- Advierte que hará prevalecer los Consejos “del pueblo” por encima de la Constitución y las leyes
Yader Luna
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El Presidente de la República, Daniel Ortega, afirmó una vez más su pretensión de gobernar al margen de la Constitución y las leyes, dejando claro que va a imponer las decisiones de los Consejos formados por sus partidarios, independiente de lo que decidan los diputados de la Asamblea Nacional.
En un acto público para conmemorar el 29 aniversario de la insurrección de Monimbó, la noche del sábado en Masaya, Ortega dijo que los “Consejos ciudadanos” tendrán facultades para que se les escuche y para tomar decisiones que los ministros llevarían después al Poder Legislativo para su aprobación.
“La posición nuestra (…) la mantenemos y la vamos a defender y la vamos a ejecutar, independientemente de lo que digan ellos (los diputados) allá en la Asamblea”, advirtió Ortega.
El mandatario afirmó que “los Consejos deben tener facultades (…) para que lo que ellos planteen y aprueben, el ministro correspondiente y el Gobierno están en la obligación de ir a defender lo que aprobó el consejo ahí a la Asamblea Nacional, irlo a pelear ahí, irlo a defender”.
“El presidente es el pueblo y eso significa que el pueblo está mandando aquí en Nicaragua, y que lo tengan bien claro ahí en la Asamblea Nacional”, amenazó Ortega.
Según la Ley 290, los Consejos creados por el Poder Ejecutivo no pueden manejar partidas financieras y tampoco pueden tomar decisiones que le competen a los ministerios.
TAMBIÉN IMPONE A MURILLO
Ortega respaldó el protagonismo de su esposa Rosario Murillo en el Gobierno y condenó las críticas públicas que le han hecho por ostentar el cargo de coordinadora del Consejo de Comunicación y Ciudadanía, lo que viola las leyes del país.
“Quiero dejar claro de un vez por todas: ella va a ocupar el cargo y los cargos que sean necesarios que ocupe”, enfatizó Ortega en tono autoritario, horas después de su retorno de Venezuela, donde se reunión con el Presidente Hugo Chávez.
El artículo 11 de la Ley 438 o Ley de Probidad de los Servidores Públicos, precisa que son inhábiles para el ejercicio de la función pública el cónyuge o acompañante en unión de hecho estable, y los parientes hasta el cuarto grado de consanguinidad y hasta el segundo de afinidad del servidor público que hace el nombramiento, en este caso el Presidente de la República.
DISCURSO PELIGROSO
El experto en derecho constitucional, Gabriel Álvarez, interpretó las declaraciones de Ortega como una lamentable actitud autoritaria, de irrespeto a la legalidad, a la institucionalidad y a los claros principios de la división de poderes.
“Es gravísimo decir que se va hacer lo que le dé la gana, al margen de lo que incluso puedan pensar los diputados que, mal que bien, representan al electorado nicaragüense”, comentó Álvarez.
El jurista cree que las afirmaciones de Ortega “son por algo” y explicó: “Él sabe que una cantidad importante de diputados va hacerse de la vista gorda de los desmanes que él cometa”. Sin embargo, advirtió, también hay legisladores que fiscalizan y hacen oposición constructiva.
ATAQUES A LA PRENSA
Al estilo de Chávez, que suele agredir verbalmente a los periodistas, Daniel Ortega volvió a dirigir el sábado sus ataques contra el Diario LA PRENSA.
“Ellos (LA PRENSA) le tienen terror a los Consejos. ¿Vieron el titular que sacaron? ‘Vuelven los De Cara al Pueblo’. Le tienen terror al pueblo, o sea como quien dice vuelve el diablo. Ese fue el titular que sacaron a ocho columnas”, dijo el Presidente.
La diputada María Eugenia Sequeira, jefa de la bancada del partido Alianza Liberal Nicaragüense (ALN), opinó que Ortega ha actuado por encima de la ley desde antes de la toma de posesión del 10 de enero.
“No me extraña que él esté tomando posiciones más definidas y más radicales, en cuanto a temas parlamentarios”, declaró.
Sobre la imposición de Murillo en el Gobierno, Sequeira dijo que, aunque las mujeres ven bien que otra mujer tenga todo el poder, como Rosario Murillo, eso no justifica que el Presidente venga con actitudes impositivas, radicales y fuera de la ley.
“Al final de cuentas (eso) va a traer nuevamente la pobreza a Nicaragua”, señaló.
Recordó que por esa misma actitud totalitaria el país se empobreció en los años ochenta.
El diputado Edwin Castro, coordinador de la bancada del Frente Sandinista (FSLN), dejó claro su apoyo y obediencia a Ortega, a pesar del peligro que implican sus imposiciones para la institucionalidad, el Estado de Derecho y el equilibrio entre poderes.
“Si él habló, para qué voy a hablar yo”, se limitó a decir Castro cuando fue consultado. Insistimos en preguntarle sobre las declaraciones de Ortega sobre el Poder Legislativo y Castro repitió: “Él ya habló, para qué voy a hablar yo”.
CONSEJOS POR ENCIMA DE LOS MINISTROS
Daniel Ortega dijo que los ministros, para rendir cuentas al pueblo, deben avalar lo que decidan los Consejos y exigir a los diputados que lo conviertan en ley y así “poner en práctica el ejercicio de la democracia directa”.
“El ministro es un funcionario y un trabajador del pueblo y el que le paga es el pueblo, por lo tanto al pueblo tiene que rendirle cuentas. No es cuestión que el ministro nada más le va a rendir cuentas a los diputados, porque ahí está el pleito, los diputados no quieren que los ministros le rindan cuentas al pueblo; algunos diputados de algunos partidos, porque el Frente (Sandinista) lógicamente está de acuerdo con este ejercicio de democracia directa”, insistió Ortega.
El jurista Gabriel Álvarez comentó que si bien los ministros “deben responder al pueblo”, tienen que hacerlo de acuerdo a la disposición constitucional que establece que los funcionarios del Estado rinden cuentas “en el marco del Estado de Derecho y no al margen o en contra de las instituciones del Estado”.
“No deben responder a una retórica vacía de contenido, demagógica y populista que en el fondo lo que significa es que no responden ante nadie, más que ante él (Ortega)”, explicó.
Álvarez indicó que la sociedad civil, las fuerzas de oposición y hasta los miembros del partido sandinista tienen que preocuparse por hacer un llamado al Presidente “para que no profundice en un camino muy peligroso de inestabilidad”.
El experto advirtió también sobre el problema de que los diputados representan más los intereses de sus líderes o caudillos que los de la población.
El presidente Ortega recalcó que ya ha quedado claro que su gobierno es “50 por ciento para Rosario (su esposa) y 50 por ciento para mí”.
“Ahora han intentado que, como la Rosario es la presidenta del Consejo Nacional de Comunicación del Gobierno, no puede, dicen, no debe tener ese cargo; está prohibido dicen, quieren que ella ande como Primera Dama… Ya hemos hablado con ella quienes son las primeras damas, las primeras damas son las madres de héroes y mártires, las madres que están ahí trabajando todos los días en los mercados”, añadió Ortega.
“Igualmente todas las mujeres nicaragüenses van a ocupar el cargo que demande este gobierno del pueblo, ya sea en las instituciones o en los Consejos que vamos a organizar en todo el país, porque los Consejos del pueblo se van a organizar en todo el país”, puntualizó.
