- Aunque salió de Nicaragua hace más de 20 años, no se olvida de su terruño. Siempre está pendiente de este país y lo demuestra en su poesía. De los años ochenta tiene recuerdos desagradables porque perdió varias propiedades y espera que esa época no vuelva
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Nació en 1941, en León. Desde pequeña se inclinó por las letras y empezó a escribir poesía, probablemente por la herencia literaria de su tío, el poeta postmodernista Salomón de la Selva.
Beatriz Evangelina Sacasa de la Selva, mejor conocida como Gina, abandonó Nicaragua en 1980, recién el ascenso al poder de los guerrilleros del Frente Sandinista (FSLN), y en sus poemas y narraciones se percibe la nostalgia por Nicaragua.
Se refugió en Estados Unidos, donde reside con sus cuatro hijos y realiza trabajos a favor de los inmigrantes latinos, en especial nicaragüenses.
Gina nunca ha sufrido necesidades económicas, pero se preocupa mucho por quienes las padecen, y culpa a los que han gobernado Nicaragua por la emigración desesperada de miles de nicaragüenses que han dejado todo en busca de una vida mejor en Estados Unidos.
¿Por qué se fue de Nicaragua?
Por la guerra, me fui en el ochenta.
¿Por qué? ¿Por la guerra?
Exactamente fue porque empezaron a poner las leyes estilo comunismo y (mi esposo y yo) éramos empresarios y nos dio miedo, no conocíamos cómo se iba a desarrollar el comunismo y salimos; además que mi esposo tuvo un problema y lo persiguieron, entonces eso también nos motivó.
¿Qué problema?
Lo acusaron de que había descapitalizado, entonces nos fuimos, yo me fui embarazada.
¿Cómo era el Estados Unidos que los recibió?
Cuando llegamos Estados Unidos estaba más flexible para la inmigración, no estaba ni parecido a como está ahora. Nosotros pedimos asilo y nos lo concedieron fácilmente, pero después todo se derrumbó.
¿Por qué?
Me separé de mi esposo recién llegada allá porque descubrí que tenía una amante, que ya tenía con él dos hijos mayores que mi hija menor, y él trató de llevársela a esa familia.
¿Cómo fue su vida en ese momento?
Dura. Doblemente dura porque me había separado de mi esposo y había dejado atrás todo lo de Nicaragua, era un recomenzar completamente, pero lo logré gracias a Dios. Empecé a trabajar de secretaria y cuando se graduó mi hijo que estaba estudiando allá nos mudamos a Miami.
¿Cómo fue su llegada a Estados Unidos?
Buena. Yo ya sabía inglés, y como ya había estudiado en Estados Unidos el ambiente no me era desconocido, entonces no puedo decir que pasé hambre, ni frío, pero sí pasé muchas luchas, pero logré salir adelante.
Pero ese es el Estados Unidos de hace 20 años… ¿Qué tanto ha cambiado ese país ahora?
Se ha puesto mucho más duro para los inmigrantes. La vida en general es mucho más costosa que antes, todo es más competitivo, tenés que tener más estudios, y la mayor diferencia que noto para alguien que quiera entrar a Estados Unidos es que las leyes están mucho más duras.
¿Cómo ve el futuro de los inmigrantes en Estados Unidos?
Pues no creo que vayan a expulsar a los inmigrantes, pero van a apretar bastante la llegada de nuevos inmigrantes. Yo sé que están deportando todos los días, pero en este momento hay personas que están luchando contra las deportaciones, como Nora Sándigo, de American Fraternity, que está en la lucha de que se detengan la deportación de padres que han tenido hijos en Estados Unidos.
¿Cómo es su vida allá, a qué se dedica?
Ahorita ya estoy retirada, pero estoy colaborando cinco horas diarias, cuatro días a la semana, en la institución American Fraternity, que es fundada y dirigida por Nora Sándigo, que yo creo es la líder más grande que tienen los nicaragüenses y latinoamericanos en Estados Unidos. Ella está luchando a brazo partido para que se les dé un mejor trato y más digno a los indocumentados. Ella es chontaleña.
¿Cuál es su percepción de la vida de los nicaragüenses en EE.UU.?
No es fácil, pero encuentran ellos una oportunidad de trabajar y mejorar, y lo que me preocupa a mí es eso, el porqué tienen que salir de su país. Me parece que los gobiernos de cada uno de los países deben tener la preocupación de que no salga esta gente, porque hay casos en que pasan muchas penurias y hay mucha tristeza.
¿Y de qué forma cree usted que se puede evitar que salga esta gente del país?
Debemos crear más fuentes de empleo en los países, porque te voy a contar que los Estados Unidos no es nada fácil, no es que llegás y te acomodás. En los Estados Unidos se trabaja a brazo partido. No es fácil llegar a EE.UU., son pocos lo que logran salir adelante. Debemos buscar cómo mejorar la vida de la gente aquí, para que no tengan que pasar muchas penas, como yo sé que la gente pasa.
¿Cómo cuáles?
Tienen que andarse escondiendo, retienen a la gente, los llegan a sacar de sus hogares, los están parando en las calles, los están separando de sus hijos y eso es lo que está haciendo American Fraternity, evitar que los padres que han tenido niños en Estados Unidos sean deportados.
¿Cuándo fue la primera vez que regresó a Nicaragua?
En 1986.
¿Por qué fue?
Me llamaron las vecinas, de que mi mamá está sola y se había caído, siendo una ancianita, entonces fui a León y después vine a Managua y fue entonces que me di cuenta de que mi casa en Las Colinas me la tenían ocupada y todavía la tiene ocupada la comandante Doris Tijerino.
¿Y esa casa con quién la dejó cuando salió de Nicaragua?
Esa casa la dejé encargada a mi cuñado, entonces él me dijo que le habían confiscado, pero resulta que no, que la estaba vendiendo.
¿Y cómo llegó a manos de la dueña actual?
Le reclamé la casa a mi cuñado, pero abandoné el caso porque él me empezó a decir cosas de mi marido, fue ahí que me di cuenta que tenía otra familia. Después la Doris la ocupó, y cuando ganó la Violeta (Chamorro) la vine a reclamar pero no me la devolvieron, sino que me dieron bonos.
¿Cuánto le dieron en bonos?
Ya ni me acuerdo, sólo sé que era mucho menos que el valor catastral de la casa.
¿Qué otras cosas perdió en los ochenta?
Mi casa, la fábrica Aluminios Standard, con todas sus máquinas; una finca en Tisma, un terreno en Bolonia y un edificio en la 15 de Septiembre, pero después de mucha lucha lo recuperé todo, menos la casa.
Usted se vio afectada por el gobierno de los años ochenta, ¿qué piensa del gobierno entrante?
Estamos a la expectativa, los tiempos han cambiado y esperamos que ellos hagan un balance, porque los gobiernos anteriores han dejado mucho que desear. Entonces puede ser que resulte un balance de las cosas que han sucedido y que no funcionaron y que ellos vean que ahora deben venir de otra manera.
¿No le causa temor?
Me causa expectativa, pero he visto y he conversado con gente y puede ser que resulte.
¿Tiene confianza?
Le vamos a dar confianza. Hay que darle una oportunidad al próximo gobierno.
Gina Sacasa de la Selva cuenta que el primer verso que creó estaba dedicado al volcán Cerro Negro. No lo escribió, pues aún no podía porque era muy niña, pero sí lo recitaba incansablemente a todos los adultos que la conocían.
Ahora pertenece al Círculo de Escritores y Poetas Iberoamericanos, en Miami, y promueve las publicaciones de los escritores hispanos radicados en Estados Unidos.
Tengo entendido que usted es escritora… ¿Desde hace cuánto?
Empecé a escribir en Nicaragua, desde que nací (ríe). A los cuatro años hice mi primer verso.
¿Sólo escribe poemas?
No, fijate que me gusta más narrar.
¿Para usted escribir es un hobby o lo toma en serio?
Durante mi vida sí, ha sido un hobby, pero ahora que estoy retirada quiero hacerlo serio.
¿A qué se refiere con serio?
Quiero hacerlo más formal, hacerlo diario, algo más importante.
¿Ha hecho publicaciones?
Sí, antes de la guerra publiqué Ocho Caras de Nicaragua, que en ese tiempo mi intención era sacarlo anualmente, porque eran relatos que daban la pauta de qué es lo que estaba pasando en el país, pero no pude más que publicar uno, porque después me fui. Ahorita estamos preparando un libro que se va a llamar La Visita en Cuentos, que es un librito de narraciones mías.
Tengo entendido que escribe para un periódico de allá…
Yo tengo una columna social en el Diario Las Américas, de Miami. Se llama Sociales Nicaragüenses en los Estados Unidos, que surgió para saber qué es lo que están haciendo los nicaragüenses, dónde se encuentran. Puede sonar como algo frívolo, pero lo que me gusta es que a través de la columna la gente me llama para decirme cómo pueden comunicarse con alguien que salió en la columna.
Entonces en ese espacio usted habla de la vida de ciertas personas….
Son eventos sociales, pero que te da la ubicación de las personas, la ubicación, lo que están haciendo y a qué se están dedicando.
¿Qué más hace allá?
Tengo un programa de radio los viernes en Radio Amanecer y el programa se llama Gente de Cambio, pero mi segmento se llama La Mujer y el Mundo.
¿Y qué aborda en ese segmento?
Se aborda todo respecto a la mujer, es para comunicarme con las mujeres, alentarlas y darles ejemplos de mujeres importantes. Se abordan temas del hogar, salud y nutrición; así combino el programa con lo que yo estudié.
