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CORRESPONSAL/CALIFORNIA
Los legendarios Mokuanes arrasaron con su rítmica musical ante cerca de 500 nicas y centroamericanos en su presentación única en el night club El Tapatío, en San Francisco, que se ha convertido en el escenario de los eventos nicaragüenses del norte de California.
Antes de iniciar la presentación de Mokuanes, LA PRENSA abordó al representante del grupo, Javier Escoto, hermano del fundador y propietario del grupo, Fidencio Escoto, quien aclaró el porque del nombre a masculino de una bruja de leyenda que llamaron «Mocuana» y detalles sobre los comienzos de la popular agrupación.
«Mi hermano fundó los Mokuanes en 1968, en el poblado de La Trinidad, departamento de Estelí, y del nombre que se ha mantenido a lo largo de los 39 años que llevamos en el ámbito musical nacional e internacional, pues estuvo inspirado en que tenemos allá el cerro de la Mocuana, relacionada a esa bruja de la leyenda y sabes también porqué, porque nosotros embrujamos a la gente con nuestra música», expresó Escoto.
TOCAN LO QUE PIDA LA GENTE
El representante artístico dijo que «Los Mokuanes son en esencia baladistas, pero una vez que están en la tarima, allí le van a todos los géneros musicales y a lo que pida la gente».
Y de esto, no nos quedó la menor duda al arrancar Los Mokuanes, la muchachada y aun los que cargaban muchos abriles en calendario, se pusieron como el título de uno de sus CDs, «recontralocos». Los merengues y hasta Palo de Mayo parecían interminables y el furor de los casi 500 asistentes parecía no agotarse, sin importarles el intenso calor provocado por la multitud.
FANS DELIRANTES
En medio de la maratónica bailada, las reacciones se manifestaron de diferentes formas, desde subirse a bailar a las mesas hasta elogios verbales para el grupo.
Ivonne, de Managua dijo del grupo que «son maravillosos»; José, de San Francisco señaló que «estos tipos están bárbaros, primera vez que los veo»; Lucilda de Granada, Nicaragua, señaló «son regios y yo tengo todos sus discos».
«Son muy buenos», dijo Edwin, de El Salvador, mientras Rhina, de la isla de Ometepe, dejó a un lado a su pareja para subir de cara al escenario y bailar sensualmente de frente a los cantantes. «Son de los mejores, me encantan», dijo.