cosa que no existía”, dice Guillermo Araya, de la corredora BanChile, en Santiago. De hecho, su clásico rival, Universidad de Chile (La U) —también en quiebra—, se la pelean por sacarla a Bolsa. “Con una deuda superior a los US$22 millones, hay un acercamiento con los inversionistas”, dice José Manuel Edwards, síndico del club universitario. De hecho la misma LarrainVial y la corredora rival Euroamérica ahora se pelean por liderar el proyecto de apertura de La U.

Ahora B&N, con ingresos por US$11 millones a octubre del 2006, está abocada a sacar el dinero por el camino planeado: explotación de la marca a través del merchandising y licencias, donde ha recaudado US$410,000, transmisión de partidos por TV (US$860,000), venta de entradas (US$3.6 millones) exportación de jugadores (US$4.3 millones, sin la venta de Matigol) y auspicios (US$1.6 millones). “En un partido con La U, recauda US$1 millón por entradas, mientras que con el mexicano Pachuca (por la Copa Sudamericana) entra a su caja US$1.5 millón”, dice un operador. Según un estudio de Deloitte, casi dos millones de espectadores fueron a los partidos de Clausura 2005 y Apertura 2006 en Chile, lo que generó ventas por US$9.4 millones. Y en pases de jugadores Colo-Colo lleva US$13.3 millones este año. A ello se suma la eventual venta del delantero Humberto Suazo, avalado en US$3 millones.

De ahí se entiende que Colo-Colo tenga inversionistas de la talla de Sebastián Piñera —ex candidato presidencial y uno de los controladores de Lan—, que llama y llama a comprar acciones, tal vez impulsado por los rumores de que extranjeros quieren entrar. Sonó fuerte la entrada de Torneos y Competencias —firma argentina que tiene el monopolio de los derechos televisivos del futbol en su país en alianza con el Grupo Clarín— y del mexicano Pegaso, del Atlante. También se dijo que Wenceslao Casares estaba dispuesto a comprar a petición del presidente de Boca Juniors, Mauricio Macri.

“Hoy lo que le puede jugar en contra a Colo-Colo es que el futbol chileno no se profesionalice”, dice Araya. “Por eso la eventual entrada de La U es lo mejor para el club albo”. Por ahora, en B&N están abocados a mojar más camiseta, ganar partidos y mejorar sus finanzas.