LA DICTADURA NO PUEDE OCULTAR LA VERDAD

Hoy se cumplen

14
días

desde que nuestras instalaciones fueron tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann fue detenido.

con las instalaciones tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann detenido.

(LA PRENSA/G. MIRANDA)

“sé que los leoneses me quieren pese a la barrida”

A diferencia de muchos timoneles de la vieja guardia, que recurrían al grito para imponer disciplina en sus equipos, Noel Areas apela al diálogo y por lo visto le ha funcionado esa técnica, al extremo de haberse convertido en el mánager más ganador de la historia, no importa la ciudad o el equipo que dirija, […]

  • A diferencia de muchos timoneles de la vieja guardia, que recurrían al grito para imponer disciplina en sus equipos, Noel Areas apela al diálogo y por lo visto le ha funcionado esa técnica, al extremo de haberse convertido en el mánager más ganador de la historia, no importa la ciudad o el equipo que dirija, siempre se las arregla para ganar

Noel areas, mánager de los Indios del Bóer

Justo el día, en el que los leoneses se percataron que efectivamente León podía ser abatido y también vencido, pese a la pujanza del corrido de Tino López Guerra, un coterráneo de ellos, para mayor dolor, estaba al frente de las operaciones en el bando contrario.

Noel Areas, un leonés legítimo, nacido hace 65 años en el barrio Ermita de Dolores, llevó al Bóer a propinarle la peor humillación que los occidentales han recibido en su historia beisbolística, una barrida, en la que aunque los melenudos lucharon de cara al sol, terminaron irremediablemente en el piso.

Pero el afecto pudo más que la rivalidad deportiva.

Una vez que el estadounidense Clyde Williams ahogó en su guante la pelota que significaba el último out del partido final de la serie, los integrantes del Bóer estallaron de júbilo en el terreno de juego. Y sin percatarse, Noel fue tomado de sus piernas y cada una fue colocada sobre los hombros de Darío Delgado y Marlon Abea, quienes lo pasearon al mejor estilo de las imágenes en Semana Santa.

Pero de pronto, Delgado y Abea llevaron a Areas hacia la “cueva del lobo”. Lo llevaban hacia donde estaba agolpada la famosa “barra brava” de los Leones, acostumbrada a replegar sin piedad a todo lo que significara el bando contrario. Y Noel estaba allá, entre los enemigos, en el Bóer.

Sin embargo, de súbito, los abucheos hacia el Bóer se convirtieron en aplausos para Noel. Y mientras Areas era sacudido al mejor estilo de Santo Domingo en agosto, los fanáticos se agitaban más y lanzaban todo tipo de elogios para el mentor.

¿Sabía usted de una acción similar a ésta en el pasado? Felicitar al mánager del equipo contrario, que los acaba de barrer, es más o menos, como perfumar el hacha que te hiere. Pero los leones estaban orgullosos de Noel.

“Esa ha sido una de las más grandes demostraciones de cariño que mi pueblo me ha brindado”, señala Noel en el dogout del Bóer en Managua, mientras lucha por frenar el avance de lágrimas que se asoman a sus ojos.

“Nunca lo voy a olvidar. Esas cosas uno las guarda en el corazón. Pero sobre todo, me alegró que ellos (los fanáticos de León) han entendido que yo estaba en la acera contraria, no por mi voluntad, sino porque los directivos del León me han apartado”, explica Areas, sin rencor en sus palabras.

n ¿No te han recriminado allá en León que te hayas venido al Bóer?

Al contrario, ellos saben que mi deseo ha sido estar con los Leones, pero eso escapa a mi control. Fijate que es hoy día y todavía me siguen felicitando por la victoria con el Bóer. Mucha gente que pasa por mi casa: taxistas, vendedores, todo tipo de persona, se detienen a decirme que están orgullosos de lo que he hecho, que les gustaría que estuviera en León y critican a la actual junta directiva, pero yo en lo personal no tengo nada contra nadie y siempre estoy dispuesto a trabajar.

n ¿Te costó barrer al equipo de tus amores, a tu querido León?

No, porque uno es profesional y le debe lealtad y respeto a la organización a la que pertenece. Ahora, a mí me gustaría estar en mi pueblo y ganar con él, pero aquí se me ha tratado bien y estoy muy contento.

n ¿Por qué te dejaron fuera del León?

No lo sé. Yo mismo me he preguntado eso. Sinceramente no lo sé. No soy un santo, pero no tengo vicios, respeto a todas las personas, no doy problemas y de pronto me dejan fuera. Pero yo sigo con mi vida y estoy satisfecho con lo que hago.

n ¿Qué ha sido lo importante para que hayas forjado una carrera tan exitosa?

Pienso que el trato al jugador y el respeto como base de toda relación. Yo he tratado con jugadores difíciles como Antonio Rizo (q.e.p.d.) Julio Moya, Leonardo Cárdenas o Álvaro Muñoz, el mismo Ariel Delgado ha tenido su carácter, pero a la hora de jugar les he hecho comprender que nadie puede ganar los partidos solo, que tenemos que unirnos y eso me ha funcionado siempre.

n ¿Esta barrida contra los Leones, qué lugar ocupa en el ranking de tus satisfacciones personales?

Uno de los primeros. En realidad no me he puesto a hacer una lista, pero sin dudas que vencer a un equipo como León, con el personal que tenía y de la forma como lo hicimos, es algo realmente satisfactorio. Sin embargo, yo tengo muchos detalles en mi vida que me han llenado.

n ¿Como cuáles, Noel?

Por ejemplo, con la Selección Nacional estuve a punto de ser campeón mundial en San Petersburgo en 1974, gané la medalla de plata en los Panamericanos de Caracas en 1983, dirigí en las Olimpiadas de Los Ángeles en 1984, he ganado medallas en Centroamericanos y del Caribe y muchos eventos más.

n ¿Y a nivel estrictamente local?

Bueno, cuando le dimos vuelta a la serie que perdíamos 0-3 contra los Dantos y la ganamos 4-3. Eso no se había dado nunca y sin embargo, lo hicimos con el equipo de León. Lo mismo con la barrida de ahora. No había habido barrida en Finales y me ha tocado a mí el honor de dar la primera y contra los Leones.

n ¿En algún momento pensaste en la barrida del Bóer contra León?

No. Ni siquiera lo imaginé. El comandante Bayardo Arce vino un día y me dijo: “Tené cuidado con ese equipo, no hay que darle ningún chance” y eso fue lo que hicimos, pero jugamos un partido a la vez. Nunca pensé en una barrida y menos contra León, cuyo coraje y combatividad todos conocemos.

n ¿Te adaptaste rápido al ambiente del Bóer, al acoso de los medios?

Sí, yo había dirigido a los Búfalos del Bóer en los años setenta y sé cómo los fanáticos y los periodistas están siempre encima del equipo y creen que tiene la obligación de ser campeón. Pero con la prensa yo he tenido siempre una buena relación y todo marchó bien en esta liga.

n También dirigiste al Chinandega en 1974 y fuiste campeón…

Sí, así es. Al Chinandega llegué luego de hacer campeón al León en la temporada de 1973.

n El doctor Oscar Larios dice que ese campeonato lo dejó ganado él…

Bueno, esa vez yo dirigí en la final que era entre cuatro equipos y de 10 juegos que dirigí, gané nueve. Así que quien estaba al frente cuando se ganó era yo, pero ustedes conocen al doctor Larios, que siempre le gusta polemizar por todo.

n ¿Él dice que es tu maestro?

Es cierto. Fue él quien me dio la oportunidad de dirigir, de iniciarme en el terreno de la conducción. Y yo tomé muchas cosas del estilo que él utilizaba, pero cambié el trato a los jugadores, que fue una de las razones por las cuales lo quitó la directiva del equipo en 1973.

n Entonces ¿has ganado donde has ido a dirigir?

Así. He tenido esa bendición de Dios y de la Virgen de Mercedes, de la cual soy devoto. He ganado en León, en Chinandega y en Managua. La verdad es que estoy orgulloso de lo que he hecho y sé que mi pueblo también lo está.

n ¿Sentís que has sido reconocido?

Sí. Me han pasado algunas dificultades con algunas directivas, pero en líneas generales he sido reconocido. La Crónica Deportiva me nombró Mánager del Siglo y sé que los leoneses me quieren de verdad.

De contador a coleccionista de títulos

Cuando Heberto Portobanco se arrechaba, nadie servía: “¿Oscar Larios?, es bueno cuando está arriba, pero cuando va atrás en el marcador, es cobarde. ¿Omar Cisneros?, eso no es mánager, si ni chibola ha jugado. ¿Julio Sánchez?, ese es mánager de manigua. ¿Noel Areas?, ese es otro, si ese lo que es un contadorcito”.

Y en efecto, Noel Areas es contador.

Aún cuando se defendía en sus tiempos de jugador, las limitaciones en las que vivió su infancia le obligaron a concentrar su mayor esfuerzo en los estudios y llegó a graduarse de contador, puesto que desempeñaba en el equipo de León en 1973, cuando Oscar Larios lo nombró coach.

“Yo me mantenía vinculado con el equipo y había establecido una buena relación con los jugadores. Un día, Larios me pidió que lo ayudara como coach y me uniformé. A las semanas, uno de los directivos llegó a decirme que sería nombrado mánager. Al principio no me gustó la idea porque no me parecía lo correcto con Larios, pero la verdad es que la relación de él con los jugadores era difícil y se me puso al frente del equipo, y fuimos campeones ese año. Recuerdo que se hizo una fiesta y Larios se llegó a meter ahí.

n ¿Por qué al año siguiente ya no estabas en el quipo?

Porque Larios se llegó a traer los peloteros para la Liga Esperanza y Reconstrucción y todo quedó en el aire. Fue ahí cuando apareció la oferta para dirigir al Chinandega Bayer, y me fui. También lo hice campeón ese año (1974). Luego pasé a los Búfalos que eran manejados por Carlos García, y también los llevé al campeonato.

n Noel, te han cambiado después de ganar campeonatos, ¿te sentís fijo aquí con el Bóer?

Sí me ha pasado eso muchas veces. Aquí mismo en la Liga Profesional, llevé al León al campeonato y al año siguiente estaba corrido. Como te dije, no sé a qué se debe eso, pero no me detengo a pensar en esas cosas, yo sigo para adelante.

n ¿Y tu familia, está feliz con tus éxitos?

“Claro que sí”, señala Pánfilo Noel Areas Balmaceda, que es como se llama realmente. Nació un 21 de septiembre de 1941 en León y está casado con Lya del Carme López Pérez. Ha procreado seis hijos, dos de ellos fuera del matrimonio, pero ninguno dedicado al beisbol.

n ¿Qué hacés además del beisbol?

Estoy a cargo de unas tiendas de mis hijas donde vendemos ropa usada y también cuido una finca de otra de mis hijas, donde hay ganado y sorgo. Yo me entretengo mucho en la vida del campo. También tengo un taxi que lo doy a trabajar y vivo tranquilo. Dios y la Virgen de Mercedes me han bendecido bastante.

El contador ha resultado un destacado coleccionador de títulos. Lleva 12 en total y parece listo para capturar más campeonatos.

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