- En su último año de contrato tiene que impresionar
¿Prospecto o proyecto? Es una de las primeras inquietudes que intenta definir un scout al firmar un jugador. El prospecto tiene las herramientas para sobresalir, aunque eso no significa necesariamente que será un éxito, pero el proyecto es más bien una moneda al aire. Se le firma para ver qué sale.
Cuando la organización de los Yanquis firmó a Mario Holmann en la Navidad del 2002, lo hizo pensando que había adquirido un prospecto. Y su actuación inicial fortaleció ese diagnóstico, tanto que Holmann pasó rápido por la República Dominicana y un año más tarde estaba en Estados Unidos.
Y cuando expertos de la revista Pinstripes.com, especializada en valorar y proyectar a los jugadores de Ligas Menores, fueron consultados sobre la evolución de Holmann, su respuesta fue que para septiembre del 2007 el nica podría ser llamado al equipo de Grandes Ligas de los Yanquis.
“Este año no creo que ocurra eso (ser subido) pero tengo la esperanza de terminar en un buen nivel para ser tomado en cuenta más adelante”, señala Holmann, quien debe viajar hoy hacia Dominicana, donde han sido citado los jugadores latinos que actuarán en las distintas categorías en Estados Unidos.
El año pasado, Holmann resumió un pobre promedio de .213 en Clase A, y un average ligeramente mejor de .254 en Clase A alta, ambos desempeños por debajo del .271 que alcanzó en el 2005, cuando además se robó 40 bases en 48 intentos y anotó 45 carreras, lo que le hizo subir sus acciones.
Ahora intenta recuperar el paso y asegura que dispone de la motivación para revertir una carrera que se vino de bruces porque incluso a nivel local no brilló con el San Fernando, club al que había ayudado a ir a la Final en la penúltima Liga Profesional.
Así que Holmann inicia ahora una ardua lucha por demostrar que aún tiene el fuego que motivó a los Yanquis a firmarlo.
