- CARTAS AL DIRECTOR
Felicidad
“He sospechado alguna vez que la única cosa sin misterio es la felicidad, porque se justifica por sí sola”.
Consulado tico
Soy un vecino afectado por la situación
del Consulado tico y creo que fui el primero en mandar una carta al cónsul expresando mi inconformidad con la invasión de personas y carros al frente de mi casa, que a diario convierten la calle en sus parqueos personales y crean caos en el flujo de tráfico.
Pero, por qué echarle la culpa al extranjero y, peor aún, esperar que asuman la responsabilidad las autoridades locales y se elimine este mercadito capitalino cuando son nuestras autoridades las que deben evitar esta situación, por ejemplo: proponiendo leyes para que los consulados se ubiquen en lugares que brinden comodidad a las personas que tramitan su visa y donde la propiedad y vida privada del resto de la ciudadanía no se mire afectada por esta actividad.
También hay que tomar en cuenta la falta de educación y respeto tanto de las personas que llegan a pedir visa, como de las que llegan a ofrecer servicios adicionales, las cuales han ocupado las aceras de las casas como oficinas temporales.
La incapacidad de la Alcaldía y la Policía de controlar esta situación es prueba de que seguimos siendo víctimas del subdesarrollo, cuando simplemente podrían imponer multas o cárcel a la gente que no cumpla leyes.
Estas medidas pueden sonar algo estrictas pero en muchos países avanzados hacen que haya respeto y progreso.
Hay que educar a la sociedad para avanzar, pero no hay quién tome la iniciativa y por muchos años estos cuadros van a seguir siendo comunes y caracterizando a nuestra Nicaragua sin futuro.
Iván Mauricio Cruz Benard
Educación
Felicito a las autoras del artículo ¿Seguirá la educación nicaragüense siendo terreno de conflictos? publicado este domingo en la sección de Opinión de LA PRENSA, pues en términos claros y sencillos ofrecen un panorama de la problemática educativa, así como una propuesta para enfrentarla. Es fundamental observar que el eje de la propuesta está en la elaboración de políticas de consenso que expresen soluciones aceptables para la mayoría, sin embargo, lo relevante es que este proceso esté abierto a la comunidad educativa, tal como lo dicta la Ley General de Educación.
Lo anterior es muy importante, considerando que el actual Ministro de Educación con el mayor desparpajo descalifica a quienes no considera merecedores de debatir en torno a la educación, tal como lo hizo hace algunos días en un foro ante la presencia de reconocidos miembros de la comunidad educativa. No es posible que una persona que hasta hace poco estaba en la otra acera propugnando el diálogo, ahora que se encuentra al frente de la máxima institución educativa quiera formar un club de debates integrado sólo por personas simpatizantes de sus creencias políticas y que descalifique a otras, según él, por no saber nada de educación al no tener un título de maestro.
En un reciente artículo, el doctor Humberto Belli calificó de “mandón” al ministro De Castilla y pareciera que se le fue la mano con la caridad, pues este funcionario está dando muestras de un carácter despótico e intolerante, el cual está a tiempo de cambiar para promover un foro de altura a fin de mejorar la educación nacional.
Socorro Castillo
Cardenal
Leí en LA PRENSA que el cardenal Obando y Bravo decidió ocupar el puesto que le ha ofrecido el presidente Ortega. Me llaman la atención las palabras de purpurado de que “a mí no puede impedirme la Conferencia Episcopal, (aceptar el cargo)…”, y también dice que “ni Cristo logró dar satisfacción a todos”.
Para mí con 81 años de edad creo que se tendría que jubilar de todo cargo de responsabilidad; el haber sido Arzobispo de Managua durante 35 años, con poder absoluto, lo hace creer que está sobre lo divino y lo humano. Es lógico, durante tantos años, siendo halagado, respetado, temido, hace que el hombre se sobrestime y piense que nadie puede pararle los pies, salvo el sumo sacerdote, que llegado el caso, quién sabe si no le daría cara.
Es cierto que Cristo no contentó a todos, pero más cierto es que no cambió en su vida la línea de su predicación y de criterio. Su Eminencia sí ha contentado a todos, pero por partes. Al principio fue el sandinismo que vociferó contra su señoría, ahora son ellos son los que le aplauden, sin haber cambiado ellos, sino él. El Cardenal no debería compararse con Cristo; debería ser más humilde, como nos enseña el Evangelio.
Luis Remírez
Intenciones de Ortega
En referencia al artículo del señor Pedro Belli, publicado ayer en LA PRENSA, considero que sería una miopía económica tratar de imponer un modelo que ya está más que demostrado que es un fracaso. Antes de repartir hay que tener, y esto sólo se consigue dando libertad y seguridad al inversionista.
Posiblemente el seudocaudillo de Chávez goce de respaldo popular en su país, tiene que repartir, aunque no tiene ningún indicador de desarrollo que otro país envidiaría, muy por el contrario es la situación de nuestro lacayo criollo, que no podría más que repartir inopia, aumentando la delincuencia y la denigrante migración de nicaragüenses hacia países vecinos.
Mario Cajina
Casinos
Una buena tarea para el nuevo gobierno es regular los casinos y tragamonedas. Primero porque algunos están cerca de iglesias y escuelas, en este caso el Pharaohs de Carretera a Masaya, el cual se encuentra situado muy cerca del Colegio Teresiano. Lo mismo que el Excalibur, ubicado enfrente del propio departamento 4 de la Policía; el Imperial, en Ciudad Jardín, cerca de una Iglesia católica, de un templo evangélico y una mezquita, para citar algunos ejemplos . Estos lugares deben estar ubicados a más de 400 metros de dichos sitios.
En Estados Unidos, donde nació esta insana actividad, crearon una ciudad del vicio como es Las Vegas, Nevada, pero aún ahí hay regulación de “juego limpio”, o sea que las máquinas no estén arregladas para estafar a los incautos.
Una máquina tragamonedas tiene que pagar el 10 por ciento de lo que se le mete en efectivo cada 72 vueltas, dice la reglamentación estadounidense. De no ser así esta máquina será retirada del público y multado el establecimiento.
En Nicaragua en cada sala de juego hay cuartos subterráneos donde los cables de red en el sistema computarizado tienen sus terminales. Sin embargo, las personas que llegan a jugar sólo ven un cuarto que es la sala de monitoreo de vídeo.
Allí asalariados, jubilados, jugadores empedernidos derrochan su dinero víctimas de la ludopatía, y no se aplica la regla de las 72 vueltas que existe en Estados Unidos.
En Perú, Estados Unidos, Panamá, Europa, cuando se concede el permiso a un casino, a sus dueños se les pide el diseño de las máquinas, el porcentaje de pago, de modo que se autoriza pero se protege al jugador. En Nicaragua éstos están por la libre dejando prácticamente en la calle a familias enteras.
Éstas están indudablemente en red utilizando para ello el “chip” de fábrica, pero a la vez una tarjeta de red y un reostato regulador de voltaje para hacer imposible pagar grandes premios.
Los grandes premios son pagados cuando llega un prometedor jugador que augura una futura cantidad de dinero, al enviciarlo inicialmente en el juego, o cuando alguien ha gastado miles y miles de córdobas, y le resarcen una ínfima parte de lo que mes a mes ha gastado.
Estas máquinas deberían ser reguladas por el Ministerio de Gobernación, y crear un comité técnico para hacer que cumplan con un razonable pago a los jugadores, quienes prácticamente son burro amarrado contra un tigre suelto.
Amanda Arostegui
Despidos
Es sorprendente cómo los que ayer corrieron a cuanto sandinista laboraba en las diferentes instituciones del Estado, hoy estén clamando al cielo por lo que hicieron desde el 27 de abril del 90.
De igual manera escucho que hoy unos diputados han descubierto que la Presidencia tiene demasiados poderes, pero qué raro que durante tantos años jamás lograron ver lo que hoy están viendo.
Andrés Mendoza Bravo
Aclaración
Fotografía
En la sección Enfoque del domingo 11 de febrero recién pasado, por error se puso la fotografía del doctor Cairo Manuel López en vez de la correspondiente al doctor Cairo Amador, quien fue uno de los entrevistados para el reportaje de ese día.
Ofrecemos nuestras disculpas a los doctores López y Amador, así como a los lectores de LA PRENSA por ese lamentable error.