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desde que nuestras instalaciones fueron tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann fue detenido.

con las instalaciones tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann detenido.

Sor Ligia acompañada de las niñas del hogar donde reciben formación personal y apoyo espiritual. (LA PRENSA/T. SÁNCHEZ)

Las Siervas Misioneras y su acción social

CORRESPONSAL/ GRANADA La congregación de las Siervas Misioneras de Cristo Rey fue fundada hace ya 17 años por Madre Albertina Ramírez Martínez, nieta del primer presidente constitucional de Nicaragua, Tomás Martínez. El profundo amor a Dios la lleva a servir a sus hermanos, no importándole el nivel social al que pertenecía. “El proceso de promoción […]

CORRESPONSAL/ GRANADA

La congregación de las Siervas Misioneras de Cristo Rey fue fundada hace ya 17 años por Madre Albertina Ramírez Martínez, nieta del primer presidente constitucional de Nicaragua, Tomás Martínez. El profundo amor a Dios la lleva a servir a sus hermanos, no importándole el nivel social al que pertenecía.

“El proceso de promoción humana inspiró a Madre Albertina a realizar acciones concretas para dar respuesta a las necesidades más urgentes de la sociedad y la Iglesia”, expresó sor Ligia Rodríguez, psicóloga del Hogar Madre Albertina.

“Por ello funda escuelas tanto privadas como para personas pobres, escuelas en los sectores rurales, centros de formación católica, cursos de manualidades y guarderías, siempre cuidando la formación integral de las personas”, agregó sor Ligia Rodríguez.

Explicó que la primera obra de Madre Albertina, actualmente en proceso de beatificación, fue la construcción de una guardería llamada Niño Jesús de Praga, en Granada, ya que en aquel entonces a las madres solteras se les dificultaba trabajar por no tener con quién dejar a sus hijos. “Entonces nosotras acogíamos niños de brazos hasta de edad preescolar, pero con régimen de semi-internado”, detalló sor Ligia.

Según ella, la obra se cerró en los años ochenta porque el gobierno sandinista se los confiscó, pero después de muchos años, al terminar el gobierno de Violeta Barrios de Chamorro, lograron recuperarla con mucho esfuerzo.

Señaló que la guardería la reabrieron porque el edificio tiene un valor sentimental, ya que allí murió Madre Albertina, un 20 de julio de 1979, y exactamente donde ella falleció se construyó una capilla donde hay un lugar de oración.

Al igual que Madre Albertina, estas religiosas traen un carisma novedoso, pues además de auxiliar al clero, han prestado servicio pastoral en diferentes curias de las Diócesis de Juigalpa y Granada con monseñor Bernardo Hombach. Además tienen casas de misión en zonas rurales como San Carlos y lugares lejanos de la urbanización.

“Tenemos casas por toda Nicaragua, al igual que en otros tres países como Panamá, El Salvador y Costa Rica”, explicó sor Ligia.

ACCIÓN SOCIAL

Según sor Ligia, Madre Albertina aún no siendo religiosa, pero sí una persona muy adinerada, trajo por primera vez a Nicaragua la Congregación de la Casa Nazareth, donde se acogen niñas en situación de riesgo.

Recordó que Madre Albertina empezó por preparar a niños para la primera comunión, “les daba desde la catequesis, ajuar de comunión y el café que en ese tiempo se acostumbraba dar después de realizado el sacramento”.

La Casa Hogar de Niñas Madre Albertina nace en el contexto de la acción católica, lo que la inspiró a dar respuestas a las necesidades sociales de su tiempo y que continúa brindando soluciones a las dificultades más sentidas de nuestra realidad. “Esta labor propicia la formación integral, poniendo como base el elemento clave de esta obra, la pedagogía del amor hacia los más desposeídos”, expresó sor Ligia.

Hace ya diez años las señoritas Bermúdez donaron la casa en la que actualmente están, con el fin de hacer una obra social, ya no con la idea de la guardería, sino para atender como internado a niñas en situación de riesgo. “Estas niñas pueden ser las hijas de padres y madres alcohólicos, drogadictos o madres con vida en la calle”, expresó la religiosa.

Actualmente, en el Hogar, existen 18 niñas, y por motivos de espacio no pueden tener más, como ellas desearan, ya que la casa es relativamente pequeña, no tiene patio ni centro de recreación. “Tenemos un solo dormitorio donde tenemos a todas las niñas revueltas, cada quien en su cama claro”, expresó sor Ligia.

“Tenemos un proyecto que ya tiene forma, si Dios quiere, y aquí necesitamos de la caridad, pensamos construir un edificio de dos pisos en donde vamos albergar 40 niñas”, explicó sor Ligia. Según ella, les da mucho pesar ver la necesidad de las niñas, “no podemos poner dos niñas en la misma cama, para eso necesitamos más camas y por ende más espacio” dijo.

Si desea ayudar puede contactarse a los números 552 2142 y 5527661 con sor Ligia Rodríguez.

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