La narrativa de mujeres nicaragüenses está en permanente crecimiento. Sin embargo, es una literatura que en poco tiempo pese a ser muy joven ha alcanzado el reconocimiento nacional y extranjero, caso concreto, los cuentos y novelas de Rosario Aguilar y las novelas de Gioconda Belli, que dejan en nosotros un agridulce sabor de romper y afirmar los moldes femeninos.
La lista de mujeres narradoras es breve si se compara con la producción poética, aunque ésta, cada día va en aumento. Algunas cuentistas con mayor éxito en ventas, otras con excelentes libros publicados, pero sin crear alrededor estrategias para difundir su literatura y las inéditas, esperando a agentes editoriales que las saquen del anonimato.
Al respecto, la literatura que las mujeres narradoras nicaragüenses están escribiendo y que se presenta como una breve muestra en esta edición de La Prensa Literaria, busca de alguna manera reflejar ese mundo tácito de las mujeres, de las audaces de todos los días, de las que comparten en las mañanas el cielo y el infierno.
Una literatura que se abre paso en medio de las contradicciones de todos los días, en medio de la familia, los hijos y el trabajo la discriminación, el racismo, el machismo y los bajos salarios y que sólo la literatura las puede redimir, salvar de la vorágine de la rutina.
Una narrativa de mujeres cuyos relatos tienen en algunos casos una función catártica, rebelde, cuestionadora e irónica con la realidad la verdad que ellas viven, un corpus que tiene toques sobre la iniciación sexual, la literatura como creación, la violencia física, la autorrealización, la madurez, y su toque testimonial.
Rosario Aguilar, Mercedes Gordillo, Isolda Rodríguez Rosales, Marisela Quintana, María Lourdes Pallais, María del Carmen Pérez, Gloria Elena Espinoza, María Gallo, Juana Vargas Tejada, reunidas en este número crean situaciones disímiles en cada historia desde sus propias experiencias de mujer. Ellas tienen la palabra.
